Atardecer electrónico: Hernán Cattáneo regresa a Mendoza con tres fechas sold out en Potrerillos
La cita será los días 6, 7 y 8 de diciembre en el predio del Gran Hotel Potrerillos, con las montañas de fondo y un cielo que promete teñirse de luces, beats y emoción.
Hernán Cattáneo viene elevando la escena electrónica a una categoría poética. Ya no se trata solo de música, ni de fiesta: sus shows son experiencias sensoriales que combinan paisaje, tecnología, curaduría sonora y una mística que solo él sabe construir. En diciembre, esa atmósfera mágica vuelve a tomar forma en la cordillera. Mendoza recibirá por tercera vez consecutiva una nueva edición de Sunsetstrip, el festival que ya es marca registrada del DJ argentino más internacional.
La cita será los días 6, 7 y 8 de diciembre en el predio del Gran Hotel Potrerillos, con las montañas de fondo y un cielo que promete teñirse de luces, beats y emoción. Las entradas se agotaron en menos de dos horas, reafirmando el magnetismo de un evento que ya trascendió el circuito de música electrónica para convertirse en una experiencia cultural.

Un line-up de lujo
Sunsetstrip 2025 llega con una propuesta ambiciosa: tres fechas con artistas internacionales y locales que dialogan entre sí, cada uno con su estilo pero todos dentro de una misma frecuencia emocional.
El sábado 6, el legendario Danny Tenaglia, ícono del house neoyorquino, será uno de los grandes atractivos. Compartirá escenario con Marcelo Vasami, Marienne y, por supuesto, Cattáneo.
El domingo 7, la propuesta cambia de color: se suma HVOB, el dúo austríaco que mezcla electrónica con vocales melódicas y una impronta muy visual. Estarán acompañados por PAAX y Meinz, dos talentos locales en ascenso.

Y el lunes 8, el broche de oro: Hernán Cattáneo en extended set, un viaje musical sin cortes, en el que el DJ despliega toda su narrativa sonora acompañado por Martín García y B.I.R.DD.
Un ritual contemporáneo
En palabras de Cattáneo, Sunsetstrip nació como una manera de celebrar la música en espacios abiertos, de día, en comunión con el público y con la energía del lugar. La edición de Mendoza se volvió una de las favoritas, tanto por el marco geográfico como por el público que viaja desde distintos puntos del país —y del mundo— para vivirlo.
El diferencial está en el enfoque curatorial: cada show está pensado como una obra inmersiva. En ediciones anteriores hubo más de 50 performers en escena, pantallas móviles, tótems espejados y hasta una coreografía aérea de 450 drones sobre la laguna de Potrerillos. Todo eso, acompañado por un sistema de sonido de primer nivel y una puesta lumínica que transforma el paisaje en un escenario onírico.

Más que un show, se trata de una conexión con el entorno: la música acompaña el paso del sol, desde los primeros acordes en plena tarde hasta el clímax bajo las estrellas. Esa sincronía entre naturaleza y tecnología es parte del ADN de Sunsetstrip.
Con producciones recientes en ciudades como Punta del Este, Buenos Aires, Montevideo, Montreal y San Pablo, la experiencia Sunsetstrip se sigue expandiendo, pero Mendoza conserva un aura especial. Es la combinación entre vino, paisaje, aire puro y ese momento mágico en el que la música hace vibrar la montaña.

