Marina Olmi, la artista que recreó el mito justicialista: "Hay que tener valor cuando uno hace algo para ayudar desde el corazón"

Sacudió la escena con retratos de Evita y Perón en situaciones inverosímiles y se toma el tiempo para explicar las razones detrás de sus cuadros: “Mi intención es mostrarlos como humanos porque son humanos”, dice esta creadora cuya obra llegó a manos de personalidades como Cristina Fernández y Luiz Inácio Lula da Silva.

Elaborar o reelaborar un mito son tareas tan antiguas como la humanidad misma. Y aunque podría parecer una práctica obsoleta en el siglo XXI, ese trabajo interpretativo sigue vigente. En el caso de Marina Olmi, la misión de crear una cosmogonía del movimiento peronista parecería ser, en un primer momento, el motor de su obra, pero sus imágenes inspiran algo más terrenal y amoroso que puede interpretarse como un llamado a la concordia.

Lejos de cualquier excentricidad, la artista se animó a recrear el mito justicialista con imágenes que pretenden ofrecer una mirada más fresca sobre los valores que inspiran al movimiento. “Representar a Eva y a Juan Perón vivos y sonriendo fue mi manera de apelar a la paz y al amor para acercar a la gente.” Y lo hace tomando momentos de la historia del arte, con elementos que van desde el Renacimiento hasta el pop. No importan los recursos mientras el mensaje sea eficaz.

“Representar a Eva y a Juan Perón vivos y sonriendo fue mi manera de apelar a la paz y al amor para acercar a la gente.”

–Acabás de publicar tu libro "El amor vence", ¿cuáles fueron los mayores desafíos de ese proceso?

–El libro fue la mejor idea que tuve en mi vida. Soy artista y siempre me comuniqué de diferentes maneras. Al margen de pintar cuadros, que es lo que estoy haciendo desde que llegué a la Argentina, hace más o menos doce años, el libro fue la propuesta justa para este momento. Mi tarea principal fue ver cómo contaba mi vida sin hablar de política y elegí centrarme en mi propia historia para hacerme responsable de mis emociones y mis momentos. Fue muy intenso el proceso de elegir cada obra y escribir sobre las motivaciones de cada una de ellas, fue lo más terapéutico que hice en mi vida. Es un objeto hermoso que me representa y puede interpelar a todo el mundo.

–El título alude a la amorosidad, una cualidad que no abunda en estos días.

–En mi opinión, el mundo está atravesando una crisis espiritual que interroga todas las áreas de la vida; lo que se está cuestionando es todo lo que los humanos hemos construido con nuestra mente. Es un cambio de paradigma y un salto cuántico en el que ya entramos. El cambio ya ocurrió pero nosotros aún no lo reconocemos; seguimos aferrados a nuestras creencias respecto a cómo deben ser las cosas porque las venimos haciendo así desde hace 200 años. Tengo la sensación de que el cambio nos conectará con el mundo de un modo más amoroso y desplazará a la humanidad del centro del universo. Por eso, cuando decimos “es con todos”, lo estamos diciendo con sinceridad.

“El mundo está atravesando una crisis espiritual que interroga todas las áreas de la vida; lo que se está cuestionando es todo lo que los humanos hemos construido con nuestra mente.”

–Es inevitable la vinculación con lo político.

–Cuando seguimos discutiendo sobre quién tiene la razón y nos dividimos entre buenos y malos, partimos de un error. Por supuesto que creo hacer el bien con mi obra y que mis ideas son las correctas, pero también reconozco que hay una manera de medir las cosas que no está actualizada con ese gran cambio. La gente joven traerá las respuestas; también lo harán los descubrimientos que se están manifestando en muchas áreas de la ciencia y la tecnología. Por otro lado, está por verse qué es lo que hacemos con esos nuevos conocimientos. Estamos en un proceso inevitable de muerte y transformación, pero no en el sentido físico, tenemos la oportunidad de renacer en este mismo avatar.

–¿Tu mirada sobre Evita y Perón refleja ese cambio?

–Mi intención es mostrarlos como humanos porque son humanos, y al mostrarlos de ese modo los acerco. Además, son personas que quiero y que me guiaron en mi camino político. Soy peronista y kirchnerista, milito, estoy comprometida con todo lo que está pasando, pero además no soy tonta y veo la situación que estamos atravesando.

–¿Cuál es tu aporte para mejorar la situación?

–Yo creo que al pintarlos los acerqué a la gente porque los represento vivos y, fundamentalmente, sin enojos. Lo que hice, justamente, es quitarles el estigma de la agresividad y la pelea para rescatar lo que está vivo. A Evita no la conocí pero estuve ligada a ella desde chica porque en mi casa se militaba. Me interesa plasmar lo que cada uno representa, no solamente las personas que pinto. Porque, en definitiva, somos espíritus con una historia que no va a morir nunca. Por supuesto que hay espíritus más evolucionados que otros o personas menos importantes que otras. Quiero pintar a esas figuras vitales, sin discursos de odio, para transformar la política desde un lugar de amabilidad y aceptación.

