Agustín Pardella: "Ser actor no significa solo estar trabajando de actor, sino comprometerse con el estudio de la emoción cotidiana"

Durante buena parte de La sociedad de la nieve, se espera que la película desemboque en su personaje, un Nando Parrado resuelto a puro talento y carisma. Hoy, pasada la efervescencia que provocó el filme, encara otros trabajos para la pantalla grande y prepara su desembarco en el Teatro San Martín, sin dejar de mostrarse agradecido por lo pasado y esperanzado ante lo que viene.

Fueron tiempos vertiginosos para Agustín Pardella tras La sociedad de la nieve. Ahora, pasado el huracán que significó para su carrera la película de J.A. Bayona, el actor puede tomarse su tiempo para responder cada pregunta y más: después del sinfín de viajes, la increíble recepción y recorrido del filme, y el abrazo a su trabajo, es hora de tomarse un respiro, ver a sus amigos, tocar la guitarra y pensar en el futuro.

Su interpretación de Nando Parrado, uno de los sobrevivientes de la Tragedia de los Andes (y protagonista tácito de la cinta), permitió que el gran público lo conociera; pero Pardella hace años que viene trabajando en cine, televisión y teatro, desplegando su talento, carisma y profesionalismo.

En un diálogo exclusivo con El Planeta Urbano, desanda su presente y abre su corazón a preguntas íntimas en las que revela su costado más genuino y poderoso.

–¿Cómo se vive el día a día después de tanta locura con la película?

–Por suerte siento que me tocó joven, con otra responsabilidad emocional. A Nando Parrado lo habité con la conciencia de que se me estaba dando en un momento en donde tenía la capacidad para hacerlo; y de la misma manera me tomé todo el post, toda la efervescencia y la popularidad que se generaron. Los pies están bien firmes en la familia, en Vicky, mi compañera, y en mis amigos de siempre. Eso es vital para bajar y también para seguir creciendo. Actualmente estoy enfocado en escribir y continuar evolucionando.

–Venís remando hace mucho tiempo. "La sociedad de la nieve" es un hito, pero también tuviste la oportunidad de trabajar para plataformas, siempre en muchos géneros, no quedándote en un solo lugar. ¿Es algo que vos buscás, que querés que siga pasando?

–Sí, pensá que yo volví y pude hacer una película, 1978, producida por Black Mandala, que trata el tema de la dictadura mezclado con el de una secta satánica. Ahora acabo de hacer una película con Alicia Scherson basada en un libro de Roberto Bolaño (N de la R: Guerra de verano, adaptación de la novela Tercer Reich del escritor chileno); o sea, nada que ver. Estoy contento de que las oportunidades de habitar esa diversidad interpretativa se sigan generando. Próximamente, en agosto, estreno una obra en el Teatro San Martín (Eduardo II, de Christopher Marlowe), así que estoy contento de poder llegar también al teatro y los clásicos.

–¿Será tu primera vez en el San Martín?

–Sí. Pensar que fui guía de visitas y ahora voy a estar actuando en la Sala Martín Coronado. Es como un sueño, mi madre trabaja hace muchos años ahí y para mí es el templo de la actuación, así que es un honor. Además, me desarma emocionalmente construir algo súper puro. Estoy entregado a buscar una verdad absoluta en estos textos fantásticos que se reconstruyeron a través de un gran trabajo de Alejandro Tantanian, que dirige la obra. Siento que va a dar que hablar y que será una vuelta de tuerca respecto del teatro que estamos acostumbrados a ver.

"La sociedad de la nieve" es una película que habla, entre muchas cosas, de la amistad. ¿Cómo sos como amigo?

–Compañero y perseverante con mis relaciones. Por suerte, tengo amigos de hace muchos años con los que sigo manteniendo relación. Eso es muy importante en tiempos donde todo es muy complicado. Con mis amigos mantenemos siempre una comunicación en la que sabemos, por lo menos semanalmente, cómo está el otro.

