Proyecto Diccionario: poesía para salvar el mundo

Para comprender la belleza del lenguaje, Paz González elaboró un glosario de definiciones que permite resignificar las palabras que usamos en el día a día. “Amante”, “soledad”, “crisis”, “recordar”: hay tantos significados posibles como humanos en la Tierra.

Dicen que después de la tormenta siempre sale el sol. Y en el caso de Paz González, la arquitecta chilena que ideó Proyecto Diccionario, el lema se cumplió al pie de la letra. Fue después de terminar una relación, abandonar un trabajo y mudarse de la ciudad al campo cuando se topó con la definición de la Real Academia Española de la palabra “crisis” y entendió que lo que estaba atravesando no era más que un “cambio profundo y de consecuencias importantes”. “En ningún lado decía que era un cambio negativo o triste, sino que hablaba desde otra perspectiva. Esa definición me ayudó a entender de otra manera lo que estaba pasando”, comenta, casi cuatro años más tarde. 

Así fue cómo en el bloc de notas de su celular comenzó a coleccionar palabras que la conmovían y sin darse cuenta le dio vida a Proyecto Diccionario, un compendio de definiciones que busca visibilizar la belleza y la poesía que habitan en el lenguaje. “Voy seleccionando palabras en función de lo que me va pasando día a día. Yo puedo tener una conversación contigo, dijiste una palabra que me llamó la atención, y la sumo. Por eso, cuando miro el proyecto, es como una especie de diario de vida”, continúa. 

Sin revelar su rostro, para mantener el foco en la propuesta y alejarse del egocentrismo, logró lanzar su primer libro, que agotó 1.500 ejemplares, y publicar una segunda edición, con el agregado diferencial de ilustraciones bordadas. “Tomé una décima que había escrito hace un par de años, que decía: ‘Hay un hilo invisible que une todas las cosas’. Cuando uno mira su vida, hay una especie de hilo conductor que se ve sólo en retrospectiva, y eso se hizo material en el libro, lo incorporamos a través del bordado.” Aunque el proyecto tomó relevancia a través de las redes sociales: su perfil de Instagram (@proyectodiccionario) ya suma más de 140 mil seguidores. 

Paz comenzó buscando definiciones en diccionarios académicos y formales, y entendió que incluso en los sitios más rigurosos se puede encontrar poesía. Pero en el último año, el proyecto se expandió. “Algunas de las definiciones hoy están escritas por mí, y ese es un ejercicio que recién me estoy permitiendo hacer. Este es un proyecto que tiene esa libertad, por eso está vinculado con la poesía y no con la técnica lingüística”, asegura.

Entre las últimas palabras que definió ella misma, “congregar” está entre sus favoritas. A la luz de las elecciones en Chile y de la polarización que hubo en el país después del estallido social de 2019, definió esa palabra como “reunir sin distinción”. “‘Gregario’ es esa cualidad que tienen los animales, que incluso entre muchas especies pueden convivir y no tienen jerarquías ni juegos de roles. Entonces, el ‘congregar’ es estar juntos de esa manera, vivir en comunidad”.

“Algunas de las definiciones hoy están escritas por mí, y ese es un ejercicio que recién me estoy permitiendo hacer. Este es un proyecto que tiene esa libertad, por eso está vinculado con la poesía y no con la técnica lingüística.”

Lo más bello del proyecto es que permite resignificar las palabras que usamos en el día a día. Entonces, algunas que tienen connotación negativa, como “amante”, cambian su sentido. “Amante”, en realidad, se refiere a alguien “que ama”. En la misma línea, otras, como “tranquilo”, resultan grandes descubrimientos. “La definición dice ‘que se toma las cosas con tiempo, sin escepticismos ni agobios, y que no se preocupa por quedar bien o mal ante la opinión de los demás’. Me pareció significativo que un elemento crucial para estar tranquilo en la vida sea que no te importe la opinión del resto”. Y ahí radica la belleza de las palabras, porque a pesar de ser la unidad más básica del lenguaje, cada una contiene múltiples significados, y todas dependen del filtro personal de cada uno. Una más: “Soledad: desbordante presencia de uno mismo”. 

Por esa misma razón, la propuesta de Proyecto Diccionario no necesita demasiado brillo. Todo es simple: desde su nombre y la estética de la cuenta de Instagram, que responde al blanco y negro, hasta la poesía que habita en las definiciones. “La poesía nunca debió ser algo complejo, ni para élites, ni reservado para ciertas personas, sino todo lo contrario: lo más humano es vivir en esa relación con el lenguaje. Por otra parte, creo que es tan potente la definición en sí misma que opacarla con otro color, o con una imagen, o con más información, sería quitarle el peso que ya tiene”, entiende Paz. Y acierta: las palabras son tan potentes en sí mismas que podrían estar escritas en un papelito e igualmente serían gigantescas. 

–La pregunta obligada es si tenés alguna definición preferida. 

–Hay una que me gusta muchísimo: “Recordar”, que es “volver a pasar por el corazón”. Si bien no es una definición oficial, me pareció muy significativa, porque todo el mundo la usa creyendo que significa “volver a pasar por la cabeza”. En realidad, en su etimología, se refiere a esa conexión directa con el corazón. 

“Se pueden seguir creando palabras, eso se llama neologismo y sucede, generalmente, en ámbitos como la ciencia y la filosofía. Pero uno también, como ciudadano común y corriente, puede estar construyendo conceptos nuevos.”

–¿Qué estás planeando para 2022?

–Me encantaría hacer una exposición con los bordados originales del libro, y para eso voy a trabajar este verano. Esa tridimensionalidad que tienen es muy hermosa y siento que merece ser mostrada. Además, a principios de 2021 estuve trabajando con una lingüista porque quiero hacer un juego, tipo un puzzle, que permita crear palabras nuevas. Me encantaría ir desvinculándome de la RAE, este año la dejé de seguir, como un acto simbólico, porque sentía que ya no tenía nada que ver con ese rigor de la fuente. Al principio fue la excusa, pero a mí me gustaría integrar una dinámica más lúdica con el lenguaje, para ir acercando más a la gente y que se sientan dueños de utilizar esta herramienta.

–Nunca había pensado en esto de inventar palabras nuevas. 

–Se pueden seguir creando palabras, eso se llama neologismo y es algo que sucede, generalmente, en ámbitos como la ciencia y la filosofía. Se generan nuevas palabras a partir de raíces, prefijos, sufijos, pero uno también, como ciudadano común y corriente, puede estar construyendo conceptos nuevos. Ojalá que el juego pueda ver la luz este año. 

Créditos:

Fotos: Teresa Lamas Germain

Ilustración: Hernán Vargas

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