Venecia - Puglia: trazos de Italia en Buenos Aires, la cartografía íntima de Félix Fassone
Una muestra que rescata la memoria migratoria familiar y transforma la luz del Adriático en materia pictórica.
¿Por qué Italia? La respuesta no comienza con un pasaporte ni con una paleta de colores, sino con un acto de supervivencia a finales del siglo XIX. Fue entonces cuando el tatarabuelo de Félix Fassone, Felice —con esa E al final, que la memoria familiar defiende ante cualquier castellanización complaciente— tomó una determinación límite: embarcar a su hijo Carlo, de apenas catorce años, rumbo a Buenos Aires. La misión era tan urgente como elemental: esquivar el hambre y eludir las trincheras de las guerras que desangraron a Europa.
Carlo pisó suelo porteño sin pronunciar una sola palabra de castellano. Asistido por el Departamento de Inmigración de la época, encontró su primer anclaje urbano como cadete en una panadería situada en la esquina de Marcelo T. de Alvear y Carlos Pellegrini. Entre bolsas de harina y esquinas adoquinadas, se casó con otra inmigrante italiana y sentó las bases de una estirpe tano-argentina forjada al calor del trabajo y la adaptación.

Casi un siglo después, el camino de retorno fue inevitable. Para Felix Fernando Fassone (Buenos Aires, 1951), el reencuentro con la tierra originaria en Asti, Piamonte, fue el prólogo emotivo de una revelación mayor. El impacto estético decisivo sobrevino al toparse con Venecia: el diálogo flotante entre piedra, reflejos y decadencia despertó en él la pulsión inmediata de pintar. Más tarde, guiado por la complicidad de su amigo Soto, la Puglia sumó al itinerario su luz calcinante, sus fortalezas milenarias y una arquitectura despojada que terminó de articular su imaginario.
Ese universo plástico conviven de forma orgánica con una dilatada carrera en los medios de comunicación. Radicado en Brasil desde hace treinta y cinco años, Fassone fue cronista y editor en Editorial Perfil en Argentina, para luego consolidarse en San Pablo como editor ejecutivo de la revista Caras y más tarde director y publisher de títulos como Contigo y Bravo en Editorial Abril. Su formación académica en Arquitectura e Historia en la Universidad de Buenos Aires explica la solidez estructural que sostiene cada una de sus composiciones visuales.



Su obra navega en una tensión permanente entre lo figurativo y la abstracción: un péndulo inquieto donde la línea veloz y la mancha de pigmento operan como bitácora viva del desplazamiento. Con un currículum expositivo que incluye muestras en San Pablo (Per Venezia, Cidades Invisíveis), Campinas (Olhares), Santo André (Canal do Midi, Livre Terra) y Buenos Aires (Retratos, Buenos Aires: Además), y presentaciones en la Bienal de Florencia (2015) y la Bienal de Arquitectura de Venecia (2016), Fassone vuelve ahora al punto de partida.
La cita es el 24 de septiembre a las 19 horas en el Espacio Cultural Carlos Gardel (Olleros 3640, Colegiales). Allí, Venecia - Puglia: Trazos de Italia no solo exhibirá una serie de obras sobre papel; cerrará simbólicamente el círculo que inició aquel adolescente de catorce años que cruzó el Atlántico para que hoy su nieto pueda transformar el desarraigo en arte.

