Sinónimo de Centroamérica y los países del Caribe, el ron desembarca en las barras porteñas de manera definitiva. Coctelería tiki en plena Buenos Aires.


Atrás quedaron los tiempos en que el ron estaba asociado con coctelería de bajo valor agregado (léase “de boliche”) o cócteles injustamente bastardeados, como el daiquiri. Que valga la pena aclarar, en su formato clásico, es considerado por los especialistas en bebidas una vara para medir el conocimiento y la mano del bartender. Así, en los últimos años y gracias a la llegada de rones de alta gama que hoy pueden encontrarse en las barras porteñas y a nuevas aperturas que privilegian a este spirit como protagonista, el ron vuelve a estar, literalmente, en boca de todos.

Sea que hablemos de coctelería tiki en plena BA, bares con inspiración latina, gastropubs o reductos especializados para beber ron que nunca se fueron, las opciones son varias, y acá te contamos algunas.

Barú: un secreto bien guardado

En la ola de aperturas del año pasado, este bar pasó inadvertido, y es una lástima ya que su encanto reside, justamente, en que se especializa en bebidas como el ron. Esta vistosa barra que se erige en una de las zonas más concurridas, Palermo, se destaca por su propuesta latina en comida (influencias de quienes lo administran, provenientes de Colombia) y una barra completa con cócteles inspirados en los sabores de esa región (tamarindo, guayaba, lichi, aguacate, maracuyá, mango, lima, piña, etcétera), y que van muy bien de la mano de destilados como el ron. Si bien Barú se considera un gastropub, también puede pensarse como barra independiente, donde se luce una nutrida colección de rones que superan la veintena (de los de alta gama, como Angostura, Appleton, Zacapa, Botran, Barceló y Flor de Caña, a otros más tradicionales). El restaurante cuenta con dos pisos: en planta baja, una zona íntima, y el entrepiso es el lugar ideal para salidas en grupo, donde se pueden probar tequeños, arepas y la ronda Caribe: una tradicional picada de estilo costeño. Atenti: para los que gustan de bebidas sin alcohol, ofrecen limonada de coco y exuberantes jugos tropicales.

Oh No! Lulu: ser o no ser… tiki

Si bien la coctelería tiki inspirada en la cultura de la Polinesia no es lo primero que se piensa a la hora de abrir un bar en plena Buenos Aires (más específicamente, en Villa Crespo), Oh No! Lulu, el nuevo emprendimiento de Luis Morandi y Patricia Scheuer (creadores de Sucre, Bar Uriarte y BASA), hace su apuesta en el hecho de que sea posible beber y comer bien en el mismo lugar. Sí, claro que el sitio está lookeado como un bar tiki tradicional donde abunda la madera, lámparas de mimbre, muebles de ratán, colores chillones, influencias isleñas y, desde luego, un display con los famosos tiki mugs tan característicos. Para los que no saben, un abecé de la coctelería tiki clásica: las recetas suelen llevar más de un ron, muchas veces blends de varios, críticos y frutas de la zona, especias, almíbares saborizados y bitters y, fundamentalmente, garnish elaborados o aditivos como sombrillitas. A veces los cócteles salen en flamas. Aquí se puede beber un clásico e inolvidable Mai Tai o un Zombie, ambos emblemas tiki, o recomendar creaciones de autor que no necesariamente tienen eje en el ron, como el Suffering Bastard (gin, brandy, jugo de lima y gingerbeer casera) o el Dr. Jones (scotch, vermú, maracuyá y limón) sin quedar mal. En barra, barmaids y bartenders atienden con destreza y rapidez.

Ron Con Con: sabores latinos, paladares porteños

Recién inaugurado en el barrio de Caballito, se propone traer a la mesa la cultura y la sazón de la cocina latinoamericana, acompañadas, por supuesto, por la bebida. La propuesta gastronómica (sus dueños ya venían de hacer algo similar en el bar Garage en San Telmo) consiste en recetas autóctonas, ingredientes y sabores de Colombia, México, Perú, Venezuela y la Argentina, siguiendo la línea latina, nuevamente. Sin embargo, el menú aquí se sale de lo cotidiano no sólo por una cocina más elaborada sino también por la estructura de la carta y el concepto del restaurante: las porciones están diseñadas para que se pueda comer más de un plato por persona al colocarlos en el centro de la mesa, así, se comparten y se prueban varias preparaciones en una sola experiencia. Pese a ser un restaurante, Ron Con Con no deja de lado su barra. La carta de tragos de autor tiene una gran variedad de rones caribeños provenientes de Venezuela, Colombia, Jamaica, Costa Rica y Guatemala, además de una selección de bebidas sin alcohol y mocktails. La ambientación, la atención cálida y amable y la música completan el viaje por la región.

Bonus track

Prado y Neptuno: la sofisticación de la mano de un puro

En una esquina apartada del bullicio de Recoleta existe un paraíso en miniatura ideal para los amantes de las barras íntimas, los puros, el ron y las Vespa. Desde hace ocho años, Prado y Neptuno viene ofreciendo algunos de los mejores clásicos en la ciudad (mojitos, daiquiris y piñas coladas), y en su salón principal puede apreciarse una barra muy completa de rones (aparte de bellísima cristalería, fotos antiguas y pequeños Bruce Lee y Vespa en miniatura, una marca registrada del lugar). Pero ojo, también pueden beberse cócteles clásicos del mundo de los aperitivos, como el Milano Torino, Negroni, Porteñito o Americano (y se sirve un vermú con papas fritas, como le gustaba a Tato Bores). ¿Otra particularidad? No hay carta sino que se trabaja por recomendación del bartender (o sea, estás en sus manos). Pero a no temer, ya que en este reducto coctelero prima la sofisticación y la buena atención. Además tienen una vasta colección de puros para acompañar ese ron al mejor estilo cubano (se puede fumar dentro del local) o, incluso, maridarlo con chocolate o café.

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