SEBASTIÁN RAIMONDI • MÁS ALLÁ DE LAS ESTRUCTURAS

En poco tiempo de vida, su marca de ropa logró convertirse en un sello icónico del mundo de la moda local. Genderless, sastrería, piezas únicas y mucho arte se conjugan en una de las grandes apuestas de la edición virtual de BAF Week 2020.


“De chico desarmaba todos mis juguetes y los inventaba de nuevo. Me encanta la experimentación, y creo que eso es lo que me lleva a buscar siempre algo diferente en mis diseños.”

La deconstrucción de objetos de la que habla Sebastián Raimondi quizá sea la clave de sus diseños: desarmar las estructuras para crear algo diferente, lograr piezas únicas que resultan inéditas incluso ante los ojos de los especialistas, hacer del genderless un sello propio y apostar a la novedad. Estas características (o virtudes) no mueren en una fantasía innovadora, sino que cobran vida en prendas de altísima calidad en términos de materiales y diseño y completamente usables si nos circunscribimos a un contexto de normalidad cotidiana. Para decirlo de manera más simple: la ropa de Raimondi es única, original, pero no cae en esa extravagancia desmedida a la que tanto le tememos. Es el punto justo, un equilibrio perfecto.

–¿Cuál es el espíritu de Raimondi?

–Son prendas hechas con amor, con mucha pasión, con una idea. Bajan de algo que me gustó, que me inspiró, que me llegó (un lugar, un olor), y así tiene su propia historia. El espíritu de Raimondi es no limitarse en ningún sentido: no tiene género, no tiene temporada, hacemos prendas únicas en poca cantidad, no tenemos fronteras y nos podemos nutrir de un artista que arma la vidriera, de un músico, del vestuario de una película. Y se nutre de la propia gente, que dice: “Sebas, me quiero hacer esto, ¿cómo lo ves?, ¿cómo lo diseñarías?”, y así las cosas van fluyendo. La intención es que sea un colectivo creativo en el que se van sumando cosas, porque mi idea es que para obtener algo hay que dar. Y hacer lo que se siente, libres, creativos y en una búsqueda constante para seguir aprendiendo todo el tiempo.

–¿Cuánto hay de emprendedor y cuánto de creativo en tu trabajo?

–Creo que ambas cosas van de la mano. Para ser emprendedor tenés que ser creativo, porque la creatividad es la base de emprender. Una idea, una sensación, algo que uno tiene dentro es lo que motiva emprender, o al menos yo lo veo así. Es un cincuenta y cincuenta: si vos sos creativo y no sos emprendedor, tus creaciones no se terminan viendo o no se terminan desarrollando. Y si sos lo contrario, tus emprendimientos terminan nulos por no poder llegar a la gente. Yo trato de hacer las dos cosas: me ocupo de poner en marcha cada cosa creativa que se me ocurre.

"Para ser emprendedor tenés que ser creativo, porque la creatividad es la base. Una idea, una sensación, algo que uno tiene adentro es lo que te motiva a emprender, o al menos yo lo veo así."

–Definime el estilo genderless y contame por qué es tu marca registrada.

–En mi caso no sirve tanto desde el género en sí, sino de la idea de que cada uno se ponga lo que tenga ganas de ponerse. Cuando hacía Mis Intimos Amigos, mi marca anterior, las chicas me preguntaban: “¿Pero por qué no hacés trajes de mujer?”, y yo les sugería ponerse los que supuestamente eran para hombre, pero no se animaban. Yo siempre estuve en contra de esas estructuras; que la pollera es de mujer y que el traje es de hombre, que el rosa es de nena y que el celeste es de nene. Desde muy chico me pareció que eso no tenía sentido y siempre hice lo que quise en ese sentido. Yo vengo de zona oeste, de Ramos Mejía, y siempre me ponía cualquier cosa. Una vez, para ir a bailar, me puse un catsuit de mi mamá y andaba así por la vida, jugando, probando, divirtiéndome. Entonces, la parte genderless de Raimondi va por ese lado, por que lo use quien quiera y quien lo disfrute. Por eso trabajamos mucho sobre la moldería y la calidad del producto, para que las prendas sean únicas y uno sienta que son suyas, únicas, que se las va a poner y le van a encantar. La marca es hiperversátil, así que puede entrar un hombre, una mujer, una persona grande o un chico de 19 años. Eso es lo que siempre busqué, siendo lo más natural posible.

