Del plástico reciclado a los bosques nativos: cinco ideas que transforman el futuro

Con propuestas innovadoras y sustentables, estos proyectos tienen un objetivo claro: cuidar el planeta y sus recursos. Desde muebles hechos de plástico reciclado hasta gafas biodegradables, sus creadores buscan generar un impacto real y positivo.

Dicen que la sustentabilidad refiere a la capacidad de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer el futuro de las próximas generaciones. En otras palabras, busca preservar la vida en el planeta con una propuesta concreta: cambiar de modelo de producción y consumo. Así, no solo impulsa la reducción, el reciclado y la reutilización (léase economía circular), sino que también apunta a minimizar la dependencia de los combustibles fósiles (promoviendo energías renovables) y a frenar la destrucción de ciertos ecosistemas.

Hasta aquí la parte teórica, pero ahora pasemos a lo práctico. Y para eso, qué mejor que presentar cinco proyectos que hacen de la sustentabilidad una realidad posible. Desde la plantación de bosques nativos y grupos de vecinos que crean ciudades sostenibles, hasta muebles hechos de plástico reciclado y gafas que se pueden compostar. Conocélos.

EMBAJADORES VERDES

“Buscamos ser mejores habitantes del planeta.” De manera muy resumida, esa es la propuesta de Embajadores Verdes, proyecto que nació en 2021 y a través de la organización de grupos de acción barriales (a lo largo y a lo ancho del país) busca llevar adelante actividades con impacto real en pos del bienestar del planeta.

Hoy, Embajadores Verdes cuenta con un grupo de voluntarios en cada uno de los 49 barrios de la Ciudad de Buenos Aires, y en más de 50 ciudades a lo largo del país (Córdoba, Tucumán, Formosa, Ushuaia y Neuquén, entre tantas otras). En total son más de 8.000 personas que se suman a sus diferentes acciones.

¿Ejemplos? La campaña nacional de recolección de colillas, la limpieza de playas, plazas, cerros y ríos (con charlas de concientización incluidas) y la jornada nacional de plantación de nativas (denominada Plantatón).

Tomás Dardanelli, coordinador a nivel nacional, analiza: “Muchas veces el ambientalismo se queda más en la crítica y no tanto en lo proactivo. Nosotros queremos romper esa tendencia a través de la acción local, enfocándonos en lo que sí podemos hacer para marcar la diferencia, y que nuestro barrio, nuestra ciudad sea más limpia, más sostenible”.

UNPLASTIFY

La estimación realizada por la Fundación Ellen MacArthur es alarmante: para 2050, los océanos podrían contener más plásticos que peces. Y según destaca el Parlamento europeo, entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico acaban en los océanos año tras año.

Ante este panorama, y tras una aventura transatlántica que unió a vela las ciudades de Nueva York y Gibraltar en 2018 para tomar muestras y así contribuir a investigaciones científicas sobre la contaminación de plásticos en océanos, nació Unplastify. ¿Su misión? Minimizar el uso de plásticos descartables en el mundo.

Para ello, acompañan a aquellas empresas, organizaciones y gobiernos que buscan recorrer el camino de la desplastificación (la acción progresiva de minimizar el uso de plásticos descartables de manera sistémica). Dado que su reciclaje puede ser complejo y costoso, Unplastify ataca al problema desde la raíz, evitando directamente la generación de estos residuos.

A nivel empresarial, miden, aceleran y visualizan los cambios culturales y operacionales para reducir la huella plástica. En cuanto al ámbito educacional, buscan guiar a los jóvenes y educadores a desplastificar sus comunidades, aprendiendo a través de la experiencia. Pero también apuntalan a las políticas públicas, dando apoyo y monitoreo de las regulaciones a nivel municipal, nacional e internacional.

Screenshot

RE ACCIONAR

La problemática del uso (excesivo) del plástico es real y preocupante. La buena noticia ante este panorama es que existen diferentes propuestas (y soluciones) para que el planeta no sienta tanto ese impacto.

En el caso de Re Accionar, desde 2018 propone una visión alternativa: empezar a ver los residuos como materia prima. Puntualmente, se enfoca en poliestireno (potes de queso crema, yogurt, dulce de leche, cajitas de CD y de VHS) y PLA (residuos de impresión 3D).

Así, transforma ese desperdicio en objetos útiles: desde posavasos, llaveros, medallas, macetas y escurridores de cubiertos hasta cuencos, recubrimientos de paredes, tachos de basura, escritorios y premios institucionales para empresas. ¿De qué forma? Investigando y desarrollando sus propias máquinas y matrices de diseño, para así transformar los residuos en objetos útiles y duraderos. De hecho, a los artículos que fabrican habitualmente también es posible sumarles desarrollos de piezas a pedido (ya sea para grandes empresas como para uso individual).

PLANTARSE

Los números hablan por sí solos y quizás sean la mejor carta de presentación de Plantarse: actualmente, cuenta con más de 18.000 voluntarios, quienes realizaron más de 700 acciones concretas, plantaron más de 42.000 árboles nativos y contabilizan más de 60.000 kilos de residuos recuperados.

¿Cómo lo lograron? Acompañando a las empresas en la implementación de acciones de sostenibilidad con impacto real y tangible en el medioambiente: la reforestación de bosques urbanos, la limpieza de la costa, el armado y mantenimiento de huertas y la confección de jardines de mariposas con plantas nativas.

Aprovechando que abril es considerado el Mes de la Tierra, este año el proyecto movilizó a más de 700 voluntarios de distintas empresas para llevar adelante diversas acciones. ¿El resultado? La plantación de 4.500 árboles nativos en distintos puntos del país (se destaca el trabajo realizado en la Patagonia).

Así, mediante la plantación de árboles en bosques nativos, no solo buscan capturar carbono, sino también reducir las emisiones de CO₂ y contribuir en la creación de hábitats esenciales para la biodiversidad. Una buena manera de plantar bandera y ser parte del cambio positivo que necesita el planeta.

BOND

La sustentabilidad propone un cambio de vida, mirar al planeta con otros ojos y tomar acciones concretas para cuidar sus recursos. Y para cambiar esa mirada, ¿qué mejor que hacerlo con gafas de plástico reciclado? ¿O con otras que sean biodegradables y compostables? Así nació Bond, cuyo leitmotiv es “Un propósito: que abras los ojos”.

Bajo ese lema, lanzaron una colección de anteojos bio-based, que al estilo le agrega un elemento clave: la sostenibilidad. En concreto, se trata de una opción cien por ciento orgánica hecha a base de resina de plantas, y libre de químicos y petróleo. Pero hay más, se degradan de forma ecológica, contribuyendo así al cuidado del medioambiente.

En cuanto a su línea Recycled, están hechas con plástico reciclado y son cien por ciento reciclables. De hecho, invitan a sus clientes a pagar con plástico: por cada kilo de plástico entregado se obtiene un 2% de descuento en la compra. Es decir, 35 kilos equivalen a un descuentazo del 70% (ese es el tope máximo). ¿Qué elementos aceptan? Botellas de plástico, envases de detergente, envases de champú, de yogurt y hasta tus antiguas gafas Bond.

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