Un siglo de una leyenda bajo el agua: Rolex celebra los 100 años del Oyster
A principios del siglo XX, Hans Wilsdorf perseguía una visión tan ambiciosa como disruptiva: lograr que el reloj de pulsera formara parte activa de la modernidad y alcanzara la misma precisión que un cronómetro marino sin resignar robustez. Para proteger el delicado mecanismo interno de cualquier agente externo, en 1926 ideó un sistema hermético compuesto por bisel, fondo y corona de cuerda enroscados a la carrura. Nacía así el Rolex Oyster, el primer reloj de pulsera hermético de la historia y el punto de partida de la relojería contemporánea.
La confirmación de su eficacia no tardó en llegar: en 1927, la nadadora británica Mercedes Gleitze cruzó el Canal de la Mancha con un Oyster en su muñeca, emergiendo tras más de diez horas con la pieza intacta y en perfecto funcionamiento. Aquella prueba fundacional cimentó el lema de Wilsdorf —"la prueba de todas las pruebas"— y abrió paso al mecanismo de cuerda automática por rotor Perpetual en 1931. Sobre esta matriz legendaria se desarrollaron con el tiempo hitos absolutos del diseño y la exploración técnica como el Submariner, el GMT-Master, el Explorer y el Cosmograph Daytona.

La pieza conmemorativa: Oyster Perpetual 41 Aniversario
Para celebrar este centenario, Rolex eligió su silueta más depurada: el Oyster Perpetual 41, reinterpretado en una sofisticada versión Rolesor amarillo. Esta combinación combina un bisel y corona en oro con caja y brazalete elaborados en acero Oystersteel, en un guiño estético directo a las primeras piezas fabricadas en los años veinte.
El modelo destaca por sutiles detalles de homenaje dirigidos a los coleccionistas: El número 100 grabado con precisión en relieve sobre la corona de cuerda; la leyenda "100 years" ubicada en la posición de las 6 horas en la esfera, sustituyendo temporalmente a la habitual inscripción «Swiss Made» y una esfera color pizarra donde tanto el logotipo de Rolex como los índices minuteros adquieren el característico verde corporativo de la casa.

Un nuevo estándar: los siete pilares del Superlative Chronometer
La efeméride no solo mira al pasado, sino que redefine los parámetros de calidad de la manufactura. Rolex amplió los criterios de su célebre certificación Superlative Chronometer —simbolizada por el histórico sello verde— sumando tres nuevas exigencias evaluadas desde el diseño y la fabricación: resistencia al magnetismo, fiabilidad y sostenibilidad.
Estas tres incorporaciones se integran a las pruebas sobre el reloj ensamblado instauradas en 2015 (precisión cronométrica, hermeticidad, cuerda automática y reserva de marcha), consolidando un protocolo integral auditado por organismos independientes suizos.

Oyster Story: la muestra inmersiva en Shanghái
Las celebraciones del centenario se trasladaron también al ámbito cultural con la inauguración de «Oyster Story», una muestra retrospectiva que reúne piezas de archivo, modelos icónicos y montajes inmersivos en el imponente domo West Bund Dome de Shanghái. La exhibición repasa la trayectoria de los pioneros, deportistas y exploradores que llevaron la hermeticidad de Rolex desde las profundidades abisales hasta las cumbres más altas de la Tierra.

