China Suárez • Vivir, amar y sanar

En la primera entrevista concedida desde que tuvo a su hijo Amancio, en plena cuarentena, la actriz habla de feminismo, de salud mental, de sus próximos desafíos laborales, del amor en libertad con Benjamín Vicuña y de las causas que la convocan. Un mano a mano imperdible.


Magnolia intenta hablar a su manera, grita, reclama la plena atención de su madre y no la deja contestar mis preguntas. Rufina está sola en su cuarto, cantando algo, jugando a ser independiente. Amancio duerme y Benjamín le cuida el sueño.

La China Suárez me mira, me sigue, me entiende. La China es madre a tiempo completo pero siempre se hace un espacio para sus amigos, para planear viajes, para trabajar de ser una estrella en los momentos en que su profesión de actriz lo requiere.

La China me entiende, porque la China entiende.

Y todo lo que dice, todo lo que expresa cuando habla y cuando escribe, llena su magnética belleza de sentido.

Leamos a la China, entonces.

–¿Cómo resumirías tu 2020 visto en retrospectiva?

–No me animaría a quejarme en absoluto. Viví una cuarentena embarazada, esperando a Amancio en familia, rodeada de amor y en una cama calentita. Agradecía cada día de mi vida. Me generaba mucha angustia la situación en general de la gente, los emprendedores, gastronómicos, médicos, enfermeros, escuchar a la gente que lo pasaba realmente mal me hizo más agradecida.

–¿Qué aprendiste de la pandemia?

–Que uno no controla absolutamente nada. Cualquier plan, cualquier proyecto, por más importante e impostergable que parecía, claro que podía esperar. Aprendí lo frágil y valiosa que es la vida.

–¿Cómo fueron los primeros meses de Amancio en este contexto?

–De mucha paz, mucha conexión; estar con él era como estar bajo el agua. Fue hermoso criarlo los primeros días, meses, entre tantos hermanos.

“A Benjamín lo amo por su forma de amar la vida, por haber seguido adelante después de algo tan duro e inexplicable como lo que le pasó. Lo amo por su forma de amar a sus hijos, lo amo porque es el primero que no se enoja y me banca en todo. Porque nos acompañamos y elegimos.”

–Te reconocés fanática de los viajes, de recorrer el mundo, de volar. ¿Cómo se vive este fanatismo en un contexto de pandemia? ¿Quisieras viajar cuanto antes o estás temerosa?

–Al principio, cuando nos hablaban de quedarse en casa, que ir al supermercado era toda una odisea, en lo único que pensaba era en viajar. Después la cosa se empezó a poner fea, la gente se moría, y yo pensaba: “¿A esta persona se le está muriendo un familiar, un amigo, y yo quejándome porque no puedo viajar?”. No tenía sentido. Después tuve la suerte de poder viajar a Chile, porque Benja estaba trabajando allá, y estuvo genial.

–Siempre se te vio muy segura y valiente. ¿Qué cosas te generan miedo e inseguridad?

–(Piensa) Me considero valiente porque avanzo a pesar del miedo, no porque no lo sienta. Por supuesto, tuve y tengo mis inseguridades; cuando era adolescente sufría mucho con las comparaciones, esta cosa del Boca-River constante. Que te vivan diciendo: “Hacelo como tal, ¿ves cómo lo hace ella?”. No te imaginás cuánto me ayudó el feminismo, escuchar, empatizar. Nos criaron con la mujer como enemiga, como rival, hasta que te das cuenta de la carga que tenemos las mujeres. Empezar a verlas como aliadas me sacó un gran peso de encima y me paró en otro lugar.

–Las celebridades e influencers internacionales están hablando mucho de lo importante que es preservar su salud mental. ¿Cómo cuidás vos la tuya?

–Durante mi adolescencia y mis veintes, tenía algunos “desarreglos hormonales” que afectaban mucho mi día a día. Por supuesto, esto no lo sabía hasta que fui a un psicólogo y luego a un psiquiatra. En esa época realmente pensaba que estaba loca, que mi carácter e impulsividad a veces eran inmanejables y que tendría que lidiar con eso para siempre. Hasta que me hablaron del “síndrome premenstrual”, del que poco se habla. Y entendí que no estaba loca, sino que mis hormonas estaban haciendo de las suyas. Estuve tomando una medicación que me ayudó muchísimo y logré comprender lo importante que es cuidarnos también en ese sentido y no estigmatizar la salud mental.

