Ailín Salas: "Estoy en una nueva etapa de exploración como persona y como actriz"

En este mano a mano con EPU, la joven intérprete habla de su transición del mundo audiovisual a los escenarios y confiesa que esta nueva etapa es una manera de reconectar con sus raíces y el espíritu lúdico de sus primeras clases de actuación.

Nacida en Aracaju, Brasil, pero con un corazón profundamente argentino, la joven actriz demostró con creces su talento para interpretar papeles diversos, convirtiéndose así en una presencia indiscutible en el cine independiente nacional.  

Debutó en 2007 con la película "XXY", de Lucía Puenzo, lo que marcó el inicio de una carrera que la llevó a participar en proyectos como "Lulú", de Luis Ortega, o la reciente "Las preñadas", de Pedro Wallace. En la pantalla chica, dejó su huella en trabajos como "En terapia", junto a Diego Peretti, o "El Tigre Verón", con Julio Chávez.

Actualmente, es una de las protagonistas de "Al borde del mundo", la obra que comparte junto a Justina Bustos, Paula Kohan, Laila Maltz y Margarita Páez, y este sábado tendrá su última función en el Cultural San Martín. Allí mismo, interpreta a Ágata, una médium que aporta con su magia una perspectiva única a la vida de cuatro mujeres que comparten un trabajo monótono en una remisería del interior de Buenos Aires. Además, acaba de filmar el piloto de la miniserie "Puede fallar", escrita y dirigida por Carola Arbós. En diálogo con EPU, habla de su primera incursión en la comedia y confiesa: “Para mí es muy liberador empezar a hacer otro tipo de cosas”.

–¿Qué fue lo que más te gustó de hacer "Puede fallar"?

–¡Fue tan divertido hacer ese piloto! Ojalá salga la serie, porque la pasamos muy bien y el material está re bien escrito. Caro [Arbós] es muy buena directora, armó un clima muy lindo de laburo, muchas mujeres en el equipo de trabajo, como pasa también en la obra. Eso es clave para mí, para el bienestar general. Siento que se arma algo más lúdico cuando somos muchas mujeres. Y además, la serie también es una comedia, así que está ese clima todo el tiempo de divertirnos, las escenas eran muy graciosas. Fue muy bueno hacerlo.

–Imagino que interpretar este personaje cómico y liviano fue un desafío para vos, comparado con la mayoría de los roles a los que nos tenés acostumbrados, que son más sufridos. ¿Cómo te sentiste?

–Para mí es muy liberador empezar a hacer otro tipo de cosas. Siento que estoy en una nueva etapa de exploración como persona y como actriz, y eso atrae otro tipo de trabajos. Pasé por mi etapa full drama durante muchos años, y aunque fue una experiencia maravillosa y llena de momentos inolvidables, llegó un momento en el que esa nostalgia que caracterizaba a mis personajes se agotó. Creo que esto es común en la industria, donde te encasillan en un tipo de rol. Sería bueno que nos dieran más libertad y confiaran en que los actores podemos hacer diferentes cosas. En los últimos años se abrió otra puerta, también por una búsqueda mía, y ahora me interesan otros tipo de materiales.

–Cuando hablás de una búsqueda, ¿te referís puntualmente a la comedia?

–Sí, era algo que yo quería hacer y no me llamaban para eso. La comedia me parece espectacular, siento que es algo que está muy ligado a cuando empecé a actuar de chiquita en la Escuela de Hugo Midón. Después fui a lo de Nora Moseinco, que también tenía mucho que ver con la libertad y el juego. Tenía ganas de volver a eso. Cuando sos chico todo lo que hacés es mucho más desfachatado.

–Algo de eso se ve en Ágata, la médium que interpretás en "Al borde del mundo". ¿Qué me podés contar de ese trabajo?

