Llega a Argentina "Manifiesto antimoda", el texto profético de Lidewij Edelkoort
Traducido, editado e ilustrado por la editorial independiente Firpo Casa Editora, el histórico texto de la analista de tendencias desembarca por primera vez en español con una edición artesanal de 100 ejemplares.
En 2015, la analista de tendencias Lidewij Edelkoort presentó ante el mundo Anti-Fashion, un manifiesto que revolucionó la industria por sus predicciones vinculadas al consumo, el marketing, la educación y las estructuras de poder dentro del sistema de la moda. Con el paso de los años, el texto –que se fue ampliando a través de videoconferencias de la analista– no solo ganó carácter profético, sino también una nueva vigencia frente a las transformaciones culturales y productivas de la industria.
Hoy el manifiesto vuelve a cobrar relevancia con su llegada por primera vez al español y a nuestro país. Traducido, editado, diseñado, ilustrado y publicado por Leandro de Martinelli a través de Firpo Casa Editora, “Manifiesto antimoda” se transforma en una pieza artesanal de apenas 100 ejemplares en su primera edición.

“Yo suelo publicar textos que no están disponibles y que quizá a nadie le interesa editar y creo que eso dialoga mucho con el manifiesto, porque ella también alienta esas pequeñas casas de costura y esos búnkeres culturales que producen desde distintos lugares del mundo”, cuenta de Martinelli en diálogo con El Planeta Urbano, donde repasa el proceso detrás de uno de los textos más comentados dentro del circuito global de la moda y reflexiona sobre la vigencia de las ideas de Edelkoort en el presente.
-El manifiesto “Anti Moda” fue escrito en 2015 y hoy muchas de sus predicciones parecen haberse cumplido. ¿Qué sentís que vio antes que el resto de la industria?
-Creo que lo que vio ella fue un cambio en la moda en general y en la cultura industrial global. Por un lado, la atomización de la moda: cómo la moda global dejó de ser ubicua y empezaron a aparecer sectores culturales, regionales y locales que producían sus propias formas de vestir y expresarse
Creo que detectó una brecha que antes no existía. Por un lado, todo el mundo usando la campera de Uniqlo sin importar si es Oriente u Occidente; y por el otro, las micro modas regionales, lugares de resistencia entendidos como gestos frente a una dominación. La lectura de ella es incómoda porque la hace en un momento donde eso apenas estaba asomando para mucha gente.
Lo interesante es que no se queda solamente en la crítica, también propone alternativas. Y creo que hoy muchas de esas propuestas se concretaron en juventudes que agarraron aguja e hilo y se pusieron a hacer su propia ropa.
-En esta edición decidiste ampliar el texto original incorporando fragmentos y reflexiones del video-manifiesto de Edelkoort. ¿Cómo fue ese trabajo de traducción y reconstrucción de su voz?
-Lo que pensé es que Edelkoort tenía dos momentos con este manifiesto: uno escrito y otro oral, cuando lo explica en conferencia. Y me parecía que no se podía perder una cosa por la otra. El texto escrito era muy rico, pero también lo era todo lo que ella ampliaba en el video.
Entonces decidí reunir ambos registros. Primero traduje el manifiesto y después fui buscando capítulo por capítulo las ampliaciones que ella hacía en la conferencia. No incorporé todo, pero sí muchas ideas que ayudaron a expandir el texto original. Ella tiene una manera muy natural de hablar. Se nota que es una persona con mucha autoridad y muy segura de lo que piensa.

-Mencionás que intentaste mantener las provocaciones y el tono de ella. ¿Qué fue lo más difícil de traducir: las palabras, el ritmo o la intensidad de sus ideas?
-Creo que lo más difícil fue lograr una unidad entre la palabra escrita y la oralidad de ella. Eso me obligó a modificar un poco el ritmo del texto para hacerlo más ligero y cercano a la voz. Pero la verdad es que ella escribe muy simple, y eso suele pasar con las personas que tienen ideas muy potentes, encuentran una manera clara y contundente de decirlas. Se nota que son ideas que elaboró durante muchísimo tiempo antes de publicarlas.
-Hay algo muy artesanal en esta edición: editor, traductor, diseñador e ilustrador reunidos en una misma persona. ¿Sentís que esa lógica más independiente también dialoga con el espíritu “antimoda” del libro?
-Sí, totalmente. Para mí Firpo Casa Editora era el lugar indicado para publicar este manifiesto. En principio porque los manifiestos no se comercializan: son textos políticos que buscan circular. Yo intenté contactar a las oficinas de Edelkoort para hacerlo de manera oficial, pero nunca obtuve respuesta. Y pensé: bueno, son ideas que claramente ella quiere que circulen de cualquier manera. Entonces ahí aparece esta editorial independiente, con un espíritu bastante punk.
-En un momento donde la moda parece debatirse entre el exceso de consumo, la velocidad y la necesidad de volver a procesos más conscientes, ¿Por qué sentías que era importante poner en circulación este manifiesto hoy?
-Yo creo que este manifiesto acá en Argentina no circuló mucho. Sí es verdad que en lugares especializados de moda se lo mencionó, pero era muy difícil acceder a él. Yo lo descubro en la nota al pie de un libro sobre moda y, cuando encuentro también el video de ella, pienso: “¿Cómo puede ser que esto no esté circulando?”.
Traté de buscarlo en español y no estaba. Entonces dije: acá hay un trabajo para hacer. Un trabajo interesante que probablemente iba a encontrar lectores que, como yo, tampoco sabían que existía y podían sentirse interpelados por estas ideas.

Por eso no diría que este libro se reedita y vuelve a circular, sino que en Argentina circula por primera vez. Y eso me parece espectacular.
-Después de trabajar tan de cerca con este texto, ¿Creés que la moda actual aprendió algo de las críticas de Edelkoort o que muchas de esas problemáticas siguen vigentes?
-No sé si la moda aprendió algo concretamente, pero sí creo que Edelkoort tuvo un ojo increíble para entender que quienes se iban a dedicar a la moda diez años después iban a buscar caminos alternativos.
Ella denuncia las condiciones de producción de la moda del siglo XXI: las maquilas en las periferias globales, los costos bajísimos, la imposibilidad de competir desde regiones mínimamente sindicalizadas. Y entendió que frente a eso iban a aparecer gestos de resistencia en muchos lugares.
Su propuesta era salir por el lado de la moda y no del marketing. Recuperar la afectividad con lo que uno viste, la expresividad, hacer que la ropa vuelva a expresar colores locales en vez de representar solamente a una industria global. Y creo que ahí está la parte más brillante de su pensamiento.

