Proyecto EsCénicas: el nuevo ciclo de teatro independiente en Cuerda Mecánica
Con obras como No me muero y La obra siamesa, la cartelera porteña suma una experiencia que borra la distancia entre platea y escenario.
En una ciudad saturada de ruido y dispositivos gigantescos, el teatro independiente porteño suele encontrar su mayor potencia cuando decide acercarse hasta rozar al espectador. En ese registro de escala concentrada se inscribe Proyecto EsCénicas, la iniciativa de Cuerda Mecánica —el polo cultural de Juramento 4686— que durante los próximos tres meses convertirá a su auditorio La Caja de Madera en una pequeña antología viva de la escena contemporánea.
La propuesta reúne a seis autoras de distintas generaciones que comparten una misma inquietud: pensar la representación desde los cuerpos, la palabra y los bordes donde el teatro dialoga con la música, el cine y la performance. En un espacio donde la distancia entre la platea y la escena se reduce al mínimo, la experiencia no busca el artificio deslumbrante sino la respiración compartida.
El cuerpo como territorio de resistencia
El ciclo abre en septiembre con dos obras que tensionan, desde lugares opuestos, la idea misma de actuar. Por un lado, Julieta Carrera presenta No me muero, su primer unipersonal como dramaturga, directora e intérprete. Formada con maestros como Pompeyo Audivert y Gabriel Chamé Buendía, Carrera construye el relato de Sandra, una empleada de una aseguradora de riesgos del trabajo atrapada en el aislamiento cotidiano. Allí, el clown, la máscara y la poesía emergen no como mero entretenimiento, sino como una herramienta de supervivencia vital: habitar otras vidas para sostener la propia. La pieza, seleccionada para la Fiesta del Teatro CABA 2025, tendrá funciones los domingos 6 y sábado 12.
La segunda propuesta del mes redobla la apuesta conceptual. Con La obra siamesa, Laura Sbdar indaga en los límites éticos y afectivos de la creación contemporánea. Ganadora del Premio Argentores/SGAE 2025, la obra plantea una fábula descarnada: dos artistas reconocidos son padres de siameses y deciden transformar esa anatomía compartida en una performance duracional. Protagonizada por Nico Goldschmidt y Laura Nevole, la puesta convierte la escritura en presencia física para interpelar la autoría y la apropiación (domingos 13 y 27 de septiembre).

El recorrido continuará en octubre con Desvelada y sola, de Ximena Banús, y Cine Herida, de Sofía Palomino; para cerrar en noviembre con Las Cuerdas, de Ana Schimelman, y Confesión tardía de amor, de Violeta Marquis.
En tiempos de pantallas veloces, Cuerda Mecánica redobla la apuesta por el encuentro cuerpo a cuerpo. Quienes se acerquen a Villa Urquiza podrán además completar la velada en El Jardín Oculto, el restaurante íntimo del segundo piso que marida gastronomía estacional con la calma del barrio. Una invitación a demorarse y comprobar que la mejor vanguardia teatral ocurre a pocos centímetros de la mirada.

