Lago Krugger: cómo es la travesía hacia uno de los rincones más remotos de la Patagonia
Lejos de los circuitos más transitados, este lugar ubicado en el Parque Nacional Los Alerces propone una experiencia de turismo de naturaleza que se construye paso a paso.
Hay lugares que no se ofrecen de inmediato. El Lago Krugger es uno de ellos. Aislado, contenido por bosques nativos y alimentado por aguas de origen glaciar, forma parte del sector más reservado del Parque Nacional Los Alerces. Llegar hasta allí implica atravesar lagos, estrechos y senderos que funcionan como un umbral: cuanto más lejos queda lo cotidiano, más presente se vuelve el paisaje.
El acceso puede hacerse de dos maneras. Una es la navegación desde Puerto Limonao, sobre el brazo sur del lago Futalaufquen. La otra, un trekking de alta dificultad de 17 kilómetros.

NAVEGAR EL SILENCIO
El recorrido lacustre comienza en el Futalaufquen, donde el lago se abre amplio y transparente, escoltado por montañas como el Cordón Rivadavia y el cerro La Torta. A medida que la embarcación avanza, el paisaje se vuelve más cerrado. Tras unos 40 minutos aparece el Estrecho de los Monstruos, un paso angosto que conecta el Futalaufquen con el Krugger.
El agua cambia de color y la vegetación parece avanzar sobre el lago. Troncos sumergidos, arrayanes y tonos verde esmeralda componen una escena que apela más a la contemplación que a la foto rápida. Del otro lado, el Lago Krugger se muestra más pequeño y recogido, con aguas verdosas y un perímetro fácilmente abarcable con la mirada, rodeado de ñires, cipreses y lengas.

SENDEROS CON HISTORIA
A un kilómetro de distancia se encuentra el Naufragio del río Frey. El lugar combina un paisaje sereno con un episodio histórico poco conocido: a fines del siglo XIX, Emilio Frey y Luis Álvarez —colaboradores del Perito Moreno— naufragaron en este curso de agua mientras participaban de las expediciones que definieron los límites entre Argentina y Chile.

Frey fue el único sobreviviente y su nombre quedó ligado al río. Hoy el sitio invita a la contemplación: aguas calmas, colores intensos y un entorno propicio para observar fauna, tomar unos mates o simplemente escuchar el sonido del río.
Para quienes buscan extender la caminata, las palanganas del Frey aparecen como un objetivo posible. El sendero, de dificultad baja a media, conduce a una serie de rápidos donde el río muestra su fuerza. En el trayecto se atraviesan sectores de caña colihue, una especie que florece aproximadamente cada 50 años y cuya regeneración todavía marca el paisaje tras el último evento, iniciado en 2012.

CAMINAR CON CUIDADO
El área forma parte de un parque nacional y la experiencia exige ciertas precauciones: llevar ropa adecuada para trekking, abrigo, protección solar y repelente; contar con un estado físico acorde a caminatas con desnivel; no recolectar flora ni consumir frutos del sendero. La distancia total del recorrido hasta las palanganas es de unos 10 kilómetros.
Más que una escapada, el Lago Krugger propone una forma de habitar el viaje: llegar despacio, moverse con respeto y dejar que el paisaje marque el pulso. En tiempos de destinos saturados, su mayor valor sigue siendo el silencio.

