Perfumar los sentidos: la marca de lujo que convirtió la pasión por los aromas en identidad
Lovely George Luxury Candles logra sumergir a los clientes en un universo donde el adorno y el bienestar personal se vuelven esenciales. Con un espíritu de lujo y una fuerte impronta estética, la marca creada por Hernán Gavelini busca recorrer el universo de los aromas a través de la creación de velas, jabones, difusores con varilla, cremas y perfumes con olores propios.

“Cada creación representa un momento de la vida. No es que apunto solo a cítricos, maderas o gourmands. La idea es que el perfume transporte a algún lugar. Por eso, los nombres de las velas o perfumes están inspirados en situaciones, recuerdos o sueños”, relata el fundador de la firma, que cuenta con una amplia línea de productos y un sinfín de posibilidades olfativas.
Creada hace casi 10 años, la marca surgió como un hobby y una forma de reinvención. Hernán decidió renunciar al mundo de los negocios y sumergirse en este nuevo rubro. “Empecé rellenando envases de velas que compraba afuera, luego me puse a hacer los envases yo mismo. Como tenía tiempo, empecé a producir más y pasé de hacer velas para mí a venderlas. Las primeras fueron en copas o vasos de cristal tallado”, detalla Gavelini.

AROMAS DE DESEO
Con dos locales —uno ubicado en Av. Córdoba y Jorge Newbery, y otro en el shopping Paseo Alcorta—, cada espacio es una declaración visual de los valores de la marca. Ornamentados en negro y dorado, combinan mobiliario antiguo de colección con objetos que remiten a diversos estilos históricos como el barroco, el rococó y el art nouveau. Los clientes se sumergen en estímulos que van más allá del olfato.
“‘Luxury’ es una palabra que usé para dejar en claro que desde la bolsa hasta el producto, todo es de calidad y dirigido a alguien que prefiere lo más cargado. Sin embargo, que un producto sea dorado o negro no quiere decir que sea recargado. Con el tiempo, simplificamos las líneas, los aromas. Todo va mutando, como yo. La marca cambió conmigo”, afirma sobre la estética del proyecto, que también es una declaración.
Con un archivo personal de más de 400 muestras de perfumes, comienza la aventura de cada nueva fragancia que se lanza. “Cuando empecé quería tener de todas las familias olfativas: cítrico, herbal, frutal, gourmand y madera”, señala Gavelini.

“Primero lancé cinco perfumes inspirados en el excentricismo porteño. Sentía que el porteño tiene algo de arrogancia, cree que Buenos Aires es la mejor ciudad del mundo, y yo también lo creo. Luego hice otra colección inspirada en el lunfardo porteño, y se sumaron colaboraciones como Quilombo Disco, creada junto con Titi Vázquez”, explica sobre sus perfumes, que no responden a tendencias y van mutando con él.
“El último lanzamiento fue ‘Mil Peonias’, y estamos sacando perfumes constantemente”, confiesa la mente detrás de cada fragancia, que en el corto plazo busca expandirse al mundo de la cosmética.

