The Walking Conurban: un recorrido artístico y visual por el inabarcable Conurbano Bonaerense

Entre charlas delirantes cuatro amigos imaginaron el Conurbano en términos postapocalípticos. El resultado: una suerte de serendipia que propició la creación de una página para retratar la región con una mirada única. Un recorrido visual por lugares sorprendentes, otros inefables y risibles, hasta aquellos fantásticos y bizarros.

Por Pablo Seoane

La cuenta de Instagram que lleva el nombre de The Walking Conurban empezó como un sitio de culto, luego se profesionalizó y quedó en manos de dos de sus fundadores: Guillermo Galeano y Diego Flores. De forma lenta pero sostenida no paró de crecer y ya ostenta más de medio millón de seguidores. Produjeron un programa de TV y en la actualidad se presentan por diversos sitios del país con Un viaje por el Universo Conurbano. Además, recibieron una mención honorífica en el Senado de la Nación, un Martín Fierro Digital y recientemente publicaron un libro.

Cuál es el criterio y el trabajo de la generación de imágenes y cómo manejan el delgado límite entre difundir la región y estigmatizarla… ¿Se puede explicar el Conurbano? Diego Flores le responde todo a EPU.

–¿Cómo nace The Walking Conurban?

–Surge en 2018, un poco de casualidad: nosotros nunca fuimos muy buenos haciendo proyectos. Ni siquiera nació como una idea vinculada con el diseño, sino más bien fue el producto de charlas de sobremesa entre cuatro amigos de Berazategui que imaginábamos al Conurbano intervenido por distintos escenarios catastróficos: terremotos, una invasión zombi u otra de extraterrestres. Y eso nos sirvió para pensar a la región como una unidad. A partir de ahí, empezamos a jugar con esa idea y retratábamos escenarios que entendíamos que podían parecer postapocalípticos. Esas imágenes nos las pasábamos por WhatsApp, hasta que uno de los chicos dijo: “Che, yo esto lo voy a poner en Instagram para tener un back up”. Sabíamos que lo iba a ver más gente, pero no sabíamos que iba a crecer tanto.

–¿Cómo fue el derrotero para lograr recolectar tanto material?

–En un principio, sacábamos las fotos nosotros mismos. Como ninguno es profesional, íbamos con los celulares o a veces con una camarita. Y al ser de Berazategui, registrábamos sobre todo la zona sur. Después, hacíamos salidas planificadas a algunos lugares específicos. Con la pandemia no pudimos hacer demasiado y empezamos a dar más lugar a las colaboraciones externas. Nos llegaban imágenes de lugares adonde no hubiésemos podido ir o jamás se nos hubiese ocurrido. Por eso, ahora tenemos un caudal enorme que se traduce en un archivo gigante de fotos, en buena medida, por la colaboración de las personas que nos envían material.

–¿Qué aprendiste del Conurbano al indagar tanto sobre sus localidades?

–Tenía una idea muy pequeña de lo que era, muy vinculada también a la construcción discursiva que hicieron los medios de comunicación sobre la región y que siguen haciendo: el Conurbano como una zona peligrosa y ya. Y bueno, un poco la cuenta nos sirvió a todos los integrantes para revisar algunos preconceptos que teníamos del propio territorio que habitamos y nos fuimos enterando e informando de distintas cosas y en la actualidad también seguimos formándonos alrededor de lo que es el Conurbano bonaerense, la provincia, CABA también… porque hay una relación simbiótica ahí.

–¿Hay algún dato que te llamó, en especial, la atención?

–Me gusta resaltar, porque muchos no lo saben, que la región aporta bastante: el 38 por ciento del PBI nacional, como el 70 del provincial. Y eso va en contra de la imagen de los medios masivos, que lo convirtieron en una suerte de far west. Y otra es la que se me disparó a través de la actitud expulsiva de la CABA con el Conurbano y también la de dirigentes de otras provincias que hablan peyorativamente de la región, con la particularidad de que los habitantes de todo el país se asentaron allí y, además, se quedaron.

Si tan malo fuera, se hubieran vuelto a sus sitios de origen. Como ejemplo esclarecedor aparece el plan de erradicación de villas miseria donde subieron personas a camiones volquetes y los llevaron hacia Florencio Varela, a Moreno, tercer cordón. Porque cuando denostan al Conurbano el planteo es: “Pará, porque se hizo cargo de tus indeseables y se quedaron. No se fueron, se quedaron”. Y si usamos a Florencio Varela como parámetro es elocuente. De hecho, en la década del 70 el partido del sur bonaerense tenía noventa mil habitantes, y en la del 80, 200 mil y con los mismos recursos. De golpe, tuvo que adaptarse y pasar de ser un sector pre-rural, a cumplir con demandas urbanas como cloacas, cables, calles… y todo con la misma plata.

Son hechos que hay que tenerlos en cuenta cuando pensamos la región. Uno puede creer que nació ecléctica, medio desordenada, bizarra, pero hay que preguntarse cómo se conformó. ¿Por qué se llenó de repente de habitantes? ¿Qué pasó? ¿Qué políticas intervinieron? Bueno, las expulsivas de CABA, las de las provincias que no supieron organizar sus sistemas productivos y la gente se fue. El territorio recibió a los expulsados que se quedaron porque mejoraron sus condiciones sociales de vida.

–¿Tienen el temor de cruzar la delgada línea entre mostrar diferentes aspectos de la región a través del humor y la estigmatización o el consumo irónico de la zona?

–Sí, todo el tiempo, pero uno no puede clausurar el efecto cuando emite un mensaje, sino que el efecto clausura se produce en la recepción. Nos interesa debatir, y tratamos de reivindicar y revalorizar el conurbano aun asumiendo sus complejidades y sus problemáticas. Muchas veces a la región se la muestra solo ligada a la delincuencia, a la droga, a la carencia, a la pobreza. Y nosotros queremos mostrar que además hay un montón de aspectos que son valorables, que pueden llamar la atención estética.

Asimismo, está bueno mostrar que mucha gente aun en su padecimiento puede disfrutar y gozar: que hay divertimento. Reconozco que quizás a veces nos pasamos, pero la idea es no ofender a ningún colectivo. Por eso tratamos de que en las fotos no haya personas, sobre todo, para no reforzar ese discurso con el que disentimos.

–Ustedes también se expanden y crecen. De hecho, llegaron a la TV por cable, fueron reconocidos en la Legislatura, son columnistas en Radio con Vos y recientemente publicaron un libro…

–Sí, estamos muy contentos. El libro salió hace tres meses, se llama Conurbano Style; lo hicimos con Marcos López. Él es un fotógrafo, un artista virtual del carajo y también cineasta. Siempre cuenta que tenía ganas de hacer un libro sobre la región y se dio cuenta que “pispeando” en nuestro Instagram ya estaba listo. De hecho, decía que solo tenía que elegir las fotos. Así que nosotros le brindamos el material. Marcos eligió más de cien imágenes, se publicó y nos está yendo muy bien. De hecho, estamos por sacar la segunda edición.

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