"El Eternauta", orgullo nacional: 6 datos imperdibles sobre la serie de la que habla el mundo
La megaproducción argentina sobre la lucha épica por la supervivencia de Juan Salvo y sus compañeros arrasa en el streaming y se convierte en la ficción de habla no inglesa más vista del planeta. Aquí, algunos simbolismos y curiosidades que explican por qué este fenómeno es un orgullo nacional.
1- Una palabra, un emblema
“Eternauta” es un término creado por Héctor Germán Oesterheld. La palabra se compone de dos partes: “eterna”, del latín aeternus, que significa eterno, y “nauta”, del griego nautes, que significa navegante. Por lo tanto, “eternauta” se traduce como “el navegante de la eternidad” o “el viajero eterno”.
La trama gira en torno a Juan Salvo y sus amigos cuando se encuentran en medio de una lucha por la supervivencia. La situación da un giro inesperado al descubrir que la nevada tóxica inicial es la primera avanzada de una fuerza invasora extraterrestre. Salvo, cuyo propósito está contenido en su apellido, se convierte en ese viajero atemporal, encarnando la historia épica de un hombre común: sin poderes, un héroe sin capa que sobrevive con ingenio, amor y memoria.

El término “eternauta” ha trascendido la historieta y se ha transformado en un símbolo dentro de la cultura popular argentina, representando la lucha y el viaje a través de lo desconocido. La línea de diálogo que define al El Eternauta en esta primera temporada aparece cuando Juan, en el último capítulo, observa el ejército de humanos controlados mentalmente por los invasores y de repente mueve la cabeza, ve al maquinista y dice: “Ya sé de dónde te conozco, yo estuve acá antes, esto ya lo viví”.
2- Costumbres argentinas
La banda sonora es una parte intrínseca de la narrativa audiovisual. En este caso, la producción decidió incluir canciones nacionales de diferentes épocas y géneros para reflejar nuestra identidad cultural. Desde el inicio, la cumbia melancólica de Gilda, “Paisaje”, actúa no solo como cortina musical de la charla de tres adolescentes en un barco, sino que también alude al inminente apocalipsis: el fragmento que se escucha dice “No se piensa en el verano cuando cae la nieve”.
Algunas canciones fueron planificadas, pero otras surgieron en el rodaje. Mientras esperaba en el auto para filmar la escena del corte de calle, Ricardo Darín cantó espontáneamente “No pibe”, de Manal, y el director lo incorporó rápidamente a la toma. Más tarde, en la casa de Favalli, la partida de truco transcurre al ritmo de “Post-Crucifixión”, de Pescado Rabioso. En la escena donde acorralan a Juan y Elena, uno de los perseguidores entona a cappella “Volver”, de Carlos Gardel.

Casi todos los finales de episodio cuentan con esta especie de misa melódica con canciones argentinas: en el segundo, la escena de rescate de Juan por sus amigos es acompañada por el indie rock de El Mató a un Policía Motorizado con “El magnetismo”. La resonancia de la estrofa “En este mundo peligroso tenemos que estar juntos” subraya la unidad que se despliega en pantalla. Dato curioso, Santiago Motorizado ya había compuesto un tema llamado “El Eternauta” en 2015 para el disco Literatura que suena.
La potencia de Soda Stereo con “Cuando pase el temblor” está en el tercer capítulo, y la nostalgia tanguera de “Caminito”, por Gardel, en el cuarto. El folklore también deja su estela intensificando la secuencia del incendio de la iglesia con la voz profunda de Mercedes Sosa en “Credo”; y en el supermercado, cuando un grupo de refugiados entona “Chacarera del rancho” de Los hermanos Ábalos. El capítulo seis alcanza un momento icónico durante la unión del equipo en un canto colectivo de “Jugo de tomate frío”, de Manal, para atravesar la muralla de la General Paz.
3- El pasado como refugio
La serie de Bruno Stagnaro traslada la acción a nuestra época actual, alejándose del Buenos Aires de 1957 donde originalmente se desarrollaba El Eternauta. Sin embargo, una inteligente decisión de guion permite que Juan Salvo experimente un peculiar retorno a elementos de su tiempo. La devastadora nevada anula la tecnología de punta, pero abre un camino hacia el pasado cuando los personajes descubren que “lo viejo funciona”: tocadiscos, radios, autos antiguos, todo se resiste al colapso tecnológico.
Este recurso narrativo impregna la serie de una estética visual que evoca la atmósfera clásica de la historieta, ofreciendo un sutil y conmovedor homenaje a la obra de Oesterheld y Solano López. La frase “lo viejo funciona” tiene múltiples interpretaciones: puede leerse como un guiño a cómo la historieta de los años 50 tiene vigencia en el presente, o como una alegoría de que la población “vieja” no es descartable y puede ser la salvadora de la humanidad.

