Cicloturismo: cinco rutas imperdibles para descubrir el mundo sobre dos ruedas
El turismo activo gana terreno y cada vez más viajeros eligen pedalear para conectar con la naturaleza y la cultura local. De los Alpes suizos al monte Fuji, un recorrido por cinco destinos para llegar –a fuerza de pedal– a los mejores rincones del planeta.
Si nos piden que cerremos los ojos y nos imaginemos de vacaciones, ¿qué es lo primero que se nos viene a la cabeza? ¿Playa? ¿Arena blanca y agua turquesa? ¿Un trago en la mano, mientras la hamaca se mece al compás de las olas? Estudios recientes confirman que ese escenario parece no ser el soñado por todos.
En España, el Instituto Nacional de Estadísticas informó que la combinación de turismo y deporte generó, solo en 2023, una facturación superior a 1.200 millones de euros. Y en Alemania, el ADFC Cycle Tourism Report detectó que el cicloturismo es un mercado a explotar: en 2024, 37,4 millones de personas llevaron su bicicleta a las vacaciones, un número que representa a más de la mitad de los adultos del país.

En este escenario, son cada vez más quienes piensan sus vacaciones no como un espacio de relax, ocio y tranquilidad, sino como la oportunidad de poner el cuerpo en acción y descubrir destinos nuevos, aunque eso requiera un exigente pedaleo. En otras palabras, lo que propone el turismo activo es viajar para moverse: nada de descanso ni miradas perdidas en el horizonte. Al contrario, su leitmotiv es que las personas conozcan un destino gracias a su propio esfuerzo físico, con una marcada tendencia al bienestar y la sustentabilidad.
Así lo confirma un estudio realizado por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo: casi el 70% de los viajeros prefieren opciones de viaje sostenibles. Es que hacer turismo arriba de la bicicleta no solo tiene un claro impacto en la salud, sino también en el medioambiente. Optar por desandar rutas en bicicleta y no en vehículos con motor ayuda a reducir significativamente las emisiones de carbono relacionadas con el transporte. “Quienes cambian un viaje al día de automóvil por la bicicleta reducen su huella de carbono en casi 0,5 toneladas en un año, lo que representa una parte sustancial de las emisiones promedio de CO2 per cápita”, explican desde la Universidad de Oxford.
Si querés poner en acción las ruedas mágicas de la bicicleta, hay destinos que te están esperando, ya sea por su desarrollo en ciclovías, la calidad de sus rutas o la belleza de sus paisajes naturales. A ponerse el casco, que es hora de pedalear.

LOS ALPES, SUIZA
En 2018, los ciudadanos suizos alzaron su voz en el referéndum y con más del 73% mostraron su apoyo al desarrollo de infraestructuras y políticas que incentivaran el uso de la bicicleta. Si este dato por sí solo no lo convierte en un destino ideal para pedalear mientras se turistea, sumemos otro: sus rutas permiten recorrer las entrañas de una de las cordilleras más importantes del mundo.
¿Qué implica un viaje en dos ruedas por los Alpes suizos? Desandar paisajes vírgenes que sorprenden con subidas desafiantes para disfrutar postales de sus picos nevados. Los ascensos que no pueden faltar en el itinerario son el Paso de Furka, el Paso de San Gotardo, el Paso de Nufenen y Grosse Scheidegg. Claro que no todo es esfuerzo y adrenalina, sino que a lo largo de la carretera descansan pueblos de lo más pintorescos que, ubicados al pie de las montañas, esperan a los visitantes con una rica porción de su patrimonio cultural.

