Pablo Sahores, el artista plástico que lidera la distribución de Disney y divide su vida entre el cine, los negocios y la pintura

A fines de mayo, junto a dos grandes amigos, presentó Oda, la muestra que exhibe sus obras más íntimas atravesadas por el caos, el color, los pensamientos y los recuerdos.

Pablo Sahores no sabe aburrirse. No puede o no quiere, porque siempre tiene una pincelada más para dar. Su vida es una danza entre películas, guiones, cuadros, colores, frases que quedan en su mente, y necesita descargar en algún lado (atriles, pinceles, recortes de papel) imágenes de su pasado y de su presente que se retroalimentan.

Todos esos estímulos conviven en su obra, que viajó por Buenos Aires, Miami, Nueva York, San Diego y Santiago de Chile y que hoy, con una nueva búsqueda, se materializó en Oda, la muestra que compartió con sus dos amigos artistas, Tulio Gómez Alzaga y Francis Verstraeten, a fines de mayo en el espacio Uno + Uno.

Además de pintar, desde hace 27 años trabaja en la industria del cine, hoy como líder de distribución en Disney. El collage de sus días se plasma en sus cuadros, que cuentan varias historias en simultáneo y así invitan a sumergirse en una escena con estímulos por todos lados.

Una mañana detuvo un poco su vorágine diaria para contar algo de todo lo que hace, mientras desayunaba, pintaba y miraba películas. Todo sucedía al mismo tiempo, en un caos de perfecta armonía. 

–Te googleé mucho pero no estás tan presente en redes sociales. 

–Tengo Instagram, pero no lo uso tanto, medio que me siento incómodo porque no me gusta exponerme mucho. En Twitter soy voyerista: leo a otros, no pongo nada. 

–Ahí atrás se ven atriles y cuadros. Convivís con tu obra, veo. 

–Sí, laburo en mi casa, tengo un miniescritorio en otro lado pero me gusta venir a trabajar acá, donde pinto, porque trabajo pero miro mis cuadros a la vez y me inspiro. De repente corto el laburo y hago alguna cosita. Mi papá es artista, mi abuelo era artista; siempre se vivió pintura en mi casa. Después me casé, me separé, pero mi ex mujer es escritora. Y al mismo tiempo, por mi trabajo, paso todo el día mirando películas, leyendo guiones, mucho cine independiente. Todo eso lo pienso a través del arte. A veces estoy leyendo un guion y me inspira a hacer un cuadro, que no necesariamente después se vuelve realidad, porque tal vez no tengo tiempo de hacerlo en ese momento. Es la contra de no dedicarse a pleno a ser artista; pero a favor tiene que, como no vivo del arte, soy totalmente libre de crear lo que quiera sin tener que hacer algo que se venda. Muchos artistas viven del arte y a veces se tienen que traicionar haciendo cosas que saben que se venden, pero que no es lo que más quisieran hacer. 

“Después de la pandemia, en que las plataformas se metieron a fondo, lo que está cambiando es qué tipo de películas se ven en el cine y cuáles en casa.”

–¿En tu muestra Oda hay alguna obra que sea inspiración de alguna película que viste? 

–Mis cuadros tienen mucho trabajo de fondos, muchas capas de pintura; yo empiezo pintándolos, no puedo tener un lienzo en blanco. Enseguida les pongo un fondo de algún color y después empiezo a poner capas, cada tanto se me ocurre una frase y la escribo con crayón, después la pinto arriba, le pego papel. Llega un momento que el fondo ya está bien cargado de cosas, y por ahí veo una película y digo: “Mirá los colores que tiene esto, esta ciudad, las casas”, y ahí se me cae un nuevo color. En la casa de mi vieja en Olavarría, en un campo familiar, encontré unas revistas francesas de 1920, de mis antepasados franceses. Empecé a recortar figuras en blanco y negro y a imaginarme cómo habrá sido esa vida. Está todo en blanco y negro y parece triste, pero por ahí eran mucho más felices que nosotros. Entonces imaginé una película filmada de época, pero en el presente, y les puse colores a los trajes. 

–El collage es algo que te define un poco. ¿En qué te representa?

–¿Sabés que hoy suspendí el psicólogo y tendría que ver eso en terapia? Porque evidentemente se ve que estoy tapando cosas. Y se debe traducir en eso. 

–Bueno, tapás pero al mismo tiempo todo queda expuesto en la obra. 