La participación de Martín Oesterheld, nieto del creador, como asesor creativo durante el proceso, aportó una perspectiva sensible y un vínculo directo con el legado familiar. “Mi abuelo escribió todos los guiones y creó un fenómeno desde la editorial Frontera que fundó su hermano Jorge en la casa donde comienza la historia”, recuerda Martín.
4- Ricardo Darín casi no es El Eternauta
Inicialmente, la visión del personaje en la historieta original –un hombre joven, ágil y con manejo de armas– distaba de la figura del reconocido actor, por lo que la idea fue descartada. Sin embargo, una reconsideración por parte de Stagnaro abrió una puerta inesperada. ¿Y si ese Salvo ya no era el joven diestro de la historieta, sino un hombre marcado por un pasado ligado a las armas?
Así nació una de las modificaciones más significativas y potentes de esta adaptación: convertir a Juan en un ex combatiente de Malvinas, un hombre de alrededor de 60 años con el peso de la experiencia de haber enfrentado situaciones extremas. Esta decisión no solo allanó el camino para la magistral interpretación de Darín, sino que también inyectó una nueva capa de profundidad al personaje. Su pasado en la guerra permite que el horror de la invasión alienígena resuene con las traumáticas vivencias de su juventud.

La serie no escatima en referencias sutiles pero elocuentes a este trasfondo. Por ejemplo, la inclusión de un avión destruido de la Fuerza Aérea del Perú –símbolo del apoyo recibido durante el conflicto de 1982– entrelaza la narrativa de ciencia ficción con elementos palpables de la identidad y la memoria colectiva argentina. Incluso la decisión de mantener el término “Malvinas” en lugar de “Falklands” en todas las traducciones, aporta una postura clara sobre la soberanía de las islas.
5- César Troncoso
A varios argentinos, Troncoso puede resultarles un rostro desconocido, pero lo cierto es que el actor uruguayo cuenta con un gran prestigio y trayectoria internacional. Se consolidó como una figura clave en el teatro de su país, y su talento lo llevó a incursionar con éxito en cine y televisión, participando en numerosas producciones de Uruguay, la Argentina y Brasil. Solo por citar algunos ejemplos, interpretó a Eduardo Duhalde en la miniserie Diciembre, 2001 y a Castaño, un oficial de inteligencia de alto rango, en Iosi, el espía arrepentido.

Su interpretación como Alfredo Favalli destaca por su solidez y por la química que comparte en pantalla con Ricardo Darín. En una entrevista, César sostuvo que su intervención en la serie fue un acto de justicia: “Desde los años 80 vengo leyendo historieta argentina, que es de altísima calidad en general, y tenía mucho conocimiento de la obra de Oesterheld, no solo El Eternauta. Mi yo adolescente se sintió muy gratificado por poder participar en una de las obras mayores de la historieta argentina”.
6- Vestir el apocalipsis
El vestuario, resultado de una exhaustiva investigación inspirada en la vida de alta montaña y la fotografía urbana de Buenos Aires para captar la atmósfera de la luz, se materializó en prendas únicas creadas en un taller exclusivo. La icónica máscara de Salvo se rediseñó buscando realismo y expresividad, optando por un aspecto industrial y desgastado, como si hubiera sido encontrada en la casa del acumulador Favalli. La funcionalidad fue clave: el primer prototipo dificultaba la respiración del actor, por lo que se simplificó hasta dejar solo la carcasa exterior con un micrófono interno.

El abrigo de Juan, originalmente diseñado y cosido por su esposa en la historieta, se resignificó para la serie: la nevada los sorprende en casa del Tano, donde encuentran prendas de otra época, como el gamulán con interior de corderito en su placard, reforzando la idea de que “lo viejo funciona”. Darín reveló un pequeño cruce con el director al enterarse del vestuario. Como intérprete experimentado, anticipó el sofocante calor de las extensas jornadas con ese abrigo. Stagnaro lo convenció de que su sacrificio valdría la pena, y hoy Darín reconoce que Bruno tenía razón.
Fotos: gentileza Netflix

