Mundial de Fútbol 2026: el mapa del nuevo juego en 5 claves
Si el Mundial 2022 se podía recorrer en una línea de metro, el de 2026 necesitará un mapa de grandes dimensiones. Esto por el salto inédito a 48 selecciones, más los partidos “de relleno”, y el despliegue logístico para unir tres naciones bajo climas y altitudes muy variadas entre sí. A continuación, cinco curiosidades del acontecimiento deportivo que se perfila como el más diverso, rentable y ambicioso de la historia.

1. UN MUNDIAL QUE NO CABE EN UN MAPA
Está claro que esta Copa del Mundo no será una más. Se disputará nada menos que en 16 ciudades: once de Estados Unidos, tres de México (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) y dos de Canadá (Toronto y Vancouver).
La expansión, para un acontecimiento de este calibre, es inédita. Habrá ciudades que albergarán partidos del campeonato en puntos muy distantes, entre la costa oeste –Los Ángeles o Vancouver, por caso–, el centro de Norteamérica –Kansas City, por ejemplo, donde debutará Argentina ante Argelia el 16 de junio– y la costa este –Nueva York, Boston o Miami–.

Para dimensionar alcanza con un caso testigo: la distancia entre Miami y Vancouver, por citar un tramo con dos sedes, es de más de 5.500 kilómetros. Un vuelo para unir ambas ciudades demora más de seis horas. Entre Ciudad de México y Seattle, Washington, hay 4.500 kilómetros. Se necesitan alrededor de 50 horas en auto para llegar de un punto al otro, en ambos casos. Trayectos semejantes no se recorrieron ni siquiera en Brasil 2014, uno de los mundiales con mayor extensión territorial.
Si se buscan diferencias respecto a Qatar 2022, aquí se plantea una de las primeras: el torneo disputado entre noviembre y diciembre de aquel año se desarrolló en una sola ciudad, Doha, y en un total de ocho estadios. La distancia máxima entre recintos era de 75 kilómetros, entre Al Bayt, más al norte, y Al Janoub, más al sur. Esta lógica permitía asistir a más de un partido por día, algo que será prácticamente imposible en 2026.

2. TRES PAÍSES, UN CENTRO NEURÁLGICO
Aunque el torneo se organiza entre tres países, lo cierto es que Estados Unidos concentrará la mayor parte de la competencia: la potencia norteamericana tendrá 11 de las 16 sedes y albergará alrededor de tres cuartas partes de los partidos. Es decir: 84 de los 104 totales.
Además, como si fuera poco, todas las instancias decisivas, desde los cuartos de final en adelante, se jugarán en territorio estadounidense, incluida la gran final en el área de Nueva York/Nueva Jersey. El partido por el trofeo más deseado será en el MetLife Stadium, con capacidad superior a 80 mil espectadores.
Por su parte, México podrá colgarse una medalla. Más allá de que albergará trece partidos –igual que Canadá–, se adjudicará el valor simbólico de inaugurar el campeonato con el duelo entre las Águilas Verdes y Sudáfrica, el 11 de junio en el Estadio Azteca, que se convertirá en el primero en tener tres Copas del Mundo: 1970, 1986 y 2026.

