Recomendados EPU - Comer y beber en Buenos Aires: Aldo's Restaurante, La Pâttiserie Recoleta y Bardo
Aldo’s Restaurante
Ya uno de los clásicos de Palermo, Aldo’s es un restaurante que pone el énfasis en los vinos ofreciendo gran variedad de etiquetas, muchas de ellas exhibidas en vitrinas y a precios de vinoteca. El espacio creado por el experto Aldo Graziani marcó un estilo a la hora de vender vinos en restaurantes, algo que tomaron como ejemplo muchos otros locales gastronómicos de la ciudad.
Con una cocina que fue variando a lo largo de los años, y hoy con el acento italiano a la cabeza, el chef ejecutivo Leo Azulay (Sudestada) propone una carta simple donde se destaca el producto. Entradas como el vitello tonnato ($8.200), berenjenas parmigiana ($7.500), selecciones de quesos ($8.600) o de salumería ($5.500) son buenas opciones para empezar. En los principales predomina la pasta, como los cappelletti de stracciatella ($13.000) o los gnocchi con gorgonzola ($12.000); también se recomiendan el ojo de bife ($26.000) o la pesca del día ($18.000). Los acompañamientos van aparte y hay opciones clásicas, como morrones asados, papas fritas o espinacas salteadas ($5.000).
Para finalizar, postres como el delicioso flan de dulce de leche o el tiramisú ($7.000). Además tienen una barra que sirve algunos cócteles de autor y dispone de una buena selección de whiskies.
Arévalo 2032, Palermo Hollywood.
@aldosrestaurante

La Pâtisserie
Hace tiempo que los hoteles decidieron dejar de lado los aires ceremoniales para ampliar sus horizontes en busca del público local, volviéndose así más amigables y con precios competitivos. Siguiendo esa lógica, contigua al Hotel Sofitel funciona desde 2021 La Pâtisserie Recoleta, con acceso propio, independiente del hotel, y desenvuelta en un espacio sobrio y elegante que ofrece productos de pastelería clásica francesa con algunos toques actuales.
Se pueden degustar los típicos laminados galos, como croissants ($3.800) o pain au chocolat ($4.200), muy bien elaborados; también una clásica y deliciosa tarta frangipane de peras ($3.500) o las infaltables canelé ($2.500). Tienen varias opciones de petit gateaux –es decir, pequeñas versiones de postres clásicos–, como la París Brest ($4.200) o la tarta Tatin ($3.850), hasta algunos más novedosos, como el lingote de mango, maracuyá, chocolate blanco y pistachos ($3.200).
El menú se completa con algunos platos de cocina, como ensaladas o tartas, y opciones de desayuno, todo acompañado con bebidas clásicas, tés de calidad y jugos naturales.
Posadas 1232, Recoleta
@lapatisserierecoleta

Bardo
por Marcelo Pavazza
No son pocos los logros alcanzados en su corta vida por este local de Haedo que ofrece pizza estilo napolitano. El principal, un producto acorde a la búsqueda de sus propietarios, idéntico al que soñaron gracias a un trabajo de dedicación sobre la masa (fermentada 24 horas en frío y con muy poca levadura), una suave salsa elaborada con tomates mendocinos y toppings de alta calidad.
Las más pedidas de la carta, que despliega una decena de variedades, son la QTM (con crema de ajos, papa, romero y muzza, $6.500) y, previsiblemente, la Porteña (doble muzza, parmesano, aceitunas negras y orégano fresco, $6.200). Aunque la cerveza no falta, se apuesta por el vino como acompañamiento de la pizza, y para el aperitivo hay una atendible lista de tragos, con el Tinto de verano ($3.200) y el Bardo Tonic (elaborado con el gin que Ginevré fabrica exclusivamente para el local, $3.500) como hits.
Sin espacio interior para el público (la barra de despacho y el horno están bien a la vista), el salón de Bardo es la vereda, lo que le confiere al local una mística casi instantánea. La combinación entre ese intangible (que aquí se alcanzó en poco tiempo) y la buena propuesta hacen que cada noche sea distinta. Y siempre una fiesta.
Gdor. Emilio Castro 229, Haedo
@pizzabardo


