San Martín de Los Andes: claves y señales para recorrer una de las ciudades más populares del Circuito Sur en verano
Las aguas cristalinas del Lago Lacar son una de las maravillas patagónicas que auguran el inicio de un viaje mágico al sur de la Argentina. Allí, en San Martín de los Andes, vale perderse en los paisajes de ensueño y sentir que, a solo dos horas en avión desde la Ciudad de Buenos Aires, el paraíso existe.
Nuestro vuelo de Jet Smart parte puntual desde Aeroparque a mediodía, luego de un veloz check-in y despacho de valijas, que esta vez es un pequeño carry-on (a un costo más bajo que el equipaje tradicional y a nuestra medida) por tratarse de una escapada corta de verano que requiere poco vestuario.

Una vez en el aire, escaneamos la revista de vuelo, vemos las opciones de bar a bordo también en el celular y elegimos nuestro menú de sándwiches y snacks con diferentes latas de gaseosas. Compramos lo que quisimos, la cantidad que deseamos, y disfrutamos del ágil Airbus A320 que nos depositó en el pintoresco aeropuerto de Chapelco, conexión indispensable con Villa La Angostura y la famosa Ruta de los Siete Lagos.
La vista panorámica desde el barco turístico que nos guió por el Lago Lacar es una de las más bellas que jamás hayamos visto. Los cerros Bandurrias y Abanico, imponentes y cinematográficos, sirven de marco surrealista en este camino hacia Quila Quina, una villa donde se concentran las playas más bellas del sur con añosos bosques y todo tipo de deportes acuáticos que van desde la pesca al kayak y el rafting.

Dos consejos para este inicio de viaje: uno, recorrer Quila Quina con un guía que nos acerque a la historia del lugar y nos lleve a los spots más instagrameables; y dos, parar -con efectivo, pues no suele haber señal en el celular para usar Mercado Pago- en los puestos de artesanías ubicados a la orilla del lago, donde venden la mejor mermelada de frutos rojos de la región y licores autóctonos ideales para probar en el barco de regreso a la ciudad.
Esa tarde no volvimos al hotel, -el apart Amonite, ubicado a tres cuadras de la orilla del Lacar y a otras tres de la calle principal del centro- porque desde Buenos Aires reservamos una experiencia en la casa de té Arrayán, la más antigua de la Patagonia.
Allí disfrutamos de un espectacular Teanner que cumplió con todos los requisitos del tan en boga té-cena que hoy es tendencia: ciervo ahumado, lomitos, quesos, patés, panes y algún trago para la primera parte, seguido de tortas, scons y dulces autóctonos con exquisitos blends de té para la segunda. Luego, disfrutamos de las vistas panorámicas de este histórico spot fundado en 1936 por la británica Renée Dickinson y terminamos el día en el spa del hotel.

Al día, siguiente alquilamos bicicletas en el centro y recorrimos la calle principal, la plaza donde todo sucede y converge, las antiguas construcciones de madera autóctona y vidrio repartido y las chocolaterías donde compramos regalos para llevar a casa.
Más tarde tomamos un auto hasta Casa Pueblo Chapelco, un desarrollo inmobiliario paradisíaco en pleno desarrollo que cuenta con un restaurante homónimo en la cima con las mejores vistas de todo San Martín de los Andes. Un sofisticado chef, su acotado menú y un cálido servicio cinco estrellas sirvieron de marco perfecto para pasar un mediodía único.

El lujo de Casa Pueblo no duró lo que hubiéramos esperado, porque cerca de las dos de la tarde debimos partir a otro extremo de la ciudad para vivir unas de las experiencias más divertidas del viaje: la excursión de rafting por el río Chimehuin, con aguas cristalinas y una dificultad de nivel 2 sobre 4, fue el shock de adrenalina que necesitábamos para que nuestro viaje cumpliera con esa cuota de turismo aventura que se espera en todas las visitas al sur durante el verano.
Un famoso aficionado del rafting conocido como “Pomelo” (@pomelostour en Instagram) ofrece este plan junto a su mujer Andrea y un grupo de amables instructores que nos llevaron por las vertiginosas aguas de este río para terminar con un super te en su propia casa, donde abundaron las anécdotas de nuestra lucha con los remos.

Esa noche, quien escribe probó el mejor risotto del sur en Casa Chola, un restaurante gourmet con un joven chef a cargo que rebosaba de calidez, buen servicio y amabilidad.
El último día la salida fue completa y abarcó todo el circuito Yuco - Hua Hum con sus bosques, playas y cascadas. Yuco es, acaso, la playa rocosa de aguas más bellas y cristalinas de San Martín de los Andes En verano conviene llegar temprano porque no cabe un alfiler y la costa es muy pequeña, pero vale la pena visitarla y completar el mediodía con un almuerzo en la Hostería Hua Hum, con el mejor muelle para sacarse fotos y unos alfajores de locos.

La tarde terminó con una caminata hacia la Cascada Chachin, enmarcada en un bellísimo bosque de araucarias que invita a recostarse en uno de sus legendarios troncos para disfrutar del silencio y respirar en un marco de naturaleza único en el mundo.

