Recomendados EPU - Comer y beber: Bravado, Ness y Kamay Lounge Casa Gardel
BRAVADO
Segundo capítulo en el recorrido de la familia Eurnekian, propietaria de Fin del Mundo, en la Patagonia, y de Karas, en Armenia, por los restaurantes de bodega, tras aquel recordado local en Palermo. La nueva apuesta ocupa el luminoso lobby del edificio de Corporación América, en Vicente López, y responde a un concepto claro: cocina de técnica depurada, producto argentino al frente y acompañamiento de los vinos de ambas bodegas.
El proyecto está a cargo del chef Mariano Szatma Szotan y la pastelera Ana Irie. Aun con poco rodaje, la carta se muestra generosa y precisa: entradas y vegetales de gran ejecución –langostinos asados con yogur y gremolata; zanahorias con bearnesa y almendras– y principales bien elegidos, como la pesca del día en su punto justo, una trabajada milanesa de lomo o el mante, especialidad armenia inspirada en una receta familiar, donde el caldo de ave, el yogur y los condimentos profundizan el sabor. En los postres, terreno de Irie, una etérea versión de la torta chajá o un flan mixto tan delicioso como escénico cierran una propuesta basada en sabores reconocibles, complejos sin exceso, ejecutados con escala de alta cocina.
Avenida del Libertador 1410, Vicente López
@bravado.ba

NESS
A un año y tres meses de su apertura y tras alcanzar el puesto 64 en los Latin America’s 50 Best, este local ultramoderno, que reparte su enorme espacio entre un bar de vinos y el restaurante propiamente dicho, logró una respuesta inmediata de un público que agota reservas. Al frente está Leo Lanussol, cuya marca –como ya había demostrado en Proper, aquel restaurante de garaje que le dio notoriedad– es una cocina únicamente a leña que elude cualquier idea de limitación. Aquí, el fuego abre un juego libre y arriesgado de sabores, con la combinación como estrategia.
Tras el imperdible pan a las brasas, aparecen platos que ya son identidad de la casa –cottage con huevas de trucha; seta de cardo con agua de chile y lemongrass; chipirones con ají y huancaína negra– junto a otros que rotan con la temporada, como la simple y sabrosa chernia con papa y manteca o el contundente bife a la chapa con mostaza y jalapeño. Todo sale de una cocina integrada al salón, magnética en su dinámica del fuego al plato. Excelente la carta de vinos y, a la hora del cierre, ineludible el flan de halva. Un lugar con personalidad y alma.
Grecia 3691, Núñez
@ness.bsas

KAMAY LOUNGE CASA GARDEL
Quienes siguen los pasos del chef peruano Raúl Zorrilla –formado en los grandes referentes de la cocina de su país en Buenos Aires y creador de Tori Chipchi y Grau– recuerdan aquel restaurante a puertas cerradas donde exploraba la fusión nikkei. En una escala mucho mayor, y en pleno corazón del Abasto, el cocinero retoma esa esencia en un enorme salón de ambientación ecléctica, mesas amplias, sillas cómodas y cocina a la vista.
La propuesta es más completa y compleja, siempre guiada por una mirada que se expresa en sabores rotundos y una ilusión de desmesura que seduce desde la puesta en escena. Zorrilla se mueve con soltura entre tiraditos y sushi imaginativo, ceviches –del clásico carretillero al desafiante nikkei–, causas y rompebocas de alto impacto, como los anticuchos y el chicharrón de cerdo. Los principales se permiten salir del libreto: chaufa Maido, canelones con ají de gallina o una hamburguesa pachamanquera. La carta, extensa, invita a probar sin prejuicios. Muy elaborada y recomendable la coctelería, en sintonía con el conjunto. Zorrilla lo hizo (y lo hace) de nuevo.
Carlos Gardel 3131, Balvanera
@kamaycasagardel