–¿En qué situación está ahora el mundo de la moda?

–En la Argentina, igual que la industria textil, muy golpeado, con la salvedad de que creo que acá hay mucha cabeza, mucha gente creativa y con ideas, muchas ganas. Las generaciones más jóvenes toman la moda como algo interesante, más relacionado con el arte, lo que parece increíble. Desde mi lugar, yo trato siempre de relacionarme con el arte, creo que la palabra “moda” hoy queda un poco desfasada. La moda tiene que tener un sentido y estar relacionada con el arte, no es el porque sí de la moda, sino lo artístico. El arte lleva una idea, un desarollo asociado con la pintura y la música, por ejemplo. Creo que es un momento para buscar alternativas, para sacar ideas. Como hizo BAF Week, que decidió salir con cortos de video en lugar del tradicional desfile, con algo diferente a lo que veníamos armando, con conceptos nuevos. Y es ese el momento mundial por el que estamos pasando, que requiere reinventarnos y buscarnos nuestras herramientas.

–¿Qué vamos a ver en tu desfile/muestra de BAF Week y por qué decidiste participar de esta edición?

–Lo que vamos a ver es sorpresa, no quiero adelantar nada ni hacer spoiler, porque me encanta la reacción de la gente. Trato de buscarles un sentido lúdico a las cosas, una interacción con el usuario, y esta vez busqué eso más que nunca: sacar a la gente del lugar en donde está, de lo que le está pasando, y poder disfrutar de algo desde un lugar más sincero, honesto y simple. Sentí que no estamos para algo ni muy rebuscado ni muy raro, sino una propuesta más directa, entretenida, graciosa, algo que nos deje una alegría. ¿Por qué participo? Porque tengo muy buena onda con la gente de BAF, siempre me apoyaron y siento que es el Fashion Week de Buenos Aires porque muestra, comunica, tiene propuesta, va creciendo cada temporada y te permite llegar a gente que de repente no está tan metida en el ambiente de la marca, en el microclima.

"El espíritu de Raimondi es no limitarse en ningún sentido: no tiene género, no tiene temporada, hacemos prendas únicas en poca cantidad, no tenemos fronteras y nos podemos nutrir de un artista que arma la vidriera, de un músico, del vestuario de una película."

–¿Cómo fue crear esta exposición virtual?

–Una aventura nueva, porque no es lo mismo que un desfile, no es lo mismo que una campaña de fotos. Es un video, un corto que compartí con el director Orco y en donde nuestras visiones se juntaron para crear lindos climas. Con los desfiles me pasa que de manera muy anticipada ya puedo percibir cómo la gente lo va a ver, lo siento, y en este caso no me pasó, porque hay un director de fotografía, un iluminador, un corrector de color, gente con la que yo nunca había trabajado. Me pareció muy interesante toda esa mezcla, y hasta que no lo vi en la pantalla estaba con mucha incertidumbre, aunque muy confiado del talento de Orco.

–¿La ropa de buena calidad y alto diseño debe ser necesariamente cara?

–No, no me parece. Sí es importante el costo y, obviamente, influye en el precio; una excelente moldería, una excelente tela y una excelente confección ya de por sí son caras, lo que claramente incrementa el valor de la prenda. Una buena prenda puede ser algo cara, pero no debería ser excesivamente cara. Por otro lado, uno puede vestirse con su onda, con su estilo, sin usar ropa cara. Cuando era chico, yo no podía acceder a ropa de marca, pero me iba a las ferias vintage y me compraba sacos, reciclaba y trataba de buscarle mi estilo. Creo que de eso se trata.

Producción: Carla Bugarin

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