Detrás de la Scaloneta: el viaje inolvidable de Cecilia James
Hay viajes que se planifican durante meses y otros que nacen de un impulso. El de Cecilia James, fundadora de Desde Asia, pertenece a la segunda categoría. Después de una vida dedicada a recorrer el mundo, sintió que todavía tenía una cuenta pendiente: seguir a la Selección Argentina en un Mundial. La oportunidad apareció casi sin aviso, cuando su equipo de trabajo la animó a hacer realidad ese sueño. "La decisión y el sueño de poder acompañar a la Selección llevaba mucho tiempo. En mi vida encaré muchas cosas a través de sueños, pasiones y desafíos, pero este era uno que estaba pendiente", recuerda. En apenas dos días consiguió un pasaje, armó una valija y partió rumbo a Miami. "La decisión, la convicción y la alegría de estar encarando ese sueño fueron mucho más poderosas que cualquier duda o cualquier temor".
Lo que no imaginaba era que el viaje terminaría siendo mucho más grande que una serie de partidos. Sin contactos previos y viajando sola, conoció en un banderazo a un grupo de argentinos con quienes compartiría el resto de la aventura. Entre ellos estaba Feiván de Martino, dueño del motorhome que se transformó en su casa durante varias semanas. "Con su motorhome viajamos más de 4.000 kilómetros para seguir a la Selección. Uno no sabía qué iba a pasar, pero simplemente se dejaba llevar, confiando, creyendo. Ganábamos e inmediatamente encaramos las autopistas para llegar al próximo destino. No importan las tormentas, los truenos, los tornados o el tráfico; nosotros queríamos llegar y llegábamos".

Una aventura que terminó uniendo mucho más que kilómetros
Entre partido y partido, la ruta también le permitió descubrir otra cara de Estados Unidos. Hicieron paradas en San Agustín, la ciudad de origen europeo más antigua del país, recorrieron Memphis para escuchar blues y visitaron Nashville, cuna de la música country. Sin embargo, el objetivo nunca cambiaba. "Intentábamos conocer, pero la meta era llegar antes de los partidos y conseguir entradas", resume.
La incertidumbre sobre el recorrido acompañó todo el viaje porque nunca supo hasta dónde llegaría la Selección. Cecilia asegura que jamás proyectó estar presente en la final. "Yo nunca planeé salir de Buenos Aires pensando que iba a llegar hasta el último partido. Era algo que se iba dando". El momento más angustiante lo vivió frente a Egipto, cuando le tocó compartir tribuna con hinchas rivales. "Con cada gol sentías que te hundías en un abismo. Cuando Argentina dio vuelta el partido llorábamos porque creíamos que estaba perdido. Esa emoción es algo que jamás voy a olvidar". Sin embargo, si tuviera que elegir un partido por encima de todos, no duda: "Para mí el Mundial fue ganarle a Inglaterra. Esa fue la Copa, porque todos los argentinos sabemos lo que ese triunfo representa".

Además del fútbol, la experiencia le dejó encuentros inesperados. Uno de los más curiosos ocurrió cuando conoció, casi por casualidad, a la familia de Emiliano "Dibu" Martínez. Después de coincidir varias veces durante el viaje, terminó descubriendo que las mujeres con las que había entablado conversación eran familiares del arquero argentino. Incluso, por un descuido, su equipaje terminó dentro de la camioneta del padre del Dibu. Pero, más allá de esa anécdota, lo que realmente destaca es el vínculo que construyó con quienes compartieron la ruta. "Sin conocernos hicimos 5.000 kilómetros y nació una verdadera amistad. Fue un regalo que me dio la vida".
Al regresar, Cecilia siente que el mayor aprendizaje no tuvo que ver con los kilómetros recorridos sino con la gente que encontró en el camino. "Descubrí el infinito amor que el hincha argentino le tiene a esta Selección. Había personas de todas las edades alentando en las buenas y en las malas. Esa energía te envolvía y te llenaba el corazón". También recuerda el respeto que recibió de fanáticos de distintos países, desde japoneses hasta sudafricanos e hindúes, todos unidos por la admiración hacia Lionel Messi y el equipo argentino.

Con la experiencia todavía fresca, ya piensa en el próximo Mundial, aunque esta vez espera organizarlo con más tiempo. Aun así, hay algo que no cambiaría: la decisión de animarse. "Si tienen un sueño y no se animan a concretarlo, háganlo. La vida es hoy, aquí y ahora. Siempre hay gente buena dispuesta a ayudarte y las mejores historias aparecen cuando uno se abre a la aventura."

