Recomendados EPU - Restaurantes: Chuchú, Beza y Casa Belucci
CHUCHÚ
El nuevo proyecto de Facundo Kelemen –chef que, después de construir un perfil propio en Mengano, ahora se anima a poner el foco en esos platos que forman parte del ADN porteño– funciona dentro del Museo Nacional Ferroviario, en un entorno que dialoga naturalmente con la Buenos Aires de otra época. Hay guiños al mundo de los trenes, desde la arquitectura hasta la vajilla, con platos intervenidos por dibujos de vías en los bordes. Detalles sutiles que construyen identidad, pero con la cocina como protagonista.
La carta apuesta a sabores reconocibles, ejecutados con criterio y sin excesos: milanesas generosas, carpaccios bien pensados, langostinos cocidos con exactitud y cortes de carne en su punto justo. La lasaña tiene todo para ser uno de los grandes éxitos de la casa: cortada transversalmente, exhibe capas prolijas de ragú y bechamel en una versión contundente.
El final llega con clásicos, como un flan de dulce de leche elaborado desde la visión de quien entiende por qué esos postres nunca pasan de moda. En una zona que vuelve a mostrar movimiento gastronómico, Chuchú encuentra un lugar propio.
Avenida del Libertador 405, Retiro
IG: @chuchu.ba

BEZA
Ubicada en una antigua casona, la propuesta de Belén Zanchetti gira alrededor de dos obsesiones personales: los vinos naturales y una cocina honesta pensada para acompañarlos. No hay una búsqueda de sofisticación forzada ni discursos interminables sobre el producto. Todo parece surgir de una misma idea: generar un espacio cómodo, relajado y hospitalario. El jardín, los distintos ambientes y la escala doméstica del lugar ayudan a construir esa atmósfera.
Pero lo más interesante aparece en la mesa: una cocina que encuentra en las brasas su principal herramienta y construye platos que privilegian el sabor por encima del impacto visual. Hay vegetales, pescados, carnes y pastas que dialogan naturalmente con una selección de vinos curada con una postura clara y deliberada: apoyar a pequeños productores que trabajan desde una lógica natural, orgánica o biodinámica. Esa decisión no funciona como una moda ni como una estrategia de marketing. Forma parte de la identidad del proyecto y atraviesa toda la experiencia.
En Beza, una cena se siente como visitar una casa donde se cocina bien y se conoce de vinos. No es poca cosa.
Av. Olazábal 3301, Belgrano R
IG: @beza.casa

CASA BELLUCCI
En un edificio histórico de Parque Chacabuco que durante décadas estuvo vinculado al mundo de la apicultura, ese oficio funciona como hilo conductor de la propuesta. Detrás del proyecto está el equipo de Mondongo y Coliflor, que recupera en este restaurante una porción de memoria barrial.
Bajo una estética porteña reconocible aparece una propuesta gastronómica que encuentra su mayor fortaleza en las pizzas al molde y las pastas artesanales. Las primeras salen de un horno a leña a la vista y respetan el espíritu porteño, con masas generosas y coberturas clásicas. Las segundas muestran una ejecución cuidada y una búsqueda que pone el foco en los rellenos y las materias primas antes que en la complejidad. Pero quizás lo más atractivo sea la recuperación de un ritual que parecía olvidado: pizza, fainá y moscato. Casa Bellucci incluso se define como moscatería, incorporando ese vino a cócteles y distintas preparaciones.
En tiempos donde gran parte de la gastronomía busca parecerse a otra cosa, este espacio apuesta a reivindicar costumbres propias. Sin nostalgia impostada y con la convicción de que algunas tradiciones todavía tienen mucho para decir.
Del Barco Centenera 1699, Parque Chacabuco
IG: @casabelucci.ba


