Recomendados EPU - Comer en Buenos Aires: Mishiguene, Tanta y Bravo
MISHIGUENE
El restaurante que comanda el chef Tomas Kalika cumple este año diez temporadas reinterpretando la cocina de herencia judía desde una visión muy particular, que amalgama tradición y modernidad. En su bello local de la calle Lafinur, se sirve el que probablemente sea el mejor pastrón de la ciudad, elaborado con el hueso y acompañado con un risotto de farfalaj trufado, demi-glace, hojas de apio y puerro frito.
Otro punto destacable son los mezze, pequeños platos con preparaciones típicas, ideales para compartir. Con su hummus –de textura ideal– a la cabeza, el adictivo baba ganoush, el delicioso muharama (puré de pimientos asados, nueces y migas de pan) y el labneh casero (queso de yogur con tomates cherry ahumados, panko con anchoas, ajo confitado y oliva) se puede armar una mesa inolvidable.
El final dulce tiene opciones interesantes y equilibradas, como el Malabi (cuajada de leche con frutas, masa kadaif y vinagre de la casa) o el clásico baklava, que viene con helado de burrata y lavanda. Acompañan la velada cócteles bien ejecutados y una carta de vinos de bodegas renombradas.
Lafinur 3368, Palermo
IG: @mishigueneba

TANTA
por Emmanuel D' Amelio
Entre la sofisticación de La Mar y la propuesta descontracturada de Barra Chalaca, los otros dos locales que el chef y empresario gastronómico peruano Gastón Acurio abrió en Buenos Aires, se encuentra este espacioso y muy cuidado local de Retiro.
Aquí, el obligado equilibrio se intenta desde una carta en la que la impronta peruana aparece en las entradas y piqueos (destacables los dumplings a la diabla, rellenos de langostinos y con una salsa nikkei de moderado picor; correctos el ceviche y las causas) y en algunos principales, conectados directamente con la cocina criolla típica del país (lomo saltado; el Aeropuerto, un delicioso chaufa de quinua orgánica con pollo y verduras, cubierto de tortilla y salsa de ajo picante). Se suma, como una forma de apertura hacia otros gustos, una sección de pastas que se despega un poco de la propuesta.
A la hora de los postres, el menú retoma cauce natural con un rico suspiro limeño o el logrado choco capuccino, una copa rellena de vainilla de cacao, con almíbar de café y tiramisú de lúcuma.
Esmeralda 983, Retiro
IG: tanta_argentina

BRAVO
Las mil vidas de la pizza en Buenos Aires admiten, tras el boom de la de estilo napolitano, una nueva encarnación: la pizza romana al taglio. Una variedad que es muy bienvenida si, además, como sucede en este caso, resume el gusto de expertos de gran recorrido, como Juan Zuliani y Junior Castiglione.
“Es la pizza que nos gusta comer”, dicen a coro los socios y amigos en el lindo local que armaron en la zona menos concurrida de Palermo, mientras acercan porciones y porciones de una pizza de masa aireada, liviana y de piso crocante, con salsas y toppings elaborados con productos italianos o locales de excelente calidad. Muy buenas las de mortadela y pistachos y la de papa, romero y crema de ajos; distinta la de boniato asado, queso azul, panceta y jalea de chiles.
Como para que la experiencia tana sea completa, hay dos versiones de los clásicos suppli (risotto, pomodoro y mozzarella; bucattini, bolognesa y mozzarella) y una crostata de limón como único postre, para el cierre dulce. Párrafo aparte para la cuidada carta de vinos, asesorada por Aldo Graziani.
José A. Cabrera 3533
IG: @ganasdebravo


