Breitling vuelve a la Fórmula 1: junto a Aston Martin comienzan una alianza que une tiempo y velocidad
La histórica marca suiza se convierte en Socio Oficial de Relojes de Aston Martin y del equipo Aston Martin Aramco de Fórmula 1, y celebra la alianza con una edición limitada que marca su regreso a la máxima categoría del automovilismo.
La velocidad los unió desde el comienzo. Uno la midió con precisión obsesiva; el otro la transformó en arte sobre cuatro ruedas. Ahora, más de un siglo después de sus respectivos nacimientos, Breitling y Aston Martin ponen en marcha un legado compartido con una asociación global que conecta la alta relojería suiza con la ingeniería de la Fórmula 1.
El acuerdo convierte a Breitling en Socio Oficial de Relojes de Aston Martin y del Aston Martin Aramco Formula One Team, abarcando todo su universo: desde los deportivos de alto rendimiento fabricados artesanalmente hasta la ambición del equipo en la máxima categoría del automovilismo.
El punto de partida es el lanzamiento del Navitimer B01 Chronograph 43 Aston Martin Aramco Formula One™ Team, una edición limitada que marca el regreso de Breitling a la F1 y condensa la intensidad de la pista en la muñeca.

Dos obsesiones, un mismo destino: la velocidad
Las historias de ambas marcas avanzaron en paralelo desde principios del siglo XX. En 1907, Léon Breitling presentó el Vitesse, uno de los primeros cronógrafos capaces de medir velocidades de hasta 250 km/h. Su precisión fue tal que la policía suiza lo adoptó para emitir las primeras multas por exceso de velocidad, consolidando la reputación de la casa en el terreno de la medición exacta del tiempo.
Poco después, Lionel Martin y Robert Bamford probaron su vehículo artesanal en la exigente subida de Aston Hill. Ganaron la carrera y el nombre quedó para siempre. Así nació Aston Martin, hoy sinónimo de lujo británico, diseño icónico y alto rendimiento.
En 1959, la marca debutó en la Fórmula 1. Por esos años, el Breitling Navitimer ya se había convertido en un reloj instrumento para aviadores, gracias a su regla de cálculo circular que permitía realizar operaciones vinculadas a velocidad y tiempos de vuelo. Pilotos como Graham Hill y Jim Clark lo llevaron del cielo al asfalto, reforzando su vínculo con la competición automovilística.
La década del 60 terminó de convertir a ambas casas en íconos culturales. El Aston Martin DB5 y el Breitling Top Time compartieron pantalla en el universo de James Bond, encarnado por Sean Connery. Fue la consagración de una estética donde sofisticación, tecnología y velocidad se fundieron en un mismo relato.

Un Navitimer pensado para la pista
El nuevo Navitimer B01 Chronograph 43 Aston Martin Aramco Formula One™ Team es la primera pieza co-brandeada de esta alianza y está limitada a 1.959 ejemplares, en homenaje al año del debut de Aston Martin en la Fórmula 1®. Una cifra que refuerza su carácter de reloj de colección.
Cada detalle remite al rendimiento. La caja de titanio —la primera vez que este material se utiliza en un Navitimer— reduce el peso sin resignar robustez. La esfera de fibra de carbono evoca los monoplazas actuales, mientras que el Aston Martin Racing Green se combina con acentos en verde lima inspirados en la identidad visual del equipo. La correa de piel texturizada recuerda a los arneses de competición y la legibilidad optimizada asegura precisión en cualquier condición.
En su interior late el calibre de manufactura Breitling 01, un movimiento automático certificado por el COSC, con aproximadamente 70 horas de reserva de marcha. Visible a través del fondo de zafiro, el rotor en tungsteno con tratamiento PVD negro incorpora el logotipo del equipo y la inscripción “One of 1959”, junto con la frase “Instruments for Drivers”, subrayando su identidad como instrumento de precisión para conductores.
La alianza también tendrá presencia en pista durante la temporada 2026, con debut oficial en el Gran Premio de Australia en Melbourne. Más allá del lanzamiento inicial, ambas marcas anticipan futuras ediciones exclusivas dentro de esta asociación plurianual entre relojería suiza y Fórmula 1.
Fundada en 1884, Breitling fue pionera en el desarrollo del cronógrafo moderno y mantiene su identidad ligada al aire, la tierra y el mar. Por su parte, Aston Martin, creada en 1913, se consolidó como una de las casas británicas más deseadas del mundo, con una estrategia que combina ultralujo, innovación tecnológica y competencia deportiva.
Tiempo y velocidad, reunidos otra vez. En un universo donde cada milésima cuenta, la alianza entre Breitling y Aston Martin celebra una misma obsesión: llevar la precisión y el rendimiento al límite.

