Pilar Gamboa: "Trabajé de muchas cosas que no me gustaban antes de lograr lo que soñaba"

Su vínculo con la actuación surge de modo tan natural que no hay papel que se le resista, desde el teatro con el colectivo Piel de Lava, pasando por su interpretación en Envidiosa en streaming, hasta la pantalla grande, donde en 30 noches con mi ex aborda un personaje complejo, moviéndose con maestría entre la comedia y el drama. La conciencia del camino recorrido, una maternidad que logró dinámica propia y la satisfacción por el reconocimiento a su talento, marcan la charla con El Planeta Urbano.

Por Carla Lioi

Actriz versátil y talentosa, Pilar Gamboa disfruta de su presente laboral y es convocada para distintos proyectos. Actualmente, espera el lanzamiento de la segunda temporada de Envidiosa, está grabando la serie Viudas negras y a la vez, está presente en tres obras de teatro: Parlamento y Petróleo, del colectivo Piel de Lava, y Sombras, por supuesto, en la que comparte elenco junto a Esteban Lamothe.

Trabajadora incansable y apasionada por su profesión, Pilar combina la maternidad con la actuación. Confiesa que logró vivir de lo que le gusta a los 30 años y se siente privilegiada por ello. Además, junto al fenómeno de Envidiosa, aporta su mirada para cuestionar los mandatos sociales que tanto exigen a las mujeres mayores de 40 que aún no son madres. También reflexiona sobre la ansiedad propia de nuestra época, que considera difícil de evitar.

¿Cómo estás viviendo el fenómeno de "Envidiosa"?

–Es muy hermoso para todo el equipo ver cómo la serie se convirtió en un fenómeno masivo. Sin duda, genera cierta gratificación por lo que hacemos. Además, muchas mujeres se identifican con ese mandato que llevamos a cuestas: la presión de casarse y tener hijos antes de los 40, porque, si no, pareciera que quedás fuera del mercado. También creo que el personaje imperfecto de la protagonista se sale de lo común, y eso está bueno.

¿En qué te sentís identificada con la serie?

–Por ejemplo, cuando me separé de mi novio a los 36 años fue un momento personal fuerte en el que me preguntaba: “¿Y ahora qué hago?” Me cuestionaba si iba a tener hijos, pensaba en el tema del reloj biológico… Si vas a una ginecóloga, te pregunta si vas a congelar óvulos. Más allá de lo que uno piense, hay mucha exigencia y presión externa para las mujeres. Parece que, después de los 40 ya tenés que tener hijos, ser exitosa laboralmente, ser buena madre, no envejecer y “estar buena”. Yo tuve un hijo a los 40 y, a los tres meses, ya me estaban preguntando si quería otro. La presión es constante.

¿En qué cosas te considerás envidiosa?

–Quizás de más joven, cuando veía chicas que a los 25 años podían vivir de la actuación, me daba un poco de envidia. No sabía si a mí me iba a pasar o si lo iba a lograr. Después, cuando me separé y mis amigas empezaron a tener hijos, también me daba envidia. Pensaba que iba a quedar como la que no tenía hijos. Pero hice mucha terapia y logré soltar. Me dije. “Si esto me tiene que pasar, me pasará, y si no, igual tengo una vida hermosa”. Finalmente, fui mamá de dos. También creo que vivimos en un sistema muy ansioso y es difícil no contagiarse.

¿Cómo te llevás con la maternidad?

–Disfruto mucho de la maternidad, aunque a veces siento culpa por trabajar. Sin embargo, mis hijos se están criando con una madre que hace lo que le gusta. A mí me hace bien trabajar, me hace sentir viva. Mi mamá trabajaba nueve horas en una oficina; no sé si le gustaba tanto como a mí, pero no le quedaba otra. Pese a eso, tuve padres superpresentes y una infancia feliz.

Hace un tiempo perdiste a tu mamá. ¿En qué te parecés a ella como madre?

–En un montón de cosas: en reacciones, en frases… Algunas las repito, otras las modifico. Cuando ella estaba en casa, estaba muy presente, y yo hago lo mismo. Con mis hijos jugamos, vamos a la plaza, conversamos. Cuando no estoy, es porque estoy haciendo lo que me gusta. Trabajé de muchas cosas que no me gustaban antes de lograr lo que soñaba.

¿De qué otras cosas trabajaste antes de ser actriz?

–Miles. Yo recién pude vivir de la actuación a partir de los 30 años. Y empecé a trabajar a los 18, cuando terminé el secundario. Trabajé como promotora en una estación de servicio muy conocida, como asistente de una psiquiatra y muchas cosas más. A la vez, ensayaba y armaba obras con lo que hoy es Piel de Lava. Entonces, lo que no era redituable para mí también era trabajo.

Tu personaje en la película "30 noches con mi ex", junto a Adrián Suar, representaba a una mujer con problemas de salud mental. ¿Cómo lo trabajaste?

–Mi personaje, apodado “la Loba”, fue re difícil de hacer porque por momentos debía ser gracioso y por otros, dramático. Cuando Adrián me pasó el guion, lo leímos juntos y decidimos que, más allá de la risa, teníamos que mostrar a una mujer que sufre. Eso pasa mucho con quienes tienen problemas de salud mental: por fuera parece que están bien, pero por dentro les cuesta habitar este mundo.

Quise crear un personaje que tuviera todos esos matices: que el espectador se riera, y en un segundo plano que pudiera mirarla a los ojos y entender su sufrimiento. Adrián me dio mucha libertad para construirlo: era la primera película donde él, además de actuar, dirigía. Quedé muy contenta con el resultado.

–También estás filmando la serie "Viudas negras", de Malena Pichot.

Sí, la estoy pasando bárbaro. Es un rodaje muy divertido porque mezcla comedia y thriller, un lindo desafío que me tiene bastante feliz.

Y hablando de tus últimos trabajos, la serie "División Palermo" ganó el premio Emmy internacional a la mejor comedia. ¿Cómo lo viviste?

–Me parece buenísimo lo que se generó con División Palermo. Es una serie que arrancó como una idea de Santiago Korovsky en 2018; al principio iba a ser un tráiler, y terminó llegando a lugares inesperados y siendo muy popular. Fuimos a los premios Platino en México y mucha gente nos decía que había visto la serie tres veces. Increíble.

Fotos: Florencia Downes

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