Chacarita, emergente y cool: coordenadas para conocer el barrio porteño que no para de crecer

Elegido por TimeOut como uno de los 51 más atractivos del mundo, este distrito de la ciudad de Buenos Aires se consolida con una contundente oferta gastronómica, artística y cultural.

Chacarita presta un espíritu de diversidad que se distingue por un paisaje de calles empedradas con árboles frondosos en las que surgen cada vez más propuestas de coctelería para un brindis descontracturado pero de alto nivel. Aquí, nuestra selección con algunos clásicos y las últimas tendencias.

LA FUERZA

Pionero en la zona, está desde 2018 en la esquina de Dorrego y Castillo. De visita obligada para los amantes del vermú, es un lugar emblemático dedicado a esta porteñidad. Hoy lo encontramos con nueva carta y estrenando un producto que está dando que hablar: La Fuerza Sideral, un vermú que reposó doce meses en barricas de roble previamente usadas para vino.

El vermú, la estrella del lugar, sale directo de los grifos y también se embotella para llevar (se puede ir con el envase vacío para recargar). Pero la comida no se queda atrás: hay picadas, platitos y principales exquisitos, hechos con productos de estación, orgánicos y con foco en lo local.

También hay tragos como el Chacarita Spritz (La Fuerza Blanco, sidra de pera y soda) o la Fuerza del Sur (La Fuerza Primavera, gin, limón, almíbar, frutos rojos, licor de casis). Si son varios en la mesa, hay opciones como La Fuerza de Compartir + Octolet (botella de vermú, dos sifones y aceitunas, lupines, pasta de girasol, puré de morrones, chips de batata, frutos secos, crackers y pickles).

Dorrego 1409
IG:
@lafuerzabar

SEDE

Bajo el lema “El whisky no tiene género”, abrió hace cuatro años fundado por Juan Manuel Boetti Bidegain, Gonzalo Fleire y Roberto Cardini y acaba de relanzarse con un menú de platitos y nuevos cócteles con el asesoramiento del bartender Lucas López Dávalos.

Tragos como el Flores Blancas (Jameson, Bacardí, ananá, lavanda, manzanilla y sauco) o el Manzana (Jim Beam White, Jameson Grant’s, ginger ale, manzana clarificada y sidra) son ligeros, refrescantes e ideales para la primavera. Mientras que el Penicillin de Frutillas ofrece más potencia, con Jameson, frutillas, miel y jengibre; y el Maní Old Fashioned propone una reversión óptima para cerrar la noche. Su carta de whiskys resalta por el buen surtido de etiquetas de diferentes regiones.

Los platitos tientan tanto a carnívoros como a veggies con alitas de pollo Kentucky con yogurt, jengibre, barbacoa y bourbon o con los deliciosos buñuelos de boniato sufflé con reducción de soja, jengibre y Jameson y pickles. Todos ideales para compartir.

Guevara 421
IG: @sedewhisky

PUNTO MONA

La destacada bartender Mona Gallosi transformó el espacio de Puente G en Punto Mona, un bar con patio, veredita, varios livings, gran barra y DJ en vivo.

Aquí hay clásicos (algunos reversionados) y opciones sofisticadas para todos los gustos: el Penton (gin Bosque, cordial de suico, tónica y pepinillos), el Khorasan (pisco, pomelo rojo, clarificado de frambuesas y jarabe de chili), el Coeur D’Or (St. Germain, vino blanco, soda de tomillo y néctar de sauco) o el Kofuna Miso (Johnnie Walker Black, syrup de miso, bitter Angostura y aceite de sésamo).

Para comer, snacks suaves (hummus con huevo a baja temperatura, pickles de cebolla y oliva o el exquisito tartar de atún rojo con crema de palta, huevo curado y quinoa crocante) y fuertes (destacan el taco de camarones con sofrito de maní, pickles y tortillas de maíz fritas y el coliflor asado con ricotta cremosa, limones confitados y almendras tostadas), también entre panes y dulces.

Fraga 93
IG: @puntomona.bar

ARRABAL CANTINA (foto de portada)

Detrás de esta propuesta con atmósfera joven y cocina de alto nivel están Eduardo Pérez (dueño de Desarmadero) y el bartender Adriano Marcelino (propietario de Brukbar).

Aunque abrieron en octubre de 2020, la coctelería se incorporó más tarde con tragos como el aperitivo Julep Dumont (Cynar, Malbec, jugo de pomelo, syrup de mascabo y albahaca) y el Tónico Arrabalero (gin, vermú bianco, tónica, aceitunas y aceites de limón).

La cocina tiene platos tradicionales, como milanesas, vacío, pastas (todo con una vuelta de tuerca) y tapeos y platitos para compartir. ¿El best seller? Las mollejitas crocantes con cremoso de coliflor horneado, curry, gremolata de cajú, levadura tostada y coulis de tomate.

De postre, ¡un cóctel! Llevar la golosina al cóctel es muy de Brukbar y aquí lo hicieron de maravillas con el Mantecol: partieron de la base del clásico Alexander con gin, chocolate blanco y pasta de maní, ¡una locura!

Santos Dumont 4056
IG: @arrabalcantina

TRANE

Para quienes buscan bajar el ritmo escuchando buena música de soul, hip-hop, jazz y funk, cóctel en mano, este bar de Martinis y Negronis es el lugar. Los responsables: Gastón Martínez (socio en Lunfardo) y el bartender Lucas Daglio.

Ideal para los amantes de la coctelería clásica, que aquí se ejecuta con cuidado especial y una vuelta más: el Martini Clásico es con gin Heráclito London Dry, vermú dry, perfume de limón y aceitunas rellenas de jalapeño o pimientos y se sirve en la mesa sobre una hermosa copa helada. En cuanto a los Negronis, el Trane lleva gin Heráclito 40 botánicos, Lunfa bitter rojo, Lunfa vermú rosso, Lunfa rosado y piel de limón, servido sobre un hielo cristalino.

La cocina, a cargo de Rodrigo Vellon, tiene tapas muy superiores a la media: boquerones con manteca de pimentón y pimientos asados; salmón gravlax con alcaparras, mascarpone y ciboulette; vieyras gratinadas con manteca al vino blanco, ciboulette y parmesano. Además, hay charcutería con excelentes quesos y fiambres.

Charlone 100
IG: @trane_bar

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