El mundo en dos ruedas: los 5 mejores destinos para el turismo en bicicleta
ATACAMA
Visitar esta joya del otro lado de la Cordillera de los Andes es una experiencia inolvidable, ya que es uno de los desiertos más singulares del mundo y el lugar más seco del planeta. Además de su belleza norteña, es un lugar estratégico para recorrer una enorme cantidad de sitios de interés a distancias muy cortas entre sí y aptas para todo tipo de aventureros, desde familias con niños hasta ciclistas de montaña. El paisaje cuenta con curvas y desniveles, e incluso, en algunos momentos, hay que bajarse de la bicicleta para superar las rocas. Por eso, es recomendable ir con el equipo adecuado, llevar suficiente agua y, por supuesto, protector solar, lentes y casco.
Uno de los imperdibles de Atacama es el Valle de la Luna, ubicado a 13 kilómetros del pueblo. Este sendero es de muy fácil acceso por carretera y está claramente señalizado. Un consejo: llegar a la hora del atardecer para disfrutar de una postal imborrable. Eso sí, como la vuelta va a ser a oscuras, es imprescindible llevar luces de seguridad.

ALPES SUIZOS
Sería un gran error recomendar la visita a esta cordillera solo en invierno: una vez que la temporada de esquí llega a su fin, este paisaje repleto de bosques y montañas invita a los aventureros de todo el mundo a disfrutar del aire fresco de una manera más suave y relajada. A través de caminos completamente accesibles, se pueden descubrir joyas naturales, escondidas en estos pueblos donde la diversidad cultural se combina con un entorno de grandes cascadas, ríos y arroyos.
SwitzerlandMobility es una red única en el mundo para ciclistas, que convierte a Suiza en un paraíso accesible para todos los gustos y edades; y también, para aquellos que prefieran bicicletas de paseos, deportivas o incursionar en las eléctricas. Además, permite la conexión con el transporte público y garantiza que todos los caminos sean adecuados. En verano, cerca del 20% de los turistas se trasladan en bicicleta, y cada vez son más los que eligen actividades sostenibles y activas, que van desde excursiones en el día a aventuras que implican más de cuatro noches. Si hay que recomendar una ruta, pedalear la región de Aargau es un viaje en el tiempo a la Edad Media, donde los castillos y fortalezas de los poderosos Habsburgo aún permanecen haciendo historia.

BÉLICE
¿Hay una mejor manera de conocer los rincones más bellos de las playas del Mar Caribe que andar en bicicleta, descalzo, haciendo paradas para tomar fotos o darse un chapuzón para refrescarse? Placencia, este secreto paradisíaco bien guardado, asegura que no. Allí, los visitantes de este pueblo ubicado al sur de Belice pueden recorrer en dos ruedas este destino lleno de palmeras y bañado por las aguas cristalinas de un rincón aún poco explorado por el turismo y considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Quienes busquen un plan slow travel, pueden pasear en bicicleta, buscar de forma libre el lugar perfecto para hacer snorkel en algunos de los tantos coloridos arrecifes, y luego, para descansar, dirigirse al centro, donde hay distintas opciones de bares y restaurantes de playa. En cambio, aquellos que quieran adentrarse en la historia y un entorno natural más aventurero, pueden contratar una excursión y experimentar las ruinas mayas de Xunantunich, llegando al sitio arqueológico, emplazado en un bosque subtropical.

MALLORCA
Con 300 días de sol al año, inviernos suaves, algunas de las playas más hermosas de Europa y un paisaje encantador que combina las sierras con hermosas carreteras, monasterios y pueblos con encanto, esta isla se ha convertido en una de las paradas obligatorias para aquellos viajeros que gustan de las vacaciones en bicicleta. Hay varias opciones de rutas y vistas espectaculares del Mediterráneo, como también olivares y viñedos para visitar. Además, para quienes practican el ciclismo de forma profesional, es uno de los sitios más adecuados para entrenar, ya que las carreteras están bien asfaltadas y la infraestructura está desarrollada para satisfacer las necesidades en todos los niveles.
La península de Formentor es una de las rutas más famosas: a solo 20 kilómetros está la pintoresca ciudad de Puerto Pollensa y el faro del Cabo de Formentor, ofreciendo así una de las vistas más espectaculares de la isla. Y para los más ambiciosos, el plan ideal es recorrer de forma entera la isla en bicicleta: por lo general, el plan se divide en cuatro etapas (con un 90% en asfalto) en una ruta circular de 375 kilómetros.

MENDOZA
Recorrer bodegas y degustar algunos de los mejores vinos del mundo con la nevada Cordillera de los Andes de fondo es, sin dudas, el plan infaltable al visitar la provincia cuyana. Si a eso se le suma la opción sustentable de hacerlo en bicicleta, atravesando las tradicionales arboledas que rodean los viñedos, se vuelve una experiencia natural inolvidable.
Partiendo de la zona de Maipú, Valle de Uco o Luján de Cuyo –cuna del reconocido Malbec argentino–, los tours prometen un camino hecho para el disfrute máximo de todos los sentidos. Allí, las bodegas ofrecen planes para recorrer las plantaciones y ver de primera mano los distintos varietales, aprendiendo los cuidados de la vid y los métodos de cosecha. Luego, un almuerzo con el típico asado criollo acompaña al momento de probar los distintos vinos seleccionados, para luego descansar y conectar con los sabores de la tierra, al aire libre y con una calma única.

Fotos: @madretravel