“No se podía pensar a Evita desnuda ni a Perón cagándose de la risa, pero la exposición tuvo tanta aceptación que se abrió el camino en el que estoy ahora. Tuve el valor de hacerlo porque desde mi corazón, que los ama, estaba todo bien.”

–¿Desde qué edad pintás?

–Empecé a los 5 años, pero no soy exclusivamente pintora. Prefiero decir que soy una artista y a través de los materiales muestro aquello que quiero transformar.

–Es una definición que les puede caber a otras profesiones.

–Tal cual, alguien que trabaja en el campo también es artista; no importa tanto la actividad sino la conexión que se tiene con lo que se hace.

–El arte no reconoce límites.

–La vida en general no los reconoce cuando uno se sabe responsable de las cosas que genera. Lo comprobé personalmente; me pasaron cosas muy mágicas que yo misma había generado desde la libertad.

–Dame un ejemplo.

–Cuando volví al país, en 2011, estaba muy angustiada, no era la misma persona que soy hoy. En esa época pinté todos los cuadros para exponer en el Museo Evita: había retratado a Eva desnuda, joven y viva, eso fue una genialidad hecha desde el corazón y el deseo. Mi parte inconsciente quiso marcar de esa manera mi regreso al país, haciendo algo que era impensable, y cuando la gente amiga y mi familia vieron la muestra pensaron que estaba loca; no se podía pensar a Evita desnuda ni a Perón cagándose de la risa, pero la exposición tuvo tanta aceptación que se abrió el camino en el que estoy ahora. Tuve el valor de hacerlo porque desde mi corazón, que los ama, estaba todo bien.

“Creo que lo que está en crisis no es el planeta, sino la humanidad. Lo interesante es ser consciente de que el cambio depende de nosotros, hay que pensar mucho en cómo estamos tratando a la Tierra y cómo nos estamos tratando a nosotros.”

–¿Cómo llegó un cuadro tuyo a las manos de Cristina Fernández?

–La había pintado remando en un bote con Evita, no me animé a exponerla, se me ocurrió regalárselo... y así lo hice.

–¿Y Lula?

–Fue otra locura mía, pero se dio en un momento en el que yo ya estaba militando y totalmente conectada con el momento histórico y el ideal de la Patria Grande. Y esto es lo que quiero subrayar: hay que tener valor cuando uno hace algo para ayudar desde el corazón. Eso no asegura el éxito pero, si el ego no interviene, hay más posibilidades de que las cosas salgan bien.

Sabía que Lula vendría a Buenos Aires, y tenía un cuadro que era bastante conocido, El aro de la abundancia, que representa a Evita con un aro por el que pasamos todos aquellos que estamos del lado de la igualdad, la justicia, los derechos, etcétera. Es un símbolo que repetí varias veces para regalárselo a todos los presidentes que sostienen políticas comunes con nosotros como símbolo de hermandad.

–¿Cuáles son los temas que te obsesionan en la actualidad?

–Creo que lo que está en crisis no es el planeta, sino la humanidad. Lo interesante es ser consciente de que el cambio depende de nosotros, hay que pensar mucho en cómo estamos tratando a la Tierra y cómo nos estamos tratando a nosotros: dejamos de ser humanos para convertirnos en consumidores compulsivos movidos por el egoísmo de acumular. Tenemos un modo de ver la vida que no valoriza el tiempo, la amistad ni el amor.

"Me siento parte de todas las personas que están alrededor de mí y de las otras con las que comparto el planeta. No siento que mis logros sean míos, soy una mujer que crea con amor porque me crie rodeada del amor de otras personas. Somos parte de un todo, pero la responsabilidad es individual."

El nivel de consumo desmedido y ridículo que hay me preocupa. Es absurdo que en cualquier lugar podamos comer frutas de todo el mundo en todas las épocas del año; esa energía que tenemos los humanos de sentirnos los dueños del mundo ha generado un maltrato enorme porque nos hemos desvinculado de nuestra esencia. Tenemos los placares atiborrados de ropa que no usamos, acumulamos muebles que no nos sirven, mantenemos vacíos miles de departamentos en las ciudades mientras hay gente viviendo en la calle, es todo un despropósito.

–¿Tus logros son producto de una voluntad individual?

–Aunque el trabajo y la voluntad dependen de uno, sin la existencia de los demás no sería yo. Me siento parte de todas las personas que están alrededor de mí y de las otras con las que comparto el planeta. No siento que mis logros sean míos, soy una mujer que crea con amor porque me crie rodeada del amor de otras personas. Somos parte de un todo, pero la responsabilidad es individual.

Fotos: Alejandro Calderone Caviglia

Producción general: Gimena Bugallo

Coordinación general: Camila Mariani

Make up: @macu.atauri

Pelo: @agusvisser_

Filmmaker: Chanas Scigliotti

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