Del suelo al vino: cómo el mapa de un viñedo redefinió una línea enológica completa
Domaine Bousquet lleva años construyendo conocimiento sobre Eva Estate, su finca orgánica en Gualtallary, Mendoza. Pero fue el estudio de suelos realizado junto al geofísico Guillermo Corona el que marcó un antes y un después: a partir de 123 calicatas, la bodega elaboró un mapa detallado que le permitió identificar cuatro tipos de suelo —arenoso, arenoso calcáreo, pedregoso calcáreo y súper pedregoso— y pasar de grandes parcelas a casi 81 microparcelas diferenciadas. Ese conocimiento cambió todo: el riego, el manejo varietal, los momentos de cosecha. "El gran cambio de identidad llegó cuando pudimos separar por suelo. Nos está enseñando mucho", explica Rodrigo Serrano Alou, enólogo de la bodega.

La línea Ameri Eva Estate es el reflejo más claro de esa evolución. El Red Blend que la inauguró en 2011 fue mutando con los años: del ensamblaje original de Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot se llegó, en la cosecha 2023, a una composición de 40% Malbec, 40% Cabernet Sauvignon y 20% Cabernet Franc. "La 2023 tiene un cambio rotundo: el Merlot es reemplazado por Cabernet Franc, que es magnífico", dice Serrano Alou, quien también destaca que la 2022 fue la añada con la que Domaine Bousquet ganó el Trophy como mejor productor de vino tinto en el IWSC. En paralelo, la línea sumó varietales propios —Malbec, Cabernet Sauvignon y, desde la cosecha 2024, Cabernet Franc—, cada uno proveniente de parcelas específicas con distintas combinaciones de suelo.

La expansión hacia los blancos llegó con la cosecha 2023: el Ameri Eva Estate Sauvignon Blanc Orgánico proviene de la parcela 9-1, donde la bodega preparaba su compost antes de plantar vides sobre suelo arenoso calcáreo. Con solo 1,7 hectáreas, es uno de los ejemplos más concretos de cómo el estudio del terroir guía hoy las decisiones varietales. Al mismo tiempo, los vinos Ameri Wild Roots Block 3 y Block 4 llevan la lógica de precisión al extremo: son Malbecs de parcela única —una sobre suelo pedregoso calcáreo, la otra sobre arenoso calcáreo— elaborados para expresar la singularidad de cada lote sin intervenciones que diluyan su origen.

Todo este trabajo tiene su correlato en bodega. En 2025, Domaine Bousquet inauguró una Sala Premium destinada exclusivamente a la elaboración de su gama alta —Ameri, Gran Bousquet y Gaia—, con aislación térmica, paredes asépticas, equipamiento de frío y una variedad de vasijas que incluye foudres, clayver, barricas de fermentación y tanques pequeños para trabajar las microparcelas por separado. Se suma la incorporación de una selectora óptica de granos Pellenc y la asesoría de la Master of Wine Madelaine Stenwreth. "Va a ser una bodega aparte focalizada en alta gama, con un equipo especializado que aprenda, se capacite y pueda seguir el día a día de cada vino", describe el enólogo.

Lo que Domaine Bousquet está construyendo con Ameri es, en definitiva, un proyecto de largo aliento: una línea que no busca fijarse en un estilo sino crecer con el conocimiento de su propia tierra. Cada cosecha es también una hipótesis sobre qué variedad va mejor en qué suelo, qué técnica preserva mejor la identidad de cada parcela, qué vasija le conviene a cada vino. El camino va del blend al bloque, de la gran parcela a la microparcela, del ensamblaje a la especificidad. Y según Serrano Alou, todavía quedan pasos por dar.

