Tomás Juárez: "Si no hubiera existido Internet para acceder a las imágenes, claramente mi pintura sería distinta"
Entre memorias personales, archivos digitales e imaginarios construidos en internet, Tomás Juárez convierte la pintura en un espacio donde las imágenes dejan de ser instantáneas para transformarse en recuerdos permanentes. Inaugurada el pasado 24 de junio con el nombre de Belleza de Cristal y compartiendo espacio con las obras de la artista Selene Ledezma, la muestra colaborativa puede visitarse en la sala de la galería URRA HIP HIP.
"Quiero trabajar con imágenes que me interesan y que forman parte de mi imaginario. Hay algo muy de mi generación y de internet, como la imagen degradada, la repetición, el desgaste o la baja definición. Quizás en estas obras no aparece de manera explícita, pero siento que está internamente", explica el artista sobre el punto de partida de su producción.

En sus pinturas aparecen fotografías recuperadas de distintos momentos de su vida, algunas tomadas años atrás y otras convertidas en pinturas de imágenes ya existentes. "Hay trabajos que son fotos que recuperé del fondo de la galería o pinturas hechas a partir de fotos de varios años antes. Son imágenes que vuelven con otra carga", señala.
Nacido en una generación atravesada por las pantallas, el pintor reconoce que la accesibilidad permanente a las imágenes modificó por completo su forma de trabajar. "Siempre estuvo el celular o la computadora como referencia. Me doy cuenta de cuánto influye cuando veo artistas que trabajan de otra manera. Si no hubiera existido esa facilidad para acceder a las imágenes, claramente mi pintura sería distinta", sostiene.

Sin embargo, mientras la fotografía registra un instante, la pintura introduce otro ritmo. El tiempo de ejecución transforma un momento fugaz en un registro duradero. "La pintura termina siendo mucho más estable. Cuando vuelvo a ver una obra puedo recuperar el momento del día, de mi vida o del año en que la estaba pintando. Toda esa información queda congelada", explica.
Las imágenes también funcionan como territorios donde lo real y lo ficticio se mezclan constantemente. Aunque no define su trabajo desde esa tensión, reconoce que internet vuelve cada vez más difusos esos límites. "En las pinturas más recientes aparecen relatos de terror, imágenes malditas o historias trágicas que tienen una capa superficial y otra vinculada al origen real de esa imagen. Esas capas son muy propias de internet y me interesa explorarlas."

Esa convivencia entre archivos personales, cultura digital y ficción también encuentra un punto de diálogo con la obra de Selene Ledezma. "No sé si tenemos un germen común, pero sí algunos paralelismos en la forma de mirar las imágenes.”
Tomando como punto de partida el concepto de la muestra una referencia a la llamada generación de cristal, Juárez propone una mirada más amplia. "Es un término que muchas veces fue usado de manera despectiva y creo que no representa realmente a una generación. Todas tienen sus problemáticas. Sí, pertenezco a esa generación y puedo hacerme cargo de las cosas que nos atraviesan, pero no desde un lugar negativo."
Créditos imagenes: Tadeo Bourbon