3. DE 32 A 48 SELECCIONES Y EL RIESGO "DE RELLENO"
El salto en el formato marcará un antes y un después: de las 32 selecciones que estuvieron en Qatar 2022, habrá un incremento de 16 cupos más. Las 48 naciones redefinen el Mundial. Con el primer aumento cuantitativo desde Francia 1998 –el primer torneo de 32 equipos, ocho más que en Estados Unidos 1994–, ahora serán doce grupos de cuatro participantes. Los dos primeros de cada zona y los ocho mejores terceros se meterán en una instancia inédita: los dieciseisavos de final.
El nacimiento de una ronda eliminatoria extra explica la extensión del certamen: el Mundial más largo de la historia durará 39 días, del 11 de junio al 19 de julio, lo que provocará que el sendero de las selecciones tenga un máximo de ocho partidos, uno más que lo acostumbrado hasta el momento. El objetivo del incremento fue aumentar la representación global: África pasó de cinco a nueve plazas directas, Asia subió a ocho y Oceanía tuvo, por primera vez en su historia, un país asegurado sin necesidad de pasar por el repechaje. En este sentido, la amplitud garantiza una mayor diversidad cultural y deportiva.
Ahora bien, este crecimiento inesperado trae un riesgo: podría dejar lugar a una mayor cantidad de “partidos de relleno” ya que son muchas las selecciones debutantes o con mínima experiencia mundialista. Entre los equipos que se estrenarán en la fase final están Cabo Verde, Uzbekistán, Curazao y Jordania, el tercer rival de la Argentina –27 de junio, en Dallas–. Con más grupos y más naciones, suben las probabilidades de cruces sin suficiente paridad o con menor grado de tensión. La FIFA, en este sentido, intentó hacer una compensación con los ocho mejores terceros y la ronda eliminatoria extra.

4. DE 1930 A HOY: EL MUNDIAL SE VUELVE GLOBAL
La primera Copa del Mundo, jugada en Uruguay en 1930, reunió a trece selecciones, contó con dieciocho partidos totales y se jugó de manera íntegra en la ciudad de Montevideo. Desde entonces, la progresión fue constante y permanente: hubo 16 equipos hasta Argentina 1978, 24 desde España 1982 y 32 desde Francia 1998. La edición 2026 representa el mayor salto en décadas: no se trata solo de una expansión numérica, sino que hay una transformación en la escala y en el alcance global del torneo.
El crecimiento tiene correlato en un mayor impacto en los ingresos. Más partidos y más territorios representados implican más derechos de transmisión televisiva, lo que a su vez genera más espacios para publicidad y una mayor exposición para los avisos de patrocinadores. En el ciclo anterior, el de Qatar, la FIFA reportó ingresos superiores a los 7.500 millones de dólares, una cifra récord impulsada, sobre todo, por la tracción de los derechos televisivos.
El formato de 48 equipos permite ampliar el alcance a nuevos mercados que antes no tenían sitio en el Mundial. Con expansión en más territorios, sobre todo en Asia y África, el acontecimiento ecuménico se erige como uno de los eventos más rentables del deporte internacional. Estados Unidos tiene una ventaja clave en ese aspecto: los cuatro husos horarios dentro de su territorio permiten programar partidos en franjas para audiencias simultáneas en diferentes continentes. Se trata de una flexibilidad que no era posible con sedes más compactas y que sostiene la maximización de las audiencias.

5. CALENDARIO DE AJUSTE Y DIVERSIDAD DE CLIMAS
La extensión temporal de la Copa encendió las alarmas en materia de calendario: si bien la FIFA sostiene estándares mínimos de descanso entre partidos, la densidad de la programación profundiza la sobrecarga física. A eso se le suma otro agravante: muchos futbolistas llegarán a la gran cita luego de una exigente temporada en sus respectivos campeonatos de liga, con el foco puesto en Europa, tanto por los torneos locales como por las competencias continentales.
Para sumar más mixturas al nuevo Mundial estarán presentes todos los climas. En ciudades como Miami o Houston, las temperaturas para el mes de junio suelen subir por encima de los 30°C, con una gran humedad que empuja hacia arriba la sensación térmica. En contraparte, sitios como Vancouver o Seattle tienen climas más templados, con temperaturas máximas cercanas a los 20°C y mínimas de 12°C.
La disparidad de climas se complejiza con la altura: los más de 2.200 metros sobre el nivel del mar que tiene Ciudad de México condicionan el rendimiento físico y la capacidad aeróbica de los futbolistas. Una variedad de sentidos que se entrelaza con el desarrollo exponencial de un acontecimiento que no para de crecer.


