Semana de la Alta Costura en París: la capital de la moda empezó 2024 por todo lo alto
En Francia, la industria de la moda se coloca como la segunda más rentable, siendo parte esencial del patrimonio nacional. Y París en particular, con años y años de historia en lo referido a la confección de lujo, permanece incólume en la lucha por mantener la esencia y supervivencia de ese rasgo imprescindible de la moda.
Con más de 30 casas, la Fédération de la Haute Couture et de la Mode (FHCM), máxima autoridad en la materia, controla las seis temporadas de pasarelas en París cada año (dos de Alta Costura, dos de prêt-à-porter femenino y otras dos de moda masculina) y demuestra que, desde Charles Frederick Worth hasta hoy, mantiene su savoir fair. Si hay un lugar donde la moda marida con el arte, es en París. Aquí, lo mejor de la Semana de la Alta Costura en la Ciudad Luz:

SCHAPARELLI, DIOR, GIAMBATISTA VALLI, RAHUL MISRHA, CUARTETO DE ORO
El surrealismo de Schiaparelli cobró vida cuando prendas (y hasta un bebé realizado con micro chips) caminaron la pasarela. La inspiración -robótica- llegó de los elementos digitales que acompasan nuestra era, siendo acompañados por estructuras rígidas y grandes volúmenes.
En oposición, Christian Dior, bajo el mando de Maria Grazia Chiuri, apostó por siluetas sencillas pero opulentas, inspiradas en el arte pictórico. Pantalones, vestidos y polleras en tonalidades y estampados atemporales ofrecieron nuevos diálogos y una mirada renovada al quiet luxury.

Por su parte, espectáculos poéticos estuvieron a cargo de Giambiattista Valli y Rahul Mishra. En Valli, los lazos XXL, el exceso de tul, los colores pasteles y las colas extensas, fueron acompañados por tonalidades más intensas, como rosa, naranja violeta, y estampados florales con inspiración en el Art Noveau. Mientras que Rahul Mishra, con aires marroquíes, tomó mariposas, libélulas y lagartijas brillosas, haciéndolas posar sobre sus prendas, dando así un espectáculo surrealista.

ALTA COSTURA vs. PRÊT-À-PORTER
Con una mirada más juvenil, Chanel presentó en el Grand Palais una colección donde el tul y las transparencias se hicieron notar. Los clásicos trajes de verano, en rosa, limón y violeta, contaron con bordados en strass, cuentas y cristales y se integraron a los vestidos de noche.
Mientras tanto, Armani Privé logró combinar a la perfección oriente y occidente, con textiles novedosos que remitieron a la Belle Époque, y prendas estilo kimono, faldas con volumen, vestidos de sirena, pequeños corsés y chaquetas largas de soberano asiático.

Al mismo tiempo, un desfile prêt-à-porter, pero con elegancia de alta costura, también fue parte de la jornada. Alaïa presentó, bajo el mando de Pieter Mulier, siluetas renovadas hechas con múltiples hebras de lana merino de punto trenzado a las que dio forma de túnicas, vestidos curvilíneos y enterizos con piernas ondulantes. Se sumaron prendas estilo femme fatale y nubes de lana en forma de abrigos envolventes, convirtiéndose en uno de los desfiles mas destacados.

DUPLAS CREATIVAS + EL REY DEL COLOR
La gran casa Jean Paul Gaultier se unió a la diseñadora Simone Rocha para lograr una colaboración única, donde los diseños convivieron a la perfección. El primer diseño de organza demostró que Rocha logró equilibrar perfecto con el ADN del icónico JPG. Brillos, detalles marineros y bordados de pedrería convirtieron a los excéntricos looks sensuales de Gaultier en prendas con una onda romántica.

Por otro lado, con vestidos, corsets y sastreria, Viktor&Rolf, la marca creada por el dúo holandés de diseñadores Viktor Horsting y Rolf Snoeren, decidió cortar con tijeras todas sus diseños, combinando los tonos negro nude y logrando así atuendos atravesados por agujeros, por donde se espiaba una paleta beige. Un juego de la dupla cuyo propósito fue mostrar lo interno y externo de una silueta.
A su turno, el director de Maison Valentino, Pierpaolo Piccioli, volvió a demostrar por qué es un maestro del color: presentó vestidos con exceso de telas en celeste y abrigos en amarillo y naranja, junto con pantalones sastreros anchos, de esplendorosos rosa y verde. Se sumaron brillos y plumas en colores rosa. pastel y plata.

LO MEJOR PARA EL FINAL
Fendi y Maison Margiela pusieron el broche de oro a este panorama de la alta costura. Por su lado, Kim jones, cerebro creativo de la primera, apostó por el minimalismo chic con prendas en negro y blanco que iluminaron la pasarela. Luego, se incorporaron siluetas brillantes y sensuales, acompañadas por los colores beige, marrón, plata y dorado (foto de portada).
En oposición, Maison Margiela, con John Galliano a la cabeza, presentó una colección en el interior de un almacén abovedado debajo del puente Alexandre III, donde los personajes fueron arquetipos franceses: cortesanas con curvas, prostitutas del Moulin Rouge, muñecas suplicantes, jugadores de casino y ladrones.

Las modelos, en vestidos ajustados a la cintura, fueron parte de una puesta en escena que incluyó bailes y una toma sensual del espacio. Definitivamente, Galliano y su regreso a Margiela quedaron marcados como un evento de los más importantes de 2024. Aunque el año esté apenas comenzando.

