Paramount compra Warner Bros. Discovery y crea un nuevo gigante del entretenimiento
La trama de cómo dos estudios legendarios dieron origen a Skydance, una fusión que los reúne junto a HBO Max, Paramount+, CBS, CNN y una extensa cartera de franquicias.
Paramount Skydance completó ayer martes la adquisición de Warner Bros. Discovery, una operación valorada en unos 110.000 millones de dólares que modifica el mapa de la industria audiovisual estadounidense. La nueva compañía se llama Skydance y estará dirigida por David Ellison, hasta ahora presidente y CEO de Paramount Skydance, junto con Ynon Kreiz, ex CEO de Mattel, que asumirá como codirector ejecutivo y tendrá a su cargo la gestión diaria y la integración de los negocios.
El nuevo grupo reúne dos de los grandes estudios históricos de Hollywood: Paramount Pictures y Warner Bros. A eso suma HBO, HBO Max, Paramount+, CBS, CNN y buena parte de las cadenas de televisión por cable de ambas compañías. También incorpora una biblioteca de contenidos que incluye franquicias como "Harry Potter", "Game of Thrones", el universo DC, "Mission: Impossible", "Top Gun", "Star Trek", "SpongeBob SquarePants" y "Yellowstone".

En el cine, la operación concentra cerca del 27% del mercado de distribución cinematográfica y más del 30% de los grandes estrenos taquilleros, según los datos recogidos durante el proceso antimonopolio. Para obtener las autorizaciones necesarias, Paramount aceptó compromisos que incluyen una inversión adicional de 1.500 millones de dólares en producción cinematográfica en Estados Unidos durante cinco años y el estreno de al menos 30 películas por año. También se creó un fondo de 47,5 millones de dólares para trabajadores afectados.
El camino hasta el cierre fue largo. La operación atravesó controles regulatorios en cerca de 70 jurisdicciones y una demanda presentada por 12 estados de Estados Unidos que buscaban bloquearla por razones de competencia. El último obstáculo judicial quedó despejado a fines de septiembre, cuando una jueza federal aprobó el acuerdo alcanzado entre Paramount y los fiscales generales estatales. También se resolvió una demanda vinculada al sindicato de guionistas de Hollywood.
Paramount no fue el único interesado en Warner Bros. Discovery. Netflix había presentado inicialmente una oferta por los activos audiovisuales de la compañía por unos 82.000 millones de dólares, pero abandonó la puja en febrero cuando el precio ofrecido por Paramount superó lo que consideraba justificable desde el punto de vista estratégico. Finalmente, los accionistas de WBD recibieron 31 dólares en efectivo por cada acción ordinaria.

EL STREAMING, UNA DE LAS CLAVES
Uno de los principales objetivos de la operación es ganar escala en el negocio del streaming. Skydance reúne HBO Max y Paramount+, que juntas superan los 200 millones de suscriptores directos según estimaciones previas al cierre. Por ahora, las dos plataformas mantendrán sus respectivas marcas, aunque la nueva compañía planea avanzar hacia una integración tecnológica y de contenidos. Casey Bloys, hasta ahora responsable de HBO y HBO Max, asumirá el control de la operación de streaming de ambas compañías y acaba de firmar una extensión multianual de su contrato.
La estrategia busca competir con compañías como Netflix, Disney y las grandes plataformas tecnológicas. Pero también plantea uno de los desafíos centrales de la nueva Skydance: integrar dos negocios con estructuras y catálogos diferentes sin perder suscriptores en el proceso.

El otro problema es financiero. La nueva compañía carga con una deuda estimada en más de 80.000 millones de dólares y tiene como objetivo conseguir al menos 6.000 millones de dólares anuales en sinergias durante los próximos tres años. Parte de ese ahorro estará relacionado con la integración de sistemas y operaciones y también con una reducción de costos que podría afectar puestos de trabajo.
El financiamiento de la operación incluyó una fuerte participación de capital extranjero. Fondos soberanos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar aportaron compromisos por unos 24.000 millones de dólares y tendrán en conjunto alrededor del 38,5% de la compañía resultante, aunque las autoridades estadounidenses establecieron que no tendrán influencia, dirección ni control sobre los contenidos, la gestión ni el acceso a información no pública.

QUÉ CAMBIA EN HOLLYWOOD
Con la operación desaparece Warner Bros. Discovery como compañía independiente y David Zaslav deja su cargo de CEO. También salen de la estructura los responsables de los estudios cinematográficos de Warner Bros., Michael De Luca y Pamela Abdy. En cambio, permanecen figuras como Casey Bloys en HBO, James Gunn y Peter Safran al frente de DC Studios y Mark Thompson en CNN. En los estudios de cine, Dana Goldberg y Josh Greenstein, hasta ahora al frente de Paramount Pictures, pasarán a supervisar las operaciones cinematográficas de las dos compañías.
Para Ellison, que tiene 43 años y es hijo del fundador de Oracle, Larry Ellison, la compra representa el paso de Skydance desde una productora cinematográfica relativamente pequeña a uno de los mayores grupos de entretenimiento del mundo. Su compañía produjo, entre otras películas, "Top Gun: Maverick", que superó los 1.500 millones de dólares de recaudación mundial. Ahora tendrá bajo su control dos grandes estudios, dos plataformas de streaming, cadenas de televisión, medios informativos, deportes y una de las mayores bibliotecas de propiedad intelectual de Hollywood.

El desafío empieza ahora. Skydance deberá reducir una deuda superior a 80.000 millones de dólares, integrar dos grandes estructuras empresariales, sostener la producción cinematográfica y encontrar una fórmula para competir en streaming. La compañía se propone producir al menos 30 películas y más de 180 series y programas de televisión por año.
La operación también reduce de cinco a cuatro los grandes estudios tradicionales de Hollywood: Disney, Universal, Sony y el nuevo grupo Skydance, que reúne a Paramount y Warner Bros. Es el dato que mejor resume el alcance de la transformación: dos de las marcas históricas del cine estadounidense dejan de ser competidoras independientes para formar parte de una misma compañía.

