SOBRECARGA, la nueva obra de Melisa Zulberti que nos sumerge en la poética de la tensión
Entre pantallas, luces y cuerpos que resisten, SOBRECARGA de Melisa Zulberti transforma el CETC en un paisaje de exceso y vulnerabilidad. Una obra que pulsa al ritmo del presente.
El Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC) se convierte en un laboratorio de estímulos, pulsos y tensiones que da como resultado SOBRECARGA, la nueva obra de la artista interdisciplinaria Melisa Zulberti. Una activación performática que atraviesa cuerpo, cine y música para pensar el presente: un tiempo de saturación permanente, donde lo humano se mide en rendimiento y el descanso parece un acto de resistencia.
Luego de presentar su pieza “POSGUERRA” en la Bienal de Danza de Venecia en 2024 —donde se convirtió en la primera artista argentina en participar de ese espacio—, Zulberti regresa a Buenos Aires con una creación pensada especialmente para el CETC. La obra, que podrá verse hasta el 2 de noviembre, fue concebida como una experiencia inmersiva que combina movimiento corporal, imagen y sonido en un único flujo narrativo.

“Vivimos en un tiempo de sobrecarga. La sentimos todos los días: en la cantidad de mensajes que nos llegan, en la velocidad con la que cambia lo que ayer parecía estable y en la exigencia de estar siempre disponibles. La obra intenta poner en escena un estado de época: la tensión de un cuerpo que resiste mientras el sistema insiste.”, explica la artista sobre su nueva producción artística.
La tensión de nuestra época: vivir en un mundo que exige más de lo que podemos dar
SOBRECARGA es, en efecto, un espejo contemporáneo. Un paisaje de control donde el cuerpo —visible, expuesto, exigido— se transforma en terreno de disputa. La pieza propone un tránsito entre pantallas y presencias, donde la frontera entre lo real y lo digital se vuelve difusa. El espectador se ve inmerso en un diálogo entre lo vivo y lo mediatizado, entre la vulnerabilidad y la tecnología, entre la obediencia y el deseo de fuga.
La experiencia se despliega con la música en vivo de Julián Tenembaum, quien construye atmósferas que oscilan entre lo hipnótico y lo frenético; y con las interpretaciones de Nora Koppel, Hernán González, Alejandro Aguilar, Romina Alaniz y Marcelo Martínez, acompañados por la participación especial de Damián Pleitto Castillo. La dirección de luces de Pedro Pampín y el diseño de vestuario de Sofía Romero completan un universo estético donde cada elemento dialoga con la energía del cuerpo y su entorno.

En paralelo, Zulberti desarrolló una obra audiovisual homónima, con guión y dirección propios, que extiende la investigación escénica hacia el lenguaje cinematográfico. En ella, los cuerpos se mueven dentro de arquitecturas digitales, mientras la cámara explora texturas, gestos y resistencias. “Nada sucede afuera: todo ocurre en nosotros. Y aun así, seguimos”, dice uno de los manifiestos de la obra. Esa persistencia, ese movimiento que no cesa, es quizás la metáfora más precisa del mundo que habitamos.
Una artista multidisciplinar y sin límites

Melisa Zulberti lleva más de una década trabajando entre las fronteras del arte visual, el cine, la performance y la tecnología. Su obra se distingue por incorporar dispositivos escénicos que actúan como intérpretes activos, generando tensiones entre lo humano y lo maquínico, lo íntimo y lo colectivo. Ha presentado trabajos en museos y festivales de Argentina, Brasil, Francia, España, Italia y Suiza, y colaborado con creadores internacionales como Refik Anadol, con quien desarrolló una pieza inspirada en la serie Nature Dreams.
Seleccionada recientemente para representar a Argentina en el programa Artists’ Film International (AFI) —organizado por la Whitechapel Gallery y FORMA (Reino Unido)—, Zulberti continúa expandiendo su práctica más allá de las fronteras disciplinares. SOBRECARGA sintetiza esa búsqueda: una mirada crítica sobre el presente, una exploración poética del exceso y una pregunta sobre cómo seguir siendo cuerpo en medio del ruido.

