La nueva gran apuesta de Netflix se embarca en el boom de series españolas como La Casa de Papel, Las chicas del Cable o Velvet. Anticipándonos a su estreno este 24 de mayo, visitamos el impactante set en las afueras de Madrid.


Estamos a mitad del mes de enero y en las afueras de Madrid el frío duele. Son las nueve de la mañana y no hay sol, lo que hace todo un poco más helado y brutal. Allí, a unos cuarenta minutos de la ciudad, se esconde el set de Alta mar, una de las grandes apuestas de Netflix para este año. Luego de arrasadores éxitos españoles, como La casa de papel, Las chicas del cable o Velvet, la producción de series en la madre patria vive una nueva era de esplendor. Por eso estamos aquí, en un estudio tan gigante como impactante, para ser testigos de cómo es la cocina de uno de estos grandes éxitos.

La escenografía deslumbra no bien ingresamos en lo que por fuera parece un inmenso galpón desolado: dentro, como por arte de magia, se encuentra recreado un lujoso transatlántico de época con elegantes salones, vestuario original y muebles vintage que nos hacen sentir que viajamos en el tiempo. Todo está pensado al detalle, desde la cristalería y los cortinados hasta los artículos de tocador y perfumería, los cuadros, los mapas, las plumas y la vajilla. Todo nos remite al glamour vintage de los años cuarenta.

Alta mar es una serie llena de misterio y drama ambientada en un grandioso transatlántico lleno de pasajeros que viajan de Europa a América en busca de un futuro mejor. Así lo describe Netflix en su presentación: “Dos hermanas, Carolina (Alejandra Onieva) y Eva (Ivana Baquero), tan distintas como inseparables; un apuesto oficial, Nicolás Salas (Jon Kortajarena), al que el destino ha ubicado en el lugar equivocado; y un misterio por resolver: el asesinato de una pasajera cuyo nombre no aparece en la lista de abordo y a la que nadie recuerda. Amores, intrigas y muchas mentiras, en un barco que esconde, en cada camarote, una historia y, en el fondo, un oscuro secreto. Solo una cosa está clara: en alta mar, el asesino no podrá salir del barco”. La trama, al mejor estilo Agatha Christie y su Asesinato en el Orient Express, atrapa desde el comienzo y cuenta con un elenco de actores que prometen estar a la altura de tremenda producción.

Una vez finalizada la visita al set, pasamos a la cantina del transatlántico, donde todo parece, literalmente, salido de una película, y conversamos cara a cara con los protagonistas de la serie.

“Este viaje prometía ser uno más, pero todo lo que sucede arriba del barco termina por poner a los personajes en circunstancias que jamás habrían pensado que iban a vivir. Todo desde un sitio de mucha aventura y también algo de sentido del humor.” Quien habla es Jon Kortajarena, el modelo español más cotizado del mundo que devino en actor tras su paso por el film A Single Man, película que sirvió como debut cinematográfico del diseñador Tom Ford en su rol de director. “Lo que más nos ha atraído es que se trata de una serie diferente, con muchas intrigas”, dice Kortajarena. “Personalmente, es algo muy distinto a lo que venía haciendo hasta ahora. Este era un género que me apetecía probar, con compañeros con los que me interesaba mucho trabajar. Está siendo duro el rodaje porque es una serie que requiere de mucho esfuerzo, pero a la vez es superemocionante, y el resultado va a sorprender, pues es muy diferente a lo que se puede esperar de una producción española.”

En cuanto a su personaje, Kortajarena dice: “Se llama Nicolás Salas, y es el primer oficial del barco. Viene de una familia humilde, con muchos hermanos, y en un momento dado de su vida se ve obligado a robar. Se pone a robar en el puerto, hasta que un día le roba el reloj al capitán, y el capitán le dice: ‘O te llevo a la policía o te apuntas en la escuela naval’. Nicolás ve una oportunidad en eso, se apunta en la escuela naval y desde entonces está trabajando con este capitán al que ve como un padre”. El capitán al que se refiere es el actor argentino Eduardo Blanco, quien tras el éxito de varias películas locales en el mercado español se ha hecho un nombre allí y hoy triunfa en televisión y teatro. Blanco, emocionado con su primer protagónico en Netflix, habla de esta experiencia: “En España me siento como en casa, voy y vengo todo el tiempo, y hasta mi hijo está radicado aquí en Madrid. Mi personaje es el capitán del barco, y con él me une la pasión por conducir. La idea de llegar a 190 países con una producción de Netflix me recuerda a las dimensiones que puede tener una película, como cuando hicimos El hijo de la novia, que una vez lanzada a las salas y luego a distintas plataformas de todo el mundo comienza un recorrido que a uno como actor lo excede. Por eso tengo grandes expectativas con Alta mar”.

Las mismas expectativas que tenemos nosotros, como espectadores, para cuando se estrene la serie, el próximo 24 de mayo.

Todo está pensado al detalle, desde la cristalería y los cortinados a los artículos de tocador y perfumería, los cuadros, los mapas, las plumas y la vajilla. Todo nos remite al glamour vintage de los años cuarenta.