De 35 botellas a un proyecto en Gualtallary: la historia del vino de Luciano Pereyra, Iván Pillud y Javier Ábrego
Antes de convertirse en una bodega, Re-Cordis fue una experiencia casi doméstica. Javier Ábrego elaboró una partida de 35 botellas de Tannat con uvas que había recibido de un amigo. Aquella primera prueba terminó despertando el interés del músico Luciano Pereyra y del exfutbolista Iván Pillud, amigos de Ábrego desde hacía años, y con el tiempo derivó en un proyecto vitivinícola que hoy produce sus vinos en Gualtallary, Valle de Uco.

La dirección enológica está a cargo de Mariano Genzel, distinguido como Enólogo Revelación por Tim Atkin en 2021. La elección de Gualtallary tampoco es casual: este distrito de Tupungato, ubicado entre los 1.500 y los 1.700 metros sobre el nivel del mar, es uno de los terroirs más valorados del país por sus suelos calcáreos, la amplitud térmica y las condiciones propias de la vitivinicultura de altura.

El portfolio inicial de Re-Cordis está integrado por tres Malbec elaborados con distintas interpretaciones del mismo origen. Espejos privilegia la expresión de la fruta mediante una crianza en concreto; Miradas incorpora un paso equilibrado por concreto y roble francés para ganar complejidad; mientras que Parpadeo permanece más tiempo en barricas de roble francés y propone una expresión más profunda del viñedo.

La bodega prevé además incorporar Catalina, concebido como su vino ícono y pensado para guarda. En paralelo, comenzó una etapa de expansión internacional a partir de un acuerdo con la marca La Martina, que permitirá la presencia de sus vinos en acciones y eventos vinculados al mercado europeo.