–El mundo está muy convulsionado en varios sentidos. ¿Qué escenario esperás para tus hijos y qué mundo te gustaría dejarles?

–Creo que tener hijos es una cuestión de fe, algo casi onírico. Con el mundo como está, pensar en traer a un hijo a este planeta es realmente un acto de fe. Confío mucho en las nuevas generaciones, en la conciencia que hay con el cuidado del medioambiente, con las causas sociales, realmente son el cambio.

–¿Bajo qué valores y filosofía de vida los crías? ¿Qué es lo más importante para vos en este aspecto?

–Que sean agradecidos, fundamentalmente. Tuve una familia maravillosa. Mi mamá nunca se separaba de mi hermano ni de mí; siempre acompañando, bancando. Papá me hablaba desde muy chiquita, a veces me decía cosas que no entendía y ahora me hacen mucho sentido. A veces me llevaba a la cocina, abría la heladera y me decía: “Mirá, Coquito, vos hoy tenés el privilegio de elegir qué comer; hay gente que no lo tiene, no te olvides nunca de eso”, y no era que tuviéramos mucho, siempre lo justo, pero me mantuvo siempre con los pies sobre la tierra. El agradecer, no dar nada por sentado. La salud, la comida, el trabajo, dormir en una cama calentita.

–¿Qué causas te parecen más urgente defender en este momento desde tu lugar público? ¿Qué te convoca?

–Las mujeres. Los niños. Los animales. A nosotras nos matan todos los días, y no hablo sólo del femicida: nos mata el Estado mirando para el costado; nos mata la perimetral que nunca funcionó o la “prisión domiciliaria” del agresor que vuelve a su casa, a dos cuadras de la víctima. Nos mata salir y no saber si vamos a volver. Me convocan también los niños que no tienen acceso a la educación, a la comida, que quizás nunca recibieron un abrazo. Y los animales, que no tienen voz, sobre todo los perros, me rompen el corazón.

–Como actriz, ¿qué desafíos te quedan pendientes? ¿Qué anhelás en ese sentido?

–Más que proyectos, siempre pienso en personajes. Me gustan esos que me desafían y me sacan de mi lugar de comodidad, los que me obligan a romperme.

“No te imaginás cuánto me ayudó el feminismo, escuchar, empatizar. Nos criaron con la mujer como enemiga, como rival, hasta que te das cuenta de la carga que tenemos las mujeres. Empezar a verlas como aliadas me sacó un gran peso de encima y me paró en otro lugar.”

–Cantás muy bien y sin embargo no explorás tanto esa faceta. ¿Por qué? ¿Tenés pensado hacer algo con la música?

–No sé si lo hago muy bien, pero gracias. Mi hija Rufina me dice siempre: “Mamá, estás todo el día cantando o tarareando alguna canción, ¿te diste cuenta?” (risas). Me gusta mucho, pero encuentro que hay gente que lo hace muy bien de verdad, y eso a veces me frena. Prefiero disfrutar escuchando cantar a los demás que dedicarme a cantar yo misma.

–¿Te sentís muy vulnerada ante el hate que se transmite en las redes? ¿Cómo te preservás de esa invasión?

–No hay forma de preservarse estando en redes sociales. Tengo épocas en las que estoy más vulnerable y me afecta muchísimo. Y otras en las que miro a mi alrededor, a mi familia y amigos que me hacen sentir muy muy querida, y le doy el lugar que tiene. Una importancia nula.

–¿Por qué amás tanto a Benjamín?

–Lo amo por su forma de amar la vida, por haber seguido adelante después de algo tan duro e inexplicable como lo que le pasó. Lo amo por su forma de amar a sus hijos, lo amo porque es el primero que no se enoja y me banca cuando llego a casa con un perro que encontré por la calle. Porque nos acompañamos y elegimos, incluso en momentos difíciles y de crisis, lo que para mí ya es mucho.

–¿Cuán importante es para vos la libertad en una relación de pareja?

–Muy importante. Nunca me gustó dar explicaciones o tener que “pasar el parte”. Me refiero a la libertad de no estar avisando el minuto a minuto de lo que hacés con tu vida. Eso para mí no es negociable.

–¿Cómo te gustaría envejecer?

–Sana, rodeada de hijos, nietos, perros, caballos, en el medio de la naturaleza, descalza en el barro, pero con mis vestidos de tules y volados. Eso soy.


Retoque: @viindira @julianesc_

Videoasistencia: @camilodiazsalamanca

Pelo: @malapeluqueria @juanmacativa

Vestuario: @chinabyantolin

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