Qué es el 'baño de bosque': 3 lugares para conectar con la naturaleza cerca de CABA

Una práctica de origen japonesa que consiste en adentrarse en la naturaleza, despertando todos sentidos. Una especie de terapia que trae muchos beneficios para la salud y que puede hacerse cerca de la ciudad.

Inspirada en creencias sintoístas y budistas, hace un tiempo comenzó a promoverse de este lado del mapamundi una terapia de comunicación con la naturaleza a través de los cinco sentidos llamada Shinrin Yoku. “Shinrin” significa bosque y “yoku”, hace alusión a la exposición de algo o alguien, un baño o la acción de bañarse, por ende, la traducción a nuestro idioma sería “baño de bosques”.

Es decir que lo que se propone es que las personas realicen un paseo por el bosque a partir de determinadas premisas y reglas establecidas que ayudan al bienestar de las personas. En principio podría parecer algo netamente espiritual pero esta actividad de poder curativo y restaurador, está avalada por la ciencia con resultados excepcionales.

Jean Chevalier y Alain Gheerbrant escribieron alguna vez en su libro “Diccionario de los símbolos”, que los árboles eran uno de los temas simbólicos más ricos y extensos del mundo y que, inclusive, eran merecedores de una obra completa aparte.

Según ambos autores, estas plantas representan la vida en perpetua evolución –en ascensión hacia el cielo–, evocando todo el simbolismo de la verticalidad y el carácter cíclico: muerte y regeneración, ya que cada año se despojan de sus hojas caducas y se recubren de nuevas.

¿Cómo funciona el baño de bosques?

Si bien el paseo por el bosque es una actividad ancestral, hace tiempo volvió a hacerse popular a partir de la inquietud de la población japonesa. Notaron que el abandono de la vida en los campos y habitar la ciudad, entre ruidos y contaminación, estaba afectando la calidad de vida de las personas, generando estrés, ansiedad y diversas enfermedades. Luego de una serie de investigaciones, encontraron la solución en el Shirin Yoku, es decir, en los paseos por la naturaleza o, dicho de otra manera, en la vuelta al origen.

Esta actividad por el bosque resultó ser maravillosa porque no sólo reduce los niveles de ansiedad y estrés sino que mejora por completo el bienestar de la persona. Y, lo mejor de todo, es que está avalada científicamente por lo que hay pruebas fehacientes de que los resultados existen y se manifiestan en nuestro cuerpo.

Paso a paso

Ahora bien, ¿cómo nos adentramos en la naturaleza? Debemos saber que esto no es solamente un paseo, sino más bien, un ritual. Es importante comprender que, aún si sólo nos tomamos una hora o treinta minutos, debemos regalarnos ese tiempo, no estar apurados y saber desconectarnos.

No hay que ponerse metas, esto no es un ejercicio deportivo, no tenemos que cubrir ciertas distancias o velocidades. La libertad es primordial para poder pautar nuestros movimientos, ser calmos y, por sobre todo, abrir nuestros sentidos. Estar atentos a lo que el camino nos trae, invitarnos a descubrir lo que acontece en el aquí y el ahora y que prime la armonía.

Sentir el viento, el calor del sol, los sonidos de las aves. Centrarse en lo que nos rodea y conocer nuevas sensaciones. Tocar los troncos de los árboles, abrazarlos, contemplar una cascada, respirar el perfume de las flores, tomar con la mano una piedra, caminar el musgo descalzo, vibrar con las texturas…Todo esto potencia la apertura de nuestros sentidos y nos ayuda a cambiar la perspectiva.

Recordá que el silencio es primordial, aún si vas acompañado. Al hablar, nuestra atención estará puesta en las palabras y no en la riqueza del entorno y la idea es poder dejar atrás todo lo que aqueja a nuestra mente.

Beneficios para la salud

Realizar esta terapia de bosque trae diversos beneficios para la salud y, me atrevería a agregar, para el alma. Fortalece el sistema inmunológico, actúa sobre los niveles de cortisol, reduciendo las patologías como los dolores de cabeza, presión sanguínea alta, enfermedades del corazón, diabetes, enfermedades cutáneas, asma o artritis.

Afecta positivamente sobre efectos neuropsicológicos, mejora el estado anímico, la concentración y creatividad. También hay perfeccionamientos en el sueño para estar bien descansados e incrementa la actividad intestinal. Y así podríamos seguir por horas…

¿Dónde podemos realizar un baño de bosque cerca de CABA?

Es cierto que los espacios próximos que tenemos cerca de Capital no suelen ser los mejores para profundizar en esta terapia puesto que siempre hay multitudes o ruido pero, es un lindo inicio para aquellos que quieran comenzar a conectar con la naturaleza y se les dificulte trasladase varios kilómetros.

1 - El Jardín Botánico “Carlos Thays”

Un inmenso terreno de cinco hectáreas destinadas a la flora argentina de las cuales dos tienen especies de los bosques templados de los cinco continentes. Aquí se conserva la biodiversidad y una importante colección viva de ejemplares arbóreos, de hecho, fue declarado Monumento Nacional por su carácter cultural y natural en 1996. Se encuentra próximo a los bosques del barrio de Palermo y está rodeado de serenos senderos para caminar y contemplar la vegetación.

2 - Delta

Un tesoro de naturaleza salvaje y belleza isleña, a sólo 30 km de la Capital Federal. Si bien es bastante popular su existencia, es poco explorada en profundidad. No muchos saben que cuenta con más de 350 ríos y arroyos y que tiene cientos de pequeños islotes para inspeccionar. Además de la frondosa vegetación, las aguas del Delta vienen de un recorrido por las Cataratas y el Amazonas y dicen que traen consigo la energía latinoamericana y de las religiones indígenas ancestrales.

3 - Reserva Ecológica Vicente López

Este espacio verde protegido, tiene unas dos hectáreas de superficie y está situado en las costas del Río de la Plata, en el barrio de La Lucila. Alberga varias especies de animales y vegetales nativos de la ribera platense y promueve la conservación de los recursos biológicos. Se han registrado 387 especies de plantas vasculares y, en cuanto a la fauna, diversas especies de peces, anfibios, reptiles, aves, y mamíferos, como por ejemplo, nutrias.

La alquimia personal

Hay una frase recurrente en el inconsciente colectivo que dice algo así como que “el bosque es de las brujas”, y que remite directamente a que este tipo de espacios son los que albergaban a los seres o entidades de baja vibración o con una connotación negativa donde hacían sus rituales o pociones mágicas para el mal.

Permítanme dudar de que todo sea tan oscuro, que quizás eso es lo que nos quisieron hacer creer y es hora de que arrojemos un poco de luz a estos personajes, roles y espacios, que más que tenebrosos, parecieran ser sagrados y de un poder tan intenso que depende de nosotros alquimizarlo para uno u otro lado.

Todo nos invita a volver al origen, a lo simple. Y todo eso no es otra cosa más que estar en eje con uno mismo, que lo que digo y hago, se relacione con lo que pienso y siento. Abrazados por la perfección de la naturaleza, que forma parte de nuestras vidas para guiarnos y ayudarnos a integrar las circunstancias del afuera.

Ahí, para adentro, donde albergamos nuestras respuestas, donde conectamos con la intuición que nos sabe, con nuestros profundos anhelos, con la felicidad plena. Quedate siempre ahí. Y cuando te pierdas, cuando no te sepas, salí al verde, buscá un árbol, encontrate en un bosque, que las brujas nos los dejaron para todos.

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