–No todo, porque a veces hay frases que escribo y después las tapo. 

–Una frase de tu obra dice: “La verdad no es el camino más fácil, pero el más lindo”. ¿En qué sentido? 

–Seguramente habrá sido en algún momento donde le haya tenido que decir una verdad incómoda a alguien; yo prefiero siempre ir por ese camino aunque sea incómodo. Me parece el más honesto y, a la larga, el más fácil. La mentira es una cagada, y además tenés que tener una memoria bárbara para acordarte qué dijiste. 

“Tal vez estoy leyendo un guion y me inspira a hacer un cuadro, que no necesariamente después se vuelve realidad.”

–En la muestra, la curadora dice que su pregunta disparadora es “¿Cómo afrontar la vida?”. ¿Cómo la afrontás vos?

–Yo quiero hacer de todo en la vida. Me encanta la vida, me gusta hacer cosas. Tiene la contra de que no me puedo aburrir, y a veces es buenísimo porque el aburrimiento trae creatividad y pensamientos profundos. A mí me gusta hacer cosas: trabajar, hacer deportes, cocinar, pintar. Esa es mi forma de afrontar la vida. La muestra se llama Oda porque es una oda a la amistad, a la vida; oda es una palabra con tres letras, y somos tres amigos los que expusimos. 

“Ser un buen líder es darles el lugar a todos los que trabajan en un equipo para que puedan aportar ideas y llevar soluciones.”

–Tenés muy presente el pasado en tus obras. ¿Qué recuerdos primarios se te vienen de esta amistad? 

–A Francis lo conocí cuando tenía seis años, era el vecino de un íntimo amigo mío. Con Tulio fuimos a un colegio de curas y, claramente, nosotros éramos las ovejas negras, no encajábamos para nada. Hoy nos reímos muchísimo de todo eso. Hacíamos miles de cagadas. A los tres nos gusta el arte. Tulio es actor. Ha actuado en una película donde he participado yo de alguna manera. Ahora sacó un disco, nos une también la música, nos recomendamos películas, obras. Nos reímos mucho, tenemos un sentido del humor muy ácido. Él es muy ácido y se ríe mucho de sí mismo; saber reírse de uno mismo es una virtud, es algo muy inteligente. 

–¿Solés reírte de vos?

–No tanto como Tulio, me da un poco de envidia. 

–Yendo a tu puesto en Disney. ¿Qué sentís que debe tener alguien para llegar a un lugar de liderazgo? 

–Para mí, para llegar a cualquier lado, es importantísimo tener un equipo en el que puedas confiar, delegar cosas y también aprender. Lo que hacemos nosotros es algo que no se estudia en ningún lado, se aprende con experiencia. Distribuir películas es prueba y error, es ir aprendiendo y afinando el ojo, y estar atento a los movimientos urbanos y a cómo se maneja la gente con la información, con la comunicación. Nadie es una eminencia, todo el mundo tiene una opinión válida. Ser un buen líder es darles el lugar a todos los que trabajan en un equipo para que puedan aportar ideas y llevar soluciones. Que la gente se pueda sentir cómoda y que aporta. 

–¿Sentís que el metaverso y los nuevos espacios de comunicación van a influir en el cine?

–El metaverso todavía no lo conocemos del todo. Estamos ahí atentos y estudiándolo; lo que sí está cambiando un poco el comportamiento de la gente es la plataforma, la forma de ver películas. El cine pasó por muchas situaciones parecidas a esta: cuando apareció la televisión, la radio, el VHS, la gente decía “chau, se murió el cine”. Después de una pandemia, en que las plataformas se metieron a fondo y hay muy buen material, lo que está cambiando es qué tipo de películas se ven en el cine y cuáles en casa. Los filmes grandes de superhéroes, bien mainstream, la gente prefiere verlos en el cine, porque es una experiencia. No creo que muera. La gran incógnita es si el cine más independiente, nacional, va a volver a verse en las salas o en las casas. Es un signo de interrogación que estamos estudiando semana tras semana. 

–¿Cuál fue la última película que viste que te conmovió?

Competencia oficial, de Cohn y Duprat. Sarcástica, bien filmada, con linda fotografía, actuada de una manera espectacular, con actores que acá son enormes. Me pareció un gran placer. 

–Si pudieras decir palabras sueltas que definan tu arte, ¿cuáles serían?

–Caos, desorden, color, pensamientos y recuerdos. 

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