Lara Bernasconi: "Lo que más valoro de esta nueva generación es que han sabido decir basta al 90-60-90"

En esta entrevista con El Planeta Urbano, la modelo reflexiona sobre los aprendizajes que dejó su paso por la moda, su nuevo proyecto inspirado en su hijo Inaki, donde busca construir con una identidad propia y los desafíos de emprender en la industria desde la mirada de empresaria. 

Lara Bernasconi, la modelo que causó furor en los años 90 y 2000, se reinventa en la moda lanzando la marca de indumentaria infantil Rum Rum.

“La moda en Argentina vivía un gran momento, con una gran cantidad de proyectos y presupuestos que permitían, por ejemplo, realizar tres trabajos diferentes en un solo día, entre desfiles y producciones para revistas.” relata Bernasconi, sobre los inicios de su carrera. 

En esta entrevista con El Planeta Urbano, la modelo reflexiona sobre los aprendizajes que dejó su paso por la moda, su nuevo proyecto inspirado en su hijo Inaki, donde busca construir con una identidad propia y los desafíos de emprender en la industria desde la mirada de empresaria. 

- ¿Cómo fue tu ingreso al mundo del modelaje? ¿Siempre supiste que querías dedicarte a eso o fue algo que surgió por casualidad?

-La verdad es que todo fue sucediendo de manera casual y natural. Desde muy pequeña, a los 14 años, aunque vivía en Tucumán, ya tenía la oportunidad de desfilar en otras provincias. Me acuerdo de que a los 16, Pancho Figueroa vino a Tucumán con Los Chalchaleros, y fue a partir de una charla con él que surgió la idea de venir a Buenos Aires para dedicarme al modelaje de una manera más profesional.

-A lo largo de tu carrera como modelo, ¿cuáles fueron los momentos más memorables o los trabajos que más te marcaron?

-Tuve el privilegio de vivir una gran cantidad de momentos inolvidables a lo largo de mi carrera. Me acuerdo de los desfiles espectaculares en las escalinatas de la Facultad de Derecho, los viajes al exterior, la experiencia de trabajar con Gabriel Rocca en Sony, mi paso por E! Entertainment, y el programa Venite con Georgina, que producía Antonio Gasalla. Fueron trabajos realmente increíbles.

En ese entonces, la moda en Argentina vivía un gran momento, con una gran cantidad de proyectos y presupuestos que permitían, por ejemplo, realizar tres trabajos diferentes en un solo día, entre desfiles y producciones para revistas. Para ser modelo en esa época, había ciertos requisitos estrictos que, con el tiempo, han cambiado. En particular, ser imagen de una marca exigía tener una vida privada impecable, con poco margen de error, y dependías principalmente de tu manager. Sin embargo, los cambios de hoy son positivos, porque ahora podés mostrarte y producirte de la manera que más te guste.

-Como figura pública y modelo, ¿cómo manejaste la presión de estar constantemente en el ojo público?

-Cuando empecé a ser conocida, era muy joven. A lo largo de mi experiencia, puedo decir que hubo momentos en los que lo manejé de manera adecuada y otros en los que no tanto. Sin embargo, cada paso me enseñó lecciones valiosas. De hecho, todo lo que he logrado a lo largo de mi carrera me ha permitido, por ejemplo, comunicar desde mi lugar el trabajo que realizamos en el Banco de Alimentos de Tucumán.

- ¿Hubo alguna vez en que pensaste en dejar el modelaje? Si es así, ¿qué te motivó a seguir adelante?

-Sí, muchas veces. La presión estética me costaba mucho, al igual que la falta de educación y empatía en los comentarios sobre el cuerpo. Lo que más valoro de esta nueva generación es que han sabido decir "basta" al estereotipo del 90-60-90.

- ¿Qué te inspiró a crear "Rum Rum" y a lanzarte en el mundo del emprendimiento, específicamente en el sector de la moda infantil?

-Mi inspiración fue mi hijo Iñaki. Al empezar la pandemia, no encontraba ropa que me gustara para él. Recuerdo que me di cuenta de que había una gran variedad para niñas, pero muy poco para varones. Un día, mientras recorría mi casa, encontré un pantalón de jean que estaba enmarcado. Era el primer jean de Indalecio, el hijo de Federico. Decidimos sacarlo y ponérselo a Iñaki. Le quedaba perfecto, y ahí nació la idea: una marca inspirada en los varones de la familia.

- ¿Qué desafíos enfrentaste al pasar de ser modelo a ser empresaria? ¿Hay algo que te haya sorprendido de esta nueva faceta de tu vida profesional?

-Sí, ser modelo te permite ganar mucho dinero en poco tiempo. Sin embargo, en esta nueva etapa he aprendido a ser más paciente, a ser perseverante como nunca antes, a trabajar en equipo y a pensar a largo plazo. El negocio del mundo de la moda es fascinante, pero lo cierto es que no tiene nada que ver con ser solo modelo.

- ¿Cómo describirías la filosofía detrás de "Rum Rum"? ¿Qué valores querés transmitir a través de tu marca?

-La filosofía de Rum Rum se basa en la calidad y la simplicidad. Adoptamos un estilo clásico y trabajamos con materiales nobles. En Rum Rum, nos consideramos una familia, y nuestro objetivo es acompañar a los niños durante su infancia y preadolescencia. Además, somos la primera marca de ropa infantil en Argentina en implementar el programa “Entrega tu usado”. Cuando los niños necesitan un nuevo talle de denim, pueden entregar su prenda usada y nosotros la recibimos como parte de pago.

- ¿Qué papel juega tu experiencia en el modelaje en la forma en que gestionas tu marca y te            relacionas con el mundo de la moda hoy en día?

-Aunque tenía un conocimiento general gracias a mis años de experiencia como modelo, gestionar una marca es una tarea completamente diferente, que requiere tener en cuenta una gran variedad de aspectos. Es un desafío fascinante.

- ¿Qué consejos le darías a las jóvenes que desean emprender en el mundo de la moda?

-Prefiero no ponerme en el lugar de dar consejos pero desde mi experiencia, puedo decir que es buenísimo atreverse a hacer lo que realmente quiere. Es clave rodearse de personas nobles que compartan esa misma visión.

-En un mundo tan competitivo, ¿cómo te aseguras de mantenerte relevante y auténtica tanto como empresaria como figura pública?

-Para mí, es fundamental mostrarme tal como soy. Mi forma de ser es espontánea y auténtica. Me considero una persona coherente, por lo que cuando publico algo en mis redes, es porque realmente lo consumo. Me gusta ser orgánica y transparente. Tengo un gran respeto por mis seguidores.

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