Benjamín Amadeo: ME HICE CANCIÓN

Parte de esa usina titánica que fue Casi ángeles, sorteó la exposición de una separación mediática y hoy está presentando su disco decidido a hacer lo que le gusta: contar historias, entretener y emocionarse.

"Y hoy ya solté tanto que levanto vuelo”, escribió en el tema “10 mil”. Haciendo psicología barata, podríamos pensar que habla de soltar el prejuicio con el que muchos lo miran por haber salido de la tira teen Casi ángeles. O de soltar una relación de cinco años con la rutilante Lali Espósito y todo lo que eso trajo aparejado. Tal vez, simplemente, soltó las inseguridades que le podía generar que otros leyeran sus letras y se animó a sentirse desnudo en la multitud. Como sea, presentó su primer disco, Vida lejana, y levanta vuelo en su carrera como cantante. “Lejos de tomarlo a mal, para mí es un halago que el interlocutor se sorprenda con mis canciones, porque eso indica que la canción está haciendo el trabajo, no yo.”

Pero las canciones las hiciste vos.

–Sí, todas, pero no hago un esfuerzo titánico por persuadirte de que escuches mi música. Hice las canciones que quería, la música que sentía y lo formateé en tantos minutos adentro de un disco. Creo que son canciones que van a raspar un poco el prejuicio que cualquiera pueda tener sobre mí, sea bueno o sea malo. Le pasó a mi mamá, a mi novia, le pasó a todo el mundo. Yo, para el mundo, soy actor. Entonces, como voy por la música, piensan “uy, se quedó sin laburo”. Toco la guitarra desde los ocho años, siento que este disco salió ahora porque junté coraje.

¿A qué le tenías miedo?

–Es como que te animás, tiene que ver con la libertad. Te diría que encontré y me hice el tiempo. Encontré los cómplices necesarios, la gente de Sony Music, y el coraje. El día que salió el disco, que fue durante los Juegos Olímpicos, sentí un desahogo de medallista: estuve como cuatro años preparándome. Me gusta pensar que voy a mirar este disco dentro de un par de años y voy a estar orgulloso porque agoté mis posibilidades para que saliera de esta manera.

¿Todos los temas del disco hablan de vos?

–Todos.

¿Y no se siente como una operación a corazón abierto?

–Sin anestesia. No sé si podría haber hecho otra cosa, no me sale. Escribo pensando mucho más en la reflexión que en la memoria, escribo sobre el aprendizaje. Y siento que los aprendizajes no son suaves, o dulces, o fashion; son duros, son reales, interiores, trascendentales. A mí me aparecieron así. De alguna manera, haberme separado después de cinco años y de vivir las cosas que viví hicieron que muchas de las inquietudes artísticas confluyeran mejor.

¿Fue premeditado el camino recorrido para llegar acá?

–Es una mezcla entre impulso y meditación. Y te lo puedo separar por laburos; cuáles fueron impulsos y cuáles fueron meditados.

Y cuáles fueron para pagar las expensas.

–Vivo en un PH, pero sí, para pagar la luz y el gas (risas). Por ejemplo, Tu cara me suena me puso en un lugar que disfruté mucho, pero eso fue impulso. Meditación es La última fiesta o este disco. Si vos querés ir detrás de algo profundo, vas a tener que decir que no un par de veces. Y, al mismo tiempo, si sentís que tenés algo para dar, te tiene que chupar un huevo lo que van a decir.

Pareciera que tenés todo muy claro, incluso tuviste la se - paración más prolija del mundo del espectáculo. ¿En qué derrapás?

–Derrapé mucho en mi vida y aprendí un montón y trabajé mucho sobre mí. Hice mucho trabajo energético, mucha terapia y aprendí. Pero derrapo continuamente. Que sea articulado para hablar o que no me pelee en Intrusos no significa nada. Con lo de mi ex mujer... Me separé, todo bien, todo mal, lo que vos quieras, pero somos dos personas normales, le tengo un cariño enorme. Terminó y punto. No me hace mejor ir a bardearla a un programa de televisión. No lo siento así. Y si lo sintiera, no te lo mostraría.

Es una puerta que no cerrás más.

–Tal cual. Y la abrís vos. En este caso puntual, a mí me hace sentir muy orgulloso que las reglas con las que yo jugué en una separación mediática ni las tuve que hablar con Lali, eran las mismas.

¿No hubo ningún pacto de “yo no hablo mal de vos, vos no hablás mal de mí”?

–¿Pero cómo me voy a tratar así con alguien?

Sabés que sucede. Se suele ver barro en las separaciones.

–Acá no hay. Y si hay no te lo muestro, porque ¿con qué condiciones yo después te pido que no elijas esa parte de mí? Honestamente, yo siento que no me guardé nada. También tiene que ver con respetar el acto amoroso, uno sabe con quién estuvo. Ahora estoy en pareja, estoy genial y elijo no mostrar mi vida.

Ahora el de más exposición en la relación sos vos. ¿Sentís cierta responsabilidad de ser el que tiene que cuidarla?

–Siento la responsabilidad de resguardar que quede algo para nosotros. No es tan grave tampoco, eh. Yo ahí difiero mucho con amigos o colegas que lo sienten como un acto terrible. Si sos conciente y estás atento, vos podés poner el límite.

¿Qué casillero está lleno y cuál falta en tu checklist de sueños?

–Por lo pronto, este disco es un buen puntapié para un lanzamiento de un costado mío que quiero que sea para siempre. Quiero hacer discos y películas, quiero contar historias, generar espectáculos, ese es mi motor. Quiero entretener, quiero emocionarme. Igual viste cómo somos: deseos cumplidos disparan nuevos deseos.

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