Bad Bunny: todos los caminos conducen a Puerto Rico

En DeBÍ TiRAR MáS FOToS, su sexto álbum, Benito Antonio Martínez Ocasio refleja el dolor y la resistencia de la isla boricua, rindiéndole homenaje a través de sonidos que van desde el género tradicional hasta el reggaetón y el trap, entre otros ritmos. Más allá de su fama global, el artista honra su identidad cultural y apela al más puro sentido de pertenencia, dejando en claro que el país donde nació es el lugar donde quiere vivir y morir.

La puerta de entrada al álbum más comentado de 2025 es una fotografía de dos sillas de plástico. El modelo, conocido como monobloc, complementa un ambiente selvático: vegetación, verde intenso, un banano. Las sillas, económicas y accesibles, son símbolo de reunión y confraternidad, y abundan en patios y terrazas. En barrios tranquilos de aquí nomás la gente las saca a las veredas durante las tardes de verano para el mate o la charla entre vecinos. Sin embargo, al cruzar el umbral hacia este bloque de música de una hora y dos minutos que la imagen anticipa, se sabrá que ese escenario, tan cercano para nosotros, aquí cambia radicalmente: una isla llamada Puerto Rico. Las sillas, blancas y desniveladas por el suelo irregular, fueron dispuestas por Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny, quien invita a sentarse en ellas y escuchar lo que tiene para decir esta vez.

Ese objeto de atención es DeBÍ TiRAR MáS FOToS (DTMF), su sexto álbum. Un artefacto tan poderoso que, a días de haber salido, activó alarmas en todas direcciones. Entre cientos de reacciones, se puede ir del encendido tuit en X de la baterista y cantante argentina Andrea Álvarez (“No recuerdo nada tan feo en la historia de la música”) al elogioso y recomendable texto de la periodista especializada en música Camila Caamaño en su newsletter Triste y tropical, pasando por reseñas de todo el mundo que destacan el álbum como uno de los mejores del año.

El Conejo polariza en grande: entre los que dicen que canta como si estuviera bostezando y los que aseguran que DTMF es una obra maestra de nuestro tiempo, media solo un clic. Y también una cuestión de perspectiva, porque, en este caso –y completando una improbable trilogía que lo puso en la cima del mundo junto al explosivo Un verano sin ti (2022) y Nadie sabe lo que va a pasar mañana (2023)– el artista boricua plantea un desafío que insta a dejar en segundo plano las formas y sus discutidos recursos fonéticos: DTMF es un hecho político antes que musical y una declaración de principios antes que un paso más en la escalera que inexorablemente lo llevará a más fama y fortuna. Cada uno de los 17 temas que componen el álbum tienen por delante, detrás y al costado la imagen de Puerto Rico, el país donde Benito nació y vive, y del que asegura no se irá jamás.

No importa qué hizo antes o hará en el futuro. Una estrella planetaria y joven como él (el 10 de marzo cumplió 31 años), que hasta es convocado por Hollywood (aparece en Tren bala y será parte de Happy Gilmore 2, con Adam Sandler), salió con Kendall Jenner, brilló con luz propia en la última Met Gala, se convirtió en sex symbol o llena estadios donde vaya, eligió para su último disco homenajear a su patria desde el dolor y la conciencia de saber que hay toda una identidad a preservar y un colonialismo a combatir. Este es el mismo Benito que marchó junto al pueblo en 2019 para exigir la renuncia del gobernador Ricardo Roselló y quien, al igual que muchos de sus compatriotas no obnubilados por el aura de su “hermano mayor”, ve cómo la isla es vampirizada por el poder económico de los Estados Unidos.

Sabiamente, y parafraseando a un poeta, en DTMF, Benito “juega las cartas que le da el momento” y firma un álbum que, cuando aborda el desamor o su estatus de megaestrella, lo hace con la conciencia de que siempre volverá a su camino principal, que es el evocar esa isla como un paraíso que, espera, nunca esté perdido. Su infancia y sus amigos, su familia y su barrio, los sonidos folclóricos de su país (la salsa, el dembow, la plena, la música jíbara, el bolero), el reggaetón, el synth-pop, el trap, hacen una argamasa que el artista moldea con un sentimiento de nostalgia y agradecimiento imantado por el amor hacia su tierra.

“Aquí había algo, no sé, una magia increíble. Y todavía la hay”, dice el protagonista del corto de 13 minutos que Benito escribió y dirigió junto a Ari Maniel Cruz, acompañando el lanzamiento del disco: peliculita donde el sapo concho, una especie autóctona en extinción, simboliza la resistencia cultural que debe enfrentar día a día el pueblo boricua ante el imparable avance del inglés y las costumbres foráneas. Una metáfora de la gentrificación de la isla.

Benito llevó esta lucha a su máxima expresión al convocar a su compatriota, el profesor e investigador universitario Jorell Meléndez-Badillo, a redactar los 17 textos que cuentan la historia de Puerto Rico y acompañan las visualizaciones de los temas en YouTube. El menú incluye, como consigna la periodista guatemalteca Melisa Rabanales en su entrevista al académico publicada en Cenital.com, “desde la conquista española en 1508 hasta la invasión estadounidense de 1898 que convirtió a la isla en la colonia norteamericana que es hoy”. En el reportaje, Meléndez-Balillo pone el trabajo de Benito por todo lo alto: “Ha logrado trascender la cuestión ideológica, por eso digo que el disco es totalmente político en la propuesta (…) Adelanta la conversación sobre las condiciones de Puerto Rico ahora (…) Puedo decir que dentro de la historia musical cultural puertorriqueña no hay un precedente a lo que Benito está haciendo”. Los más de 20 millones de vistas de los videos les dan la razón a ambos.

