Natalia Antolín marcó el comienzo de la Semana de la Alta Costura con su colección inspirada en Frida Kahlo
Con una propuesta que fusiona arte, alta costura y bordados artesanales, la diseñadora argentina abrió el calendario oficial de la Semana de la Alta Costura en el marco de la próxima exhibición "Viva Frida".
Natalia Antolín marcó el comienzo de la nueva Semana de la Alta Costura. Organizado por Elina Costantini el MALBA se convirtió en la sede de SAC para dar inicio a una edición que fusiona arte y diseño de alta costura sobre una misma pasarela. La diseñadora fue la encargada de abrir el calendario oficial con una propuesta concebida especialmente para la ocasión, celebrando además su debut absoluto dentro de esta plataforma de moda nacional.
La colección “Alas y Raíces” funcionó como la antesala perfecta de un hito cultural extraordinario. El próximo 19 de septiembre el museo inaugurará Viva Frida, la esperada exhibición que desembarca por primera vez en Sudamérica en el marco de los 25 años de la institución. Lejos de una reproducción literal o previsible, Antolín eligió sumergirse en el universo simbólico, la fuerza visceral y la identidad inclaudicable de Frida Kahlo, traduciendo su complejo legado a un lenguaje contemporáneo, sofisticado y de alto impacto.

Para la creadora argentina, el desafío tuvo un anclaje profundamente personal. Años atrás, sus recorridos de trabajo por México —desde la península de Yucatán hasta las comunidades de Chiapas— le permitieron entrar en contacto directo con artesanas locales, empaparse de sus técnicas de bordado, comprender el uso sagrado del color y dimensionar una riqueza textil que nutrió sus colecciones durante años.
"Fue volver a cosas muy profundas que tuve la posibilidad de vivir, compartir y admirar. No partí de una hoja en blanco: había una historia y una inspiración muy fuerte detrás", señaló Antolín sobre el proceso creativo.
El ADN de la colección: bordados, corsets y pura vibra mexicana
Esa experiencia se plasmó anoche en una pasarela de 38 looks que transitó por múltiples tipologías: sastrería precisa, monos fluidos, faldas combinadas con corsets y vestidos tanto cortos como de gala. Precisamente, los corsets ocuparon un lugar central dentro de la propuesta, reinterpretando desde los códigos de la alta costura aquellos elementos ortopédicos que acompañaron el cuerpo de Frida a lo largo de su vida, y que la muestra del museo también exhibirá entre sus pertenencias históricas.

La ornamentación cobró vida mediante bordados artesanales hechos a mano, corazones y flores trabajadas en tres dimensiones que aportan volumen escultural y una exuberancia visual arrolladora. Asimismo, las plumas irrumpieron como un recurso clave de movimiento y liviandad, evocando la recurrente metáfora de las alas y la libertad que marcó a la pintora mexicana. Todo convivió en sintonía con una paleta cromática intensa —rojos pasionales, borgoñas profundos, verdes botánicos y el rigor del negro— inspirada en la naturaleza, las aves y las flores de México.
Durante los próximos días conoceremos las propuestas de Camila Romano, Pía Carregal y Carla Fernández.

