La temporada en el emblema del esquí argentino ya empezó, y desde El Planeta Urbano te contamos todo lo que tenés que saber para vivir una experiencia única en el principal centro de deportes extremos del país.


Seguramente, cuando el esquiador austríaco Hans Nöbl llegaba a la remotísima Patagonia, allá por 1936, no se imaginaba que el cerro Catedral, en Bariloche, el sitio que él mismo definió como el mejor lugar para instalar un centro de esquí en la zona, llegaría a ser lo que es hoy. ¿Y qué es el Catedral hoy en día? Ni más ni menos que el emblema del esquí en la Argentina, el rincón donde toda esta historia comenzó, la montaña que se erigió en el gran centro de los deportes de invierno en el país.

Un poco de historia

Nöbl fue contratado por la Administración de Parques Nacionales, y dos años después comenzaron los trabajos para construir el camino desde el centro de la ciudad hasta la base. En 1938 se proyectó un cable carril, el mismo que hoy transporta, sólo en invierno, a más de 25 mil pasajeros. Ya en 1940 se instalaron los primeros medios de arrastre; en 1942 se construyó el primer refugio, y en 1944, el Hotel Catedral, el primer alojamiento del lugar. Para el año 1950, Catedral era uno de los destinos destacados de la Patagonia, con 55 mil visitantes al año; en 1953 se celebró por primera vez la tradicional Fiesta de la Nieve y se creó también la primera escuela de esquí.

La base está

Inmerso en la fantástica geografía del Parque Nacional Nahuel Huapi, a media hora de la ciudad y a una hora del aeropuerto, cuenta con más de sesenta pistas y caminos para todos los niveles. Son 120 kilómetros que recorren bosques, senderos y pendientes a través seiscientas hectáreas esquiables, que trepan hasta los 2.100 metros de altura en la cumbre, a los que se puede acceder por diversos medios de elevación entre cabinas, telesillas y medios de arrastre, con panorámicas fabulosas de la Cordillera de los Andes.

Pero en Catedral, a diferencia de lo que ocurre en otros centros de esquí, aquellos que no esquían no se quedan afuera. Acá hay distintas alternativas para disfrutar de la nieve: se puede pasar el día en la pista de trineos, hacer caminatas con raquetas de nieve, deslizarse en cámaras inflables, pasear por alguno de los dos centros comerciales o sumergirse en una experiencia gastronómica diversa. Los esquiadores principiantes pueden sacar provecho del Play Park ubicado en el centro de la base, que cuenta con leves pendientes, accesibilidad, medios especiales, como las Magic Carpet, y buenas escuelas de esquí.

El Catedral Snow Park es un sector especial para los cultores de la adrenalina, el point de los adeptos al freestyle que este año estrena nuevos módulos, saltos y obstáculos.

Catedral es también un ámbito en el que se dan otros tipos de eventos, como el Campeonato Mundial de Snow Voley, que llega por primera vez a Sudamérica y se jugará del 1 al 4 de agosto. Mientras que del 7 al 14 de septiembre, cientos de patrulleros de los mejores centros de esquí del mundo se encontrarán acá para el Congreso Internacional de Pisteros Socorristas.

Y, como ya es usual, será sede de varias competencias de la Federación Internacional de Esquí (FIS), la Federación Argentina de Ski y Andinismo (FASA) y de los clubes y marcas que convocan a los mejores atletas en cada disciplina.

Para el año 1950, Catedral era uno de los destinos destacados de la Patagonia, con 55 mil visitantes al año; en 1953 se celebró por primera vez la tradicional Fiesta de la Nieve y se creó también la primera escuela de esquí.

Alta gastronomía

Una docena de paradores gastronómicos se encuentran desperdigados a lo largo y ancho del cerro.

En la base está el tradicional Kandahar Resto & Beer, al lado de la plaza Catalina Reynal. Acá tienen un sector dedicado a la cerveza, otro para el restaurante y un afterski. Se destacan las empanadas de carne, cordero y queso y hongos; la hamburguesa de cordero, el ojo de bife grillado y el goulash con spätzel.

Martin Molteni es el director gastronómico de Refugio Lynch, que está a 1.970 msnm y en el filo de la montaña, sobre la Pista Panorámica, que, tal como su nombre lo indica, ostenta preciosas vistas del bosque. Molteni diseñó una carta en la que se destacan la bondiola a la miel de especias, el salteado de pollo y vegetales, el queso brie fundido y la focaccia.

Punta Nevada está ubicado en el corazón de la montaña, donde confluyen muchas de las pistas emblemáticas con vistas del cerro y Piedra del Cóndor, y es accesible también para esquiadores y peatones. Entre los platos destacados podemos mencionar los guisos y el pollo al curri. Al lado se encuentra El Cabo, un espacio distendido que lleva veinte años en el cerro, donde suena música en vivo. Se recomiendan las milanesitas de berenjena a la napolitana, el guiso del día y las pizzas de mozzarella.

La Cabaña 1600 está emplazada en la cota 1.600 msnm, en el sector norte. Elaboran platos simples y caseros, ofrecen un menú del día, guiso de lentejas, pasta y sándwiches.

Barrilete lleva 35 años en el cerro, ostenta un deck espectacular y es uno de los paradores a los que sólo llegan los esquiadores. Acá se destacan las cazuelas y guisos de estación, los lomitos completos y las pizzas.

La Roca ofrece una carta diseñada por Archie MacLellan, un escocés radicado en Bariloche, que combina sabores europeos y patagónicos con productos de la zona y que se pueden acompañar con una amplia carta de vinos. También elaboran sus propias pastas y repostería artesanal. El año pasado ganó el Premio Menú de Río Negro en el evento Bariloche a la Carta. Se destacan la lasagna patagónica de cordero, los raviolones de trucha en masa verde, las ribs de cerdo con salsa BBQ y el cordero al asador. Tiene un living con vistas al lago Gutiérrez y un gran deck a las pistas de esquí.

Burger Plaza lleva ya quince años por acá. Ubicado en los 1.400 msnm, peatones y esquiadores pueden llegar a través de los medios de elevación o esquiando desde el tercio superior de la montaña. Hay guisos, sándwiches, hamburguesas, milanesas, sopas y pastas. También cuenta con opciones para veganos, vegetarianos y celíacos.

Y, finalmente, llegamos al punto más exclusivo: La Cueva. Literalmente ubicado debajo de una caverna de piedra de granito, a 1.400 msnm, acá sólo se accede con moto de nieve y reserva anticipada. La experiencia no es sólo gastronómica, es una excursión en la que se parte con guías desde la base combinando cuatriciclos 4×4 y motos de nieve.

Nöbl no lo sabía, pero las agujas del Catedral pasarán a ser el símbolo de la nieve, las vacaciones de invierno y el esquí en la Argentina.

Desde la base hasta lo más alto, tanto esquiadores como visitantes de a pie pueden deleitarse con una amplia gama de restaurantes que ofrecen desde un snack, un sencillo menú del día o un buffet hasta sofisticados platos de gastronomía local.

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