Y en medio de todo este vendaval, de la búsqueda de significados y transversalidades, del hype y el hate, de los tiktokeros replicando en masa el baile entre Benito y Jimmy Fallon en el prime time televisivo, está la música. Un disco que entra en pista con “NUEVAYol” –abrillantada con el sampler de “Un verano en Nueva York”, canción emblemática de El Gran Combo de Puerto Rico, y una mención a Willy Colón que la honra– y hace mutis tras “LA MuDANZA”, la rumba donde el Conejo cuenta su historia y en la que después de fanfarronear por sus millones (¿cuándo no?) conmueve con un verso que sintetiza las intenciones del álbum y homenajea a su familia: “De aquí nadie me saca/ De aquí yo no me muevo/ Dile que esta es mi casa/ Donde nació mi abuelo”.

Así lo aseguró a Time en la entrevista que el medio publicó el 5 de enero, mismo día de la salida del álbum: “La gente me ve como esta superestrella gigante que ha hecho todas estas cosas y es reconocido, pero nada sería posible si mis padres no me hubieran creado”. También, como se señala más arriba, cuando el tema es el amor Benito aborda el tópico como si de una (otra) pérdida más significativa se tratara: sucede en la salsera “BAILE INoLVIDABLE”, su canción favorita del álbum, donde lo acompañan los jóvenes de la orquesta de la Escuela Libre de Música San Juan (“En las noches ya ni puedo dormir/ lo que hago es soñarte”) y en la canción que da título al álbum.

Los periodistas de Time vieron ahí un resquicio para indagar si había una destinataria específica para esas sentidas letras y, a cambio, recibieron una respuesta tan respetuosa como ambigua: “He escrito canciones inspiradas en personas que la gente no tiene ni la menor idea de quiénes son” (…) “El significado de la canción puede variar en muchas cosas, como la ausencia de una persona que ya no está contigo, o de un amor. Pero puede ser muchas otras cosas también, que ya no están”.

Además, la elección de los invitados (valores nuevos de la música puertorriqueña, como la ascendente RaiNao, el grupo Chuwi, Omar Coutz, Dei V o Los Pleneros de la Cresta) refuerza el carácter 100% boricua del disco. Acaso el punto más alto de la misión concientizadora de DTMF esté en “LO QUE LE PASÓ A HAWAII”, donde en primera persona Benito implora porque la isla no corra la misma suerte de ese archipiélago, hoy convertido en un estado norteamericano que cada día ve más difuminadas sus señas de identidad.

“Siempre he valorado mi país, mi cultura y mi gente; y siempre quise estar donde estoy ahora, rompiendo récords y llegando a donde nunca pensaría que llegué. Pero ahora siento que tengo otra responsabilidad”, sintetizó Benito en la entrevista que recientemente le hizo Zane Lowe para Apple Music. Con DeBÍ TiRAR MáS FOToS la asumió completamente.

Artículos Relacionados>

Por El Planeta Urbano

Con dos funciones agotadas en el Movistar Arena, Soda Stereo presentó Ecos, un show que combina tecnología de vanguardia, archivo y puesta escénica para reponer a Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio en un mismo escenario y proyectar una gira internacional.

Por Carolina Barbosa
A cuatro años del final de la serie, la historia de los Shelby salta al cine con una trama más oscura y nuevos personajes. Un repaso necesario para volver a Birmingham sin perderse en el camino.
Por Tomás Gorrini

El disco llega tras una campaña surrealista que incluyó "GOO GOO GA GA", con Jack Black, y "HASTA JESÚS TUVO UN MAL DÍA", con Sting, quien fue presentado como el arquitecto inesperado del misterioso FREE SPIRITS Center, un retiro holístico ficticio que se convirtió en el trasfondo conceptual para el lanzamiento del álbum.

Por Tomás Gorrini

Un informe reciente vuelve a señalar al británico Robin Gunningham como el autor de las obras. Aunque no hay confirmación oficial, el posible fin del anonimato sacude al mundo del arte y pone en debate cuánto vale —y qué significa— su identidad.

Por Tomás Gorrini

El fenómeno no se detiene. La segunda función de “Serú Girán por Lebón & Aznar”  se agotó en tiempo récord y confirmó que la banda está más viva que nunca.

Por El Planeta Urbano

La 98ª edición del certamen consagró al film de Leonardo Di Caprio como la gran ganadora de la noche con 6 estatuillas, mientras que Sinners y varias producciones internacionales también se destacaron en una gala que volvió a mostrar la diversidad del cine contemporáneo.

Por El Planeta Urbano
Hollywood se prepara para otra gran noche de galardones, con récords de nominaciones y una nueva categoría. Mientras Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, aparece como la favorita, Pecadores amenaza con dar el golpe.
Por Gimena Bugallo

La ciudad vibra y nosotros te marcamos el pulso. Te compartimos una guía imprescindible para no perderte nada de la escena cultural porteña. Elegí tu plan, armá tu ruta y salí a disfrutar.