–La verdad es que fue un proceso espectacular. Fue una búsqueda, porque, al principio, si bien estaba la idea de la remisería, que fue de Justina [Bustos], no estaba escrita la obra. Pasamos por un montón de instancias, fue muy largo, muy lindo, de mucha exploración, pasamos por lugares muy locos, sin estructura. Eso me encanta de los procesos, necesito no darles una forma tan rápido porque siento que eso también le da una esencia particular a lo que hacés. Estaba bastante panic attack antes de estrenar, pero por suerte ahora con las funciones lo estoy disfrutando. Con el grupo ya somos como una familia directamente.

–Últimamente te estás volcando mucho más al teatro, incluso participaste en Microteatro, un formato innovador que ofrece obras de quince minutos. ¿Qué tipo de apuesta representa esto para vos, considerando tu trayectoria en lo audiovisual?

–Se me está abriendo un mundo. Lo de Microteatro fue bastante revelador para mí, trabajar con Leti Brédice fue una experiencia muy buena, porque me abrió un montón de percepciones, ella me llevó a sentirme libre actuando. Quizás se piensa que divertirse en escena es fácil pero, por lo menos para mí, requiere un montón de desafíos, como desarticular prejuicios que una tiene en la cabeza. El teatro te da la posibilidad de jugar mucho con los elementos, con la caracterización, incluso en la cara, quizás en cine eso es mucho más medido.

–Solemos verte en proyectos de cine independiente, en su momento también fueron los unitarios de TV, ¿es una elección personal no pertenecer a algo más mainstream, no te atrae o simplemente no se fue dando?

–Creo que no se fue dando, nunca me sentí cerrada a eso, pero a la vez siento que lo que uno emana tiene que ver con el tipo de proyecto para el que te llaman, no sé, es difícil verse desde adentro. Igual, siento que hubo un re privilegio en mi camino en cuanto a poder hacer este tipo de películas más independientes o de autor, porque creo que son historias mucho más auténticas, hechas porque hay una necesidad genuina de que existan, porque hay un director o directora obsesionada. Me siento más identificada con esa manera de filmar, que con el hecho de generar un producto y nada más.

–No es el mejor momento para el cine nacional, y menos para el cine emergente o de autor.

–Sí, es un momento terrible, con la situación que está atravesando el Incaa no se está filmando nada prácticamente. Es un tiempo para sostenernos con mucho amor entre todos nosotros. Esas películas son muy importantes para nuestra cultura, porque son historias que vienen a contar otras cosas y a darles lugar a otras voces que son muy necesarias. Pero siento que las crisis también suelen traer mucha unión y unas ganas profundas de seguir creando.

–¿Te gustaría incursionar en otras áreas, como la dirección o la escritura?

–Dirigí un corto mío, muy experimental y muy chiquito, en el que actuamos con Nico Goldschmidt. Lo debería terminar en algún momento… Y me gusta escribir, pero más para mí. Ahora se me armó algo de escribir para filmar; tampoco es que tengo tanta experiencia, pero me lo estoy permitiendo.

–Por lo que fuiste diciendo, te estás permitiendo varias cosas, es un gran momento de tu vida.

–(Se ríe) Es verdad, está bueno verlo así, está bueno darse el permiso de abrirse a cosas nuevas.

–¿Algún deseo que me puedas compartir en cuanto a lo laboral?

–Deseo que me sorprendan las cosas que me llegan, porque quizás tener algo fijo en la cabeza siento que me cierra más que abrirme. Quiero que vengan cosas que me permitan explorar otras partes de la vida. Y me encantaría dirigir, pero esta vez con un equipo más armado. Es algo que también me da miedo, pero como vos dijiste, me estoy permitiendo cosas.

–¿Tenés algún proyecto en puerta?

–Estoy ensayando una obra nueva, estamos recién arrancando, estoy muy teatrera (se ríe). La dirige Agustín Godoy, un director con el que ya trabajé en una peli muy linda que se llamó "Hace mucho que no duermo". Así que estoy contenta con todo lo que está pasando.

Fotos: Martín Pisotti

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