FRIULI-VENECIA JULIA, ITALIA
Más difícil que pronunciar su nombre es no enamorarse de sus paisajes. Porque esta región del noreste de Italia es un spot ideal para quienes quieran hacer un mix de turismo con ciclismo. Al punto de que muchas de sus rutas ya fueron parte del Giro d´Italia, una de las competencias más emblemáticas de esta disciplina.
Ahora bien, ¿qué recorrer en este paraíso italiano? Hay para todos los gustos. Además de senderos tranquilos en terreno llano que bordean el siempre mágico mar Adriático, también propone subidas y curvas entre las montañas para quienes cuenten con más experiencia y quieran sentir más la adrenalina. Todo en un marco de ciudades históricas y pequeños pueblos de ensueño. Para tomar nota, estas son sus rutas más emblemáticas: el popular circuito de Alpe Adria, el camino que va desde Forni di Sopra hasta Lignano Sabbiadoro, la región de Carnia y el Medio Friuli, donde se destaca Udine y sus alrededores.

RING ROAD, ISLANDIA
La Ring Road es la primera carretera de Islandia, y con sus más de 1.300 kilómetros recorre todo el perímetro de la isla. Así, no solo conecta los principales núcleos urbanos, sino que también es la elección predilecta de ciclistas de todo el mundo que buscan descubrir el encanto de ese país arriba de una bicicleta. Si se la quiere recorrer entera, se necesitan entre 14 y 18 días, dependiendo (claro está) del ritmo que lleve cada persona y del tiempo que quiera aprovechar en cada lugar. Y también de los caprichos del viento, que suele ser protagonista principal en varios tramos de la carretera.
¿Los imperdibles? Seljalandsfoss y Skógafoss (dos de las cascadas más conocidas, que se ubican en la costa sur), la playa negra de Reynisfjara, el Parque Nacional de Skaftafell (donde se pueden ver glaciares) y Mývatn (zona volcánica ubicada en el norte, que cuenta con baños naturales).

MONTE FUJI, JAPÓN
Con 3.776 metros de altura, el monte Fuji (también llamado Fujiyama) es el pico más alto de todo Japón. Y también uno de los destinos más atractivos para quienes desean descubrir la tradición milenaria del país, pero pedaleando. Uno de los circuitos más populares es el que recorre sus cinco lagos, ideal para ciclistas de experiencia intermedia.
Se trata de una experiencia de entre cuatro y cinco días (algo más de cien kilómetros desde la base), en el que las maravillas naturales se suceden una tras otra. Así, se visitan los lagos Kawaguchi-ko, Yamanaka, Saiko, Motosu y Shoji, entre bosques, pagodas legendarias y pueblos salidos de un cuento.
Ni hablar de las vistas privilegiadas al mismísimo monte Fuji. En cuanto a la mejor época para emprender la travesía, hay dos: la primavera nipona (entre marzo y mayo) y el otoño (de septiembre a noviembre). ¿El motivo? Las temperaturas son cálidas y las flores de los cerezos regalan postales mágicas.

CIRCUITO CHICO, BARILOCHE, ARGENTINA
Muchos comparan los paisajes de Bariloche con los de Suiza. Y para entender el porqué solo hace falta un paseo en bicicleta por Circuito Chico, donde las postales de montaña son una constante del recorrido.
Esta travesía de algo más de 25 kilómetros cuenta con paradas obligadas a lo largo de toda su extensión: el glamoroso hotel Llao Llao, Puerto Pañuelo, Bahía López, cervecerías artesanales y pequeñas casas de té. Todo, con el lago Nahuel Huapi como principal acompañante del viaje. Eso sí: no se trata de una ciclovía, sino de una ruta que se comparte con vehículos en todo momento.
Un desvío opcional es Colonia Suiza, pintoresco pueblo con una clara identidad europea, que además deleita a sus visitantes con un plato ancestral: el curanto. Para algún desprevenido: los alimentos se cocinan literalmente en un pozo en la tierra, que se tapa con hojas y se calienta con piedras al rojo vivo. En otras palabras, es un horno natural a presión que cocina la comida al vapor. Ideal para reponer fuerzas luego de un exigente pedaleo.

Fotos: Depositphotos

