BLOB: una arquitectura viva para habitar el arte contemporáneo
La nueva plataforma de arte Zonderflag presenta una instalación neumática monumental que reúne obras de Erica Bohm, Emilia de las Carreras y Francisco Montes, con curaduría de Javier Villa. Una experiencia que cruza arte, arquitectura y naturaleza para imaginar otras formas de habitar.
A partir del 21 de octubre, Zonderflag, el nuevo espacio de arte contemporáneo ubicado en Palermo, presenta BLOB, una exhibición que propone explorar los límites entre las obras y el espacio que las contiene. Concebida como una instalación arquitectónica que se transforma y responde a su entorno, la muestra reúne las prácticas de tres artistas argentinos en una experiencia donde la arquitectura deja de ser un mero escenario para convertirse en protagonista.
Diseñada especialmente para la ocasión por el estudio 2ec arquitectos, bajo la coordinación de Lucas Astorga Quintana, la estructura funciona como un hábitat experimental que alberga las obras de Erica Bohm, Emilia de las Carreras y Francisco Montes. Con curaduría de Javier Villa, la propuesta invita a repensar cómo se construyen los espacios y qué podemos aprender de las formas de organización presentes en la naturaleza.

Un espacio que respira
En BLOB, la arquitectura abandona la rigidez de los muros y las estructuras convencionales para explorar otras posibilidades. Compuesta por aire y membranas de polietileno, la instalación se adapta a la infraestructura del edificio y genera un recorrido laberíntico que puede inflarse, desinflarse, plegarse y deformarse.
Su estabilidad no depende de una estructura fija, sino de un equilibrio dinámico entre materiales, fuerzas y condiciones ambientales. Como un organismo, el espacio intercambia, responde y se modifica, convirtiéndose en una presencia activa que dialoga con las obras y transforma la experiencia del visitante.
La propuesta también cuestiona una concepción tradicional de la arquitectura, históricamente asociada con la idea de refugio y separación entre interior y exterior. En cambio, plantea un espacio permeable, capaz de adaptarse a su entorno y de establecer relaciones cambiantes con aquello que lo rodea.
Esta búsqueda atraviesa toda la exhibición: las formas no aparecen únicamente como resultado de un diseño previo, sino también de procesos de interacción, crecimiento y transformación.

Arte, naturaleza y otras formas de construir
Las obras de los tres artistas exploran diferentes maneras de producir estructuras, poniendo en diálogo la intervención humana con otros sistemas de organización.
Emilia de las Carreras concibe el espacio expositivo como parte fundamental de su trabajo. Su propuesta combina una envoltura inflable y blanda con una columna provista de costillas, en una configuración que remite tanto a un exoesqueleto como a un órgano. El resultado establece un vínculo entre cuerpo y ambiente, entre protección y apertura.
En la obra de Francisco Montes, la construcción surge de la interacción entre las decisiones humanas y otras formas de vida. A partir de moldes diseñados por el artista, las abejas desarrollan sus propias estructuras mediante una inteligencia colectiva, mientras que los hongos despliegan redes de expansión, asociación y descomposición. Los procesos naturales dejan así de ser una referencia visual para convertirse en agentes activos de la producción.
Erica Bohm, por su parte, amplía esta exploración hacia el mundo mineral. Sus cristales de sulfato de cobre ponen en cuestión la idea de que la generación de formas complejas sea una capacidad exclusiva de los organismos vivos. A través de la cristalización, la materia inerte también produce patrones y estructuras, siguiendo procesos que no responden por completo a una voluntad humana.
Aunque diferentes en sus materiales y procedimientos, los tres trabajos comparten una misma inquietud: explorar cómo las formas emergen de la relación entre fuerzas, organismos, decisiones y condiciones ambientales. El resultado no es enteramente diseñado ni completamente espontáneo, sino producto de una negociación constante entre distintos elementos.

Imaginar otras formas de habitar
En el cruce entre arte y arquitectura, BLOB recupera la biomímesis como una vía para pensar nuevas maneras de construir y habitar. La cooperación de las abejas, las redes de los hongos, el crecimiento de los cristales y la flexibilidad de las membranas ofrecen modelos alternativos a las estructuras rígidas y centralizadas.
Más que representar un organismo, la instalación propone experimentar con una arquitectura que se comporta como un cuerpo: vulnerable, mutable y dependiente de un equilibrio permanente entre presión, tensión, gravedad, expansión y contracción.
En un contexto atravesado por transformaciones ambientales y tecnológicas, la muestra abre una pregunta que excede el campo artístico: ¿cómo diseñar espacios capaces de adaptarse a su entorno, en lugar de imponerse sobre él?
Con BLOB, Zonderflag propone una experiencia que combina experimentación material, investigación artística y pensamiento arquitectónico. Una invitación a recorrer un espacio en transformación y a imaginar formas de habitar más abiertas, flexibles y conectadas con los sistemas que hacen posible la vida.