¿Y en estos momentos, donde te toca ser popular, cómo es seguir siendo amigo de tus amigos?

–Yo no asumo ningún rol que tenga que ver con esa exposición cuando estoy con mi gente. De repente hay un actor que se posa frente a las cámaras y está en los eventos, pero no tiene nada que ver con el Agustín que va a tomar un mate a su casa. Lo que vivo lo comparten con mucha alegría y con mucho orgullo, la verdad es esa.

–¿Cuándo supiste que querías dedicarte a la actuación?

–Creo que en cuanto me di cuenta de que se podía trabajar de esto, de habitar personas que no existen. O que sí. Cuando de chico me di cuenta de que podía hacer reír, el feedback me hizo dar cuenta de que era algo con lo que me sentía cómodo. Habitar la interpretación de las emociones y contar historias es una forma de expresión. Tanto la música como la escritura son razones que me mueven a existir.

–¿Y cuando se lo comunicaste a tus padres –que seguramente querrían saber qué ibas a hacer de tu vida– fue bien recibido?

–Sí, siempre tuve el aval absoluto de ellos. Ya en cuarto año del colegio estaba trabajando con Elena Roger y Diego Peretti en una película dirigida por Paula Hernández. Fue un muy buen comienzo. Después fue como tirarme a la pileta. Me acuerdo de que en el estreno me propusieron otro proyecto.

Entre la actuación y la cocina fui sobreviviendo, a veces con mejores momentos, otros quizás peores, pero siempre con la filosofía de que ser actor no significa solo estar trabajando de actor, sino comprometerse con el estudio de la emoción cotidiana.

–Mencionaste al pasar la cocina, ¿trabajaste como chef?

–Laburé de todo en gastronomía: limpié baños, veredas, estuve en hamburgueserías, comida mexicana, española, cafés. Me encanta el rubro.

–Entonces, ¿podemos pensar en Agustín como el protagonista de la remake argentina de "The Bear"?

–Estaría muy bien. Es interesante cuando una ficción se mete en el universo culinario. Y The Bear lo hace muy bien, de una manera muy artística.

–¿Te gustaría estar en algún proyecto que vincule todas tus pasiones?

–Yo creo que en el fondo lo manifiesto. Me gustaría que se crucen, pero también que sucedan independientemente. Me gustan mucho las artes marciales, entonces de repente un proyecto así, en el que tenga que pelear, me gustaría.

–¿Una de acción?

–¡No estaría mal! O un personaje malo, que a la gente no le caiga bien. Está bueno recibir feedback negativo por el personaje. Hacer algo distinto está buenísimo.

–¿Sos de verte en pantalla?

–No lo hago tanto. Me veo en la época de estreno y me estudio. Después como que lo elimino. Pero si engancho la peli en algún lugar, la miro, no me molesta. Generalmente me gustan las pelis en las que estoy, pero cada vez que las miro me gustan cosas distintas.

–¿Qué tiene que tener un proyecto para que vos digas “acá estoy”?

–Creo que es fundamental que haya un mensaje detrás; pero sobre todo que la interpretación que me toque realizar me divierta. Sobre todo eso, sentir que salgo de mi zona de confort con otro tipo de profundidad.

–¿Puede influir mucho la gente que es parte del equipo para que elijas algo?

–Soy muy fácil de convencer, en realidad. Elijo lo que me mueve las fibras emocionales más profundas. Me tiene que emocionar al leerlo. Ahora estoy con unos textos que los digo y llego muy fácil a la emoción. Había otro proyecto que era para viajar a Marruecos, pero este, que era de teatro, me emocionó, así que fui por lo de la fibra emocional. Cuando hay dos propuestas siempre elijo la que me conmueve.

CRÉDITOS DE PRODUCCIÓN

Styling: @caritorossello

Asistente: @camialbiaque

Producción fotográfica: @melperkes

Pelo: @juliedoee

Filmmaker: @solana.rodriguezph

Agradecimientos: @agenciapura @loreyaniez

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