Rodrigo De Paul: parado en el medio de la vida

Dueño de la mitad de cancha en el Atlético de Madrid y la Selección, el pibe de Sarandí que soñaba con la celeste y blanca es una de las claves del equipo de Scaloni y ladero incondicional de Lionel Messi.

El fútbol moderno parece estar hecho a medida de este pibe tatuado y corte en degradé. Jugador de PlayStation, de los que tienen llenas casi todas las barritas de los skills: velocidad, marca, pase, remate, liderazgo.

Rodrigo De Paul dio sus primeros pasos como futbolista profesional en 2013, en el Racing de Luis Zubeldía, como un diez elegante, refinado, técnico. Europa, al acecho de los tesoros sudamericanos, se ocupó años más tarde de la otra mitad y lo convirtió en un jugador total, todo terreno, box to box –como dicen allá–, volante mixto –como dicen acá–.

Primero Valencia, después Udinese en Italia y ahora el Atlético de Madrid, el pequeño Frankenstein de Diego Simeone, donde, con tan sólo un puñado de actuaciones, ya se metió al público colchonero en el bolsillo izquierdo.

En el derecho están los argentinos. Su entrega en cada partido y su complicidad con Lionel Messi dentro y fuera de la cancha hicieron que la gente se identificara con él, lo ovacionara en cada presentación de la Selección argentina y soñara con verlo repetir la epopeya de la Copa América Brasil 2021, el año que viene, en el Mundial de Catar.

“Va a ser el último Mundial de Leo y vamos a tratar de hacer todo lo posible para hacerlo feliz a él y llevar esa alegría a todos los hogares del país”, dispara el pibe de Sarandí.

10 de julio de 2021: la Copa América, custodiada por sus nuevos dueños

–¿Sentís que estás en tu mejor momento futbolístico?

–No sé si el mejor, pero sí que estoy en un buen momento y me siento muy bien físicamente, mentalmente y con mucha confianza. Todo eso hace que el día del partido salga bien, pero siento, también, que puedo dar mucho más.


–¿Qué aportó Europa, además de lo futbolístico, para transformarte en el jugador que sos hoy?

Europa te hacer ser más profesional, sobre todo al jugador sudamericano, que, a veces, cree que con sólo jugar bien al fútbol alcanza. Y para competir en la elite y llegar a la Selección se necesitan muchas más cosas de uno. Disciplina, buena alimentación, contención, etcétera.


–¿Soñabas con este presente en la Selección argentina?

Cuando tomás la decisión de ser jugador de fútbol, siempre soñás con la Selección. En mi caso, soñaba solamente con ponerme la camiseta, no con todo esto que pasó porque, claro, es demasiado: ni en el mejor sueño era posible ganarle una Copa América a Brasil en Brasil. Las cinco que organizaron en su país las habían ganado todas. Fue algo épico, ese triunfo va a estar entre lo más recordado de la historia del fútbol argentino.


–¿Con qué Messi te encontraste dentro y fuera de la cancha?

Leo adentro de la cancha es un genio: un tipo que ve más allá, que ve las cosas antes que todos, que sabe todo lo que pasa alrededor; es la incertidumbre todo el tiempo, la sorpresa, la admiración plena. Lo que más me llama la atención es la memoria que tiene, puede memorizar a los 22 jugadores, dónde está el árbitro, los que entran en calor, sabe todo.

Fuera de la cancha, que al final es el que más te sorprende, es un pibe supernormal al que le gustan las cosas simples, en una vida llena de flashes y miradas. Pero él siempre trata de ser uno más, es increíble. Un mate, un paseo por el predio, un partido de truco: eso es él y es lo que lo hace diferente a los demás, la sencillez que maneja al ser el más grande de todos los tiempos. Yo me quedo con este.


–Se habla mucho de la unión del grupo dentro del seleccionado. ¿Cómo lo ves vos y qué rol tienen Scaloni y el cuerpo técnico en este aspecto?

–Tanto Scaloni como todo el cuerpo técnico fueron un factor fundamental para el armado del grupo, porque básicamente son los que nos guiaron hacia un camino que finalmente trajo alegrías.

No es fácil armar un buen grupo de 26, 27, 30 jugadores y que se respire este buen ambiente. Fue un trabajo que no se hizo de casualidad, ellos lo vieron, apostaron ahí y salió bárbaro. El jugador de fútbol no es sólo jugador dentro de la cancha, sino que afuera también juega su partido. Y el cuerpo técnico, junto al capitán, supo cómo complementarnos y empezar a ubicar a cada uno en su rol. Después, nosotros hicimos que todo eso tenga un valor fundamental en los logros deportivos.

Moda y pueblo: postal de un jugador de estos tiempos.

–Luego del Mundial de Sudáfrica 2010, Xavi Hernández dijo en una entrevista que haber ganado en 2008 la Eurocopa con España destrabó muchas cuestiones, quitó presiones y fue fundamental para los triunfos posteriores, ganando la Copa del Mundo y otra Eurocopa en 2012. ¿Ves que el proceso con la Argentina puede llegar a ser similar?

–(Risas). No quiero decir que a nosotros nos va a pasar lo mismo que le ocurrió a esa España porque sería una locura. Pero sí que es verdad que ganar la Copa América le quitó mucha presión a la Selección, se sacó una mochila pesadísima, porque al final cuando vos te ponés esa camiseta siempre la querés representar de la mejor manera y dejarla lo más arriba posible, y ver toda esa alegría que se generó y cómo unió a todo el país te da mucha tranquilidad.

La energía que se formó entre la gente y nosotros hace que seamos todavía más fuertes y ayuda a que el recorrido pueda llegar a ser más importante, marcando un camino para los más jóvenes.

–¿Qué diferencia encontraste entre Udinese y el Atlético de Madrid?

La principal diferencia es la obligación de ganar que tenés en el Atlético. Siempre es más difícil competir para ganar que competir para no perder, y eso te lleva a que cada tres días tengas que estar mentalmente muy fuerte, concentrado en salir a buscar a los rivales, adueñarte del partido.

Después, a nivel entrenamientos y todo eso, Udinese es un club muy ordenado que trabaja muy bien, pero, bueno, el Atlético tiene otro tipo de obligaciones, de presiones. Somos el último campeón de La Liga, tenemos que defender el título, queremos competir hasta las últimas instancias en Champions. Todo eso hace que las exigencias crezcan, y, personalmente, me gustaría devolverle al club el esfuerzo que hizo para traerme.


–A grandes rasgos, sos el prototipo de jugador que le gusta a Simeone. ¿Cómo es el día a día con él?

–Trabajar con uno de los mejores técnicos del mundo es un aprendizaje constante. Admiro mucho la pasión con la que hace su trabajo. Acá hablamos de fútbol, pero si en cualquier trabajo, oficio, pusieras la pasión que pone Simeone, es muy difícil que te vaya mal. Pero la verdad es que es muy difícil encontrar tanta pasión en una persona. Es muy admirable y estoy muy feliz de trabajar con él.

"El jugador de fútbol no es sólo jugador dentro de la cancha, sino que afuera también juega su partido"


–Llegaste a un equipo con varios jugadores sudamericanos, ¿se hace más fácil la convivencia?

–En el fútbol, tarde o temprano te terminás adaptando a los vestuarios, porque convivís mucho y al tener objetivos grupales se hace un poco más fácil. Pero es verdad que, en este caso, ya conocer a Angelito Correa me ayudó mucho.

No sé si alguna vez lo conté, pero Luis Suárez tuvo un gesto muy lindo conmigo. No bien llegué al club, me mandó un mensaje diciendo que podía contar con él para cualquier cosa, lo que necesitