Con la humanidad resguardada en sus casas, concretar una relación sexual parece una actividad imposible, sobre todo para los que no tienen pareja. Sin embargo, diferentes alternativas relacionadas al goce tomaron un impulso tan grande que hasta llegaron a ser temáticas de Estado. Nuevos fetiches, fantasías virtuales, liberación de contenidos triple equis… cómo el coronavirus modificó para siempre el mundo del placer.


Un cursor titila. Audios que vuelan, nudes que viajan, juguetes que se higienizan: todos los caminos conducen al sexo. Se sabe desde antes y ahora se afirma mucho más: el sexo siempre es un tema y, en plena pandemia, se estira pero no se dobla. El mundo cambió y ya se imagina un futuro posible con el porno ubicado en un nuevo lugar de interés, con fuerte presencia de la virtualidad, con límites extendidos de la imaginación y con los sex toys liderando la trinchera lujuriosa.

Entre otros cambios, un virus mortal logró lo impensado en la historia de la humanidad: Pornhub, el portal de portales XXX, liberó durante un mes todo su contenido HD, el bien más preciado de toda internet. Achatar la curva, quedarse en casa. Según datos oficiales de Pornhub, el sitio pornográfico registró un 24,4 por ciento más de visualizaciones en estos meses de cuarentena. Y, por caso, las plataformas de Erika Lust, la cineasta referente del movimiento feminista, alcanzaron un 30 por ciento más de reproducciones. Sus canales XConfessions, Lust Cinema y EroticFilms potenciaron su llegada entre la multiplicidad de ofertas que aparecen en la web. Además, en sintonía con los realizadores de cine convencional, Lust liberó parte de su material, como Sex & Love in the Time of Quarantine, un documental que recorre la vida de seis performers sexuales y se puede conseguir de forma gratuita.

Lo dice la Regla 34 de internet y nunca falla: “Si existe, ya hay o habrá en un futuro porno de ello. Sin excepciones”. Y ese “sin excepciones” tampoco se toma licencia con el morbo que produce el contexto de epidemia global: obviamente, ya hay contenido para adultos generados a propósito de la covid-19. Desde búsquedas tramposas, como “Médico toma temperatura con la polla” o “Prohibición de besos, médico me da una corrida facial” (puro clickbait y un ticket al infierno), hasta videos en los que unos “agentes investigan la cura para el coronavirus”. ¿Cómo? Con sexo, por supuesto. Cualquier excusa es válida para adosarse al tema del momento, aunque sea un virus insólito.

Sexo online y la (a)normalidad digital

“Tanto los hombres como las mujeres, siempre nos masturbamos de la misma manera”, sacude de entrada Francesca Gnecchi, periodista diplomada en sexualidad del Centro de Estudios de la Sexualidad de Chile y directora de Erotique Pink, la primera boutique erótica orientada a la mujer. “La idea es sorprender, generar un clima que no nos ahogue”, explica Celeste González, coach sexual y responsable de La Escuelita de Sexo. Por tanto, si todos los caminos conducen al sexo y estos se vuelven rutinarios, terminan por aburguesar, acostumbrar, aburrir. Y, aún más, en un contexto de encierro. Entonces, ahí entran en juego los ribetes innovadores: las búsquedas inusuales, la adaptación versátil hacia una “nueva normalidad”, las charlitas y los chiches sexis.

A cada persona, un sex toy: no hay un juguete definitivo ni un aliado concreto para el goce. “Conocer qué es lo que te gusta sólo es posible a través de la masturbación”, comenta Gnecchi. ¿Estímulos internos o externos? “En esta cuarentena, recomiendo buscar el manual del juguete y pensar creativamente: ¿qué otros usos puedo darle? Hay que usar los toys para otras cosas y, si estoy con mi pareja, usarlos con ella”, se la juega. Lo mismo pasa con las intensidades: “Ir de más suave a más intenso, variar, probar, no hacer siempre el mismo camino, el descubrimiento da placer en esta cita con uno mismo”, sigue.

Y, por ahí, también, el flash de la cabeza: whatsapps que circulan, fotos que invitan, cuerpos que se abren, músculos que se tensan, humedades que se muestran, propuestas que convocan al delirio. Se hará esto, se hará aquello: la fantasía sube el volumen y aumenta la temperatura de cualquier situación. “Cuando uno recurre a la fantasía se puede volar un montón”, sugiere Francesca. Y va al grano: “En esta época, recomiendo mucho intercambiar roles, hacer juegos de role playing, animarse a ser otra persona aunque nos estemos masturbando solos”.

A propósito del cosmos de fantasías, Gnecchi arremete: “El primer paso es pensar si uno es más visual o más auditivo”. Por eso, los especialistas recomiendan el consumo de material audiovisual, en un tendal que va desde películas soft-eróticas hasta el porno tradicional. Y, atravesando la crisis sanitaria, el Gobierno (vía el infectólogo José Barletta) recomendó la implementación del sexo virtual para evitar la transmisión del virus. “Mi consejo es que no practiquen sexo virtual con alguien desconocido”, sacude Celeste González. Y advierte con razón: “Entiendan que no todos tienen buenas intenciones”. Entretanto, Francesca se arriesga con algo de espíritu novedoso: “En internet hay relatos eróticos que calientan muchísimo, hay algunos leídos y también está el mundo del ASMR y los susurros, que es muy interesante como para explorar en cuarentena”.

“Mi consejo es que no practiquen sexo virtual con alguien desconocido. Entiendan que no todos tienen buenas intenciones.” (Celeste González)

El coronavirus es tendencia

A la sazón, en el nudo de este entramado (sí, ¡un virus cambió hasta la forma en la que nos calentamos!), el tag “coronavirus” figura en la cima de los rankings de todos los buscadores, incluso en los portales porno. Según reveló Google Trends, el término “coronavirus” es la principal tendencia de búsqueda en el mundo. Así las cosas, una exploración veloz en Pornhub ya arroja más de 1.600 resultados específicos.

Dijo el filósofo alemán Theodor Adorno: “Lo que en la industria cultural se presenta como un progreso, lo perpetuamente nuevo que ofrece, sigue siendo, en todos los campos, el cambio exterior de la misma cosa”. Entonces, con este envión (de dimensiones pop pero también oportunistas), algunas productoras apuraron la marcha y de urgencia se pusieron a filmar material que satisfaga estas nuevas necesidades: impersonales, asépticas y casi sci-fi.

Desde una capa más superficial, cientos de videos de onanistas digitales salieron a flote para concientizar sobre el aislamiento social y obligatorio. Ahora, autosatisfacerse es el nuevo mainstream sexual. Y algunas cuentas de contenido amateur aprovecharon para grabarse y subir a la web escenas explícitas con personalidades vedadas: llegó el porno con barbijo. Nadie esperaba la naturalización del tapabocas al punto de incorporarlo en el sexo. Así, esta neosexualidad se alinea en la normativa sugerida por la Organización Mundial de Salud: hay que cuidarse. ¿Será esta una oportuncrisis para el porno?

Y, sobre eso, se dieron algunos saltos. Por estos días no sólo se aborda al barbijo y tapabocas sino que la higiene personal se convirtió en uno de los mayores imponderables para luchar contra el coronavirus. Lo sugiere también la OMS y lo repiten médicos e infectólogos: hay que lavarse las manos con agua y jabón. Por eso, y porque todo resulta fetichizable, el portal Scrubhub (pariente de Pornhub) encontró un reverso chancho al acto higiénico: una plataforma que comparte videos sugerentes con hábitos sanitarios. Ponerse sucio con lo limpio, quitar la mugre pero hacerla evidente. Llegó la era del porno antibacterial.

Asimismo, la pandemia despertó una pulsión ligada al survival horror y trajo también un tendal de videos que lucen como Resident Evil o El proyecto Blair Witch: tomó lugar la lógica de metraje encontrado, de contenido sexual ficcionalizado, con cierto drama y mucha carne. Trajes radioactivos con estirpe Chernóbil, cofias, videos de procedencia rusa y estadounidense. Basta con buscar “survival coronavirus” y disfrutar con este reseteo de la moral, los usos y las costumbres.

Y uno de los casos más alucinantes que brotaron de la cuarentena es la revalidación del BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo) como un cosmos sanitizado. Desde este concepto, videos en los que parejas se enfundan en trajes de cuero (ver “catsuits coronavirus”) que cubren la totalidad del cuerpo ganaron en views e inflaron la calentura. “How to have sex during Coronavirus epidemic” puede sorprender hasta a los más audaces. De esta manera, la pandemia obligó a los humanos a sublevarse a una nueva realidad: el sexo ya nunca volverá a ser como era.

Según Google Trends, el término “coronavirus” es la principal tendencia de búsqueda en el mundo. Así las cosas, una exploración veloz en Pornhub ya arroja más de 1.600 resultados específicos.

Hasta el fin del mundo

Está difícil la mano. Las dos manos. Todas las manos. Cuerpos tibios que son un sueño, anhelos húmedos que no serán: apuntan los que saben (esta vez, como casi siempre, son los profesionales de la ciencia, bah) que la masturbación es la forma más segura de mantenerse activos sexualmente durante la pandemia. No hay sexo ni citas: las secreciones vaginales y el semen podrían contagiar coronavirus. O no, porque todavía no hay suficiente evidencia científica como para afirmarlo del todo. Entonces, este eterno “por las dudas” invita a atravesar el mar de sargazos junto a “compañeros sexuales”. Ya sabemos que el confinamiento encuentra respaldo en el porno, pero también es importante sentirse conectados.

Sin contacto físico, los especialistas recomiendan matchear con alguien que ande en la misma. En criollo, una especie de gauchada sexual, una suerte de “vamos para adelante, total, ¿qué va a ser?”. Los amigos virtuales (o amigos sexuales, o sex buddies, o chongos de cuarentena, o como sea, según calce para cada ocasión) dinamizan las noches y los hiatos laborales. Hierven el cerebro, relajan tensiones y evitan el contacto social. La novedad es que funcionarios de Salud de todo el mundo alentaron el uso del sextingy el chat para pasar la cuarentena. Nuevos paradigmas sexuales, le dicen. Un cursor titila. “¿Estás?”