Escapadas 2025: así es el "caribe cordobés", ubicado a orillas del espejo de agua más grande de la Argentina
Quienes buscan escapar de los destinos más concurridos encontrarán en este lugar una propuesta única para conectar con paisajes espectaculares y disfrutar de una experiencia inolvidable.
Si estás buscando un destino diferente para este verano 2025, lejos de la tradicional oferta turística de Carlos Paz o Córdoba Capital, Miramar de Ansenuza es la opción ideal. Esta localidad, situada en el noreste de la provincia de Córdoba, combina historia, naturaleza y playas tranquilas a orillas de la laguna de Mar Chiquita, el espejo de agua más grande de la Argentina.
Conocida como el “caribe cordobés”, Miramar de Ansenuza ofrece un entorno único donde las aguas salobres y sus propiedades terapéuticas se mezclan con la serenidad de su ambiente. Este destino es reconocido por su historia fascinante, su biodiversidad y una infraestructura moderna que lo convierte en un lugar perfecto para descansar y disfrutar en familia.

Qué hacer en Miramar de Ansenuza
Miramar ofrece múltiples actividades para todos los gustos. Podés disfrutar de días de relax en sus playas equipadas con duchas, plataformas de madera y acceso directo a la laguna, ideales para baños terapéuticos y deportes acuáticos. Para los amantes de la historia, las visitas guiadas al Gran Hotel Viena son imperdibles para conocer su fascinante pasado y las leyendas que lo rodean.
Además, la Avenida Costanera, inaugurada en 2013, ofrece un paseo escénico con vistas espectaculares al Mar de Ansenuza, perfecto para caminatas y actividades al aire libre. Si sos amante de la naturaleza, no podés dejar de explorar la biodiversidad de la laguna, hogar de miles de flamencos rosados y otras especies de aves que hacen de este lugar un paraíso para el ecoturismo.

Además, Miramar está a solo unos kilómetros de Colonia Müller, un antiguo asentamiento hoy en ruinas, que invita a descubrir la historia de la región mientras recorrés sus paisajes rurales. Este lugar, alguna vez próspero gracias a las labores agrícolas de inmigrantes alemanes e italianos, conserva vestigios de su pasado, como las ruinas de la escuela y viviendas que resistieron las inundaciones, ofreciendo un recorrido lleno de nostalgia y conexión con la memoria histórica de la zona.

