Vera Spinetta: no tan parte de la religión

La talentosa y multifacética artista volvió a la actuación con un potente rol en El reino mientras se prepara para regresar, tras este nuevo idilio con la ficción, a la música y la escritura.

Hay algo de exigencia a los “hijos de”, aunque en un punto, varias personalidades con esta atribución, o mejor dicho, legado, vinieron a romper con estereotipos y prejuicios heredados. Vera Spinetta es una de ellas, y con su arte, profunda sensibilidad y también misterio supo transitar un espacio indefinible dentro de una industria que etiqueta, censura, calla, apacigua los fuegos.

Vera Spinetta se reinventa cada día. Actúa, canta, escribe, es madre, mujer, amante. En la ficción hemos podido verla en sorprendentes transformaciones, como cuando encarnó a la revolucionaria Soledad Rosas en la biopic Soledad; dejándose guiar por Anahí Berneri en Morir de amor, un incomprendido relato sobre seres que vivían al límite, o escuchar su voz aterciopelada en Terso, su álbum debut, que dialogaba, por lo conceptual, con Eclosión, su libro de poesía.

Ahora es Ana, una joven que se debate entre el amor, la fe y la familia en El reino, la polémica serie de Netflix que arremete con una verdad solapada acerca de los cultos religiosos y los negocios turbios. 

–Empezaste en el universo de la actuación con la producción Las viudas de los jueves, basada en la novela de Claudia Piñeiro, con Marcelo Piñeyro tras las cámaras. Ahora, nuevamente, te encontrás con ellos pero mucho tiempo después. ¿Cómo es volver a trabajar juntos?

–Ella es increíble, la conocí porque escribió Las viudas… y la dirigió Marcelo, y acá lo mismo, y fue hermoso. Pasaron doce años y muchas cosas a nivel profesional y personal, y volver a trabajar con ellos es maravilloso. En Las viudas… hice mi primer papel. Al personaje le pasaban muchas cosas y fue algo de un gran aprendizaje. Ahora pasó un poco igual al volver a encontrarnos con esta producción tan grande. Cuando me llegó el proyecto y me dijeron que iba a estar Marcelo, ni lo dudé.

–Decías que a tu personaje de Las viudas de los jueves le pasaban muchas cosas, pero a Ana, de El reino, también.

–A Ana también (risas).

–¿Fue difícil componerla?

–Ana tiene mucho amor para dar, es protectora de sus padres, de todos. Ella se involucra con la iglesia para cuidar a los que ama, en un punto, pero después hay algo, o todo, de ella que rechaza ese mundo. Así que para construirla no es que fui al rechazo, sino que tuve que empatizar primero con los términos de religiosidad y de fe para luego entender por qué ella no elige eso, por qué se hace a un lado, y por qué a lo largo de la serie decide disociarse de la familia, todos con un pasado fuerte, con oscuridades y luminosidades muy marcadas. Y si bien ella es superingenua, tiene empuje y se va desarrollando más allá de sus inseguridades para tomar decisiones, que le cuestan, pero lo logra.

–¿Cómo fue el trabajo con tus compañeros?

–Fue muy fluido encarar la relación personal entre los personajes. Al Chino Darín lo conozco desde Vóley, somos amigos; con Peter Lanzani nos hicimos amigos desde el primer instante, y Diego Peretti fue mi padre en En terapia hace un tiempo. Y después fue un desafío trabajar con Mercedes Morán, porque la admiro y tenía que evitar desconcentrarme. Es muy sarpado para mí trabajar con actores a quienes admiro mucho y a la vez estar muy metida en la construcción de Ana. Actores semejantes te ponen a vos también en la concentración, son tremendos compañeros y ayudan a armar tu personaje.

–¿Realizaste alguna investigación sobre religión, uno de los grandes temas presentes en El reino?

–En principio, adentrarme en la Biblia, ya que es desconocido para mí ese mundo. Primero tuve que entender eso y luego que la religiosidad va más allá de cualquier circunstancia. Que esta fe que te atraviesa en todo lo que vayas a hacer tiene un porqué, un cómo y un dónde que acomoda todo de acuerdo con esa religiosidad. Yo soy una persona de mucha fe pero no he logrado, ni lo busco, encasillarla o ponerla en un solo lugar o llamarla de una sola manera, empatizo con cosas de muchas religiones.

Después me adentré en el mundo de los pastores. Hay muchos programas de televisión que en un punto terminan convenciendo a la fuerza sobre aquello que creen; pasa en muchas religiones eso de querer entender lo que están transitando. Entender ese mundo es la mayor investigación que hice para El reino, meterme en la religiosidad, fragmentarla, entender los mecanismos y rechazarla, porque Ana tenía que rechazarla, entonces primero había que entender eso.

–¿Qué diferencias encontraste entre trabajar en esta serie y otras experiencias?

–Que estuvo filmada bajo la concepción del cine más que bajo la de una serie de televisión; las puestas, la iluminación... Eso lo noté desde el principio. Cómo nos juntamos en un principio a armar escenas, a ensayarlas, a darles tiempo y forma a las cosas, que es algo que en televisión va más al voleo y tenés que estar preparado en ese momento para encarar lo que venga.

El cine tiene otros tiempos, preparación, internalización, y eso lo disfruté mucho. Me gusta mucho trabajar en cine, es lo que más disfruto. Por los tiempos, por tener un contexto que te ayuda a profundizar sobre tu personaje y entender la puesta de cámara y por dónde va, todo lo que le da fuerza a la concepción cinematográfica.

–Sé que tuvieron que parar el rodaje por la pandemia.

–Sí, a la mitad del rodaje se suspendió por la pandemia y fuimos los primeros que pudimos retomar. Fue muy duro porque tuvimos que vivir por primera vez ensayos con máscaras, barbijos, pautas de protocolo para cuidarnos entre todos porque, si no, no íbamos a poder hacer la serie. Estoy muy contenta con que pudimos hacerla en tiempo y forma más allá de todo este inconveniente mundial que tuvimos. Nos cuidábamos para poder ir a filmar, todos compartimos la misma responsabilidad y lo logramos. Fue un verdadero trabajo en equipo que hicimos encarándolo con responsabilidad, sincronicidad y perfección, en un punto.

–Después de El reino, ¿cómo sigue el trabajo en lo que queda del año?

–Ojalá salga El reino 2. Tengo una película para hacer entre octubre y diciembre, pero vaya a saber uno cuándo se estrenará, y después dándoles bola al segundo libro y al segundo disco. Estoy en eso, coordinando entre mi vida personal, laboral y prestándole atención a todo lo que me gusta hacer, que son varias cosas, pero necesito enfocarme en una para hacerla con entrega. Ahora, con El reino ya estrenada, voy a poder partir hacia otro punto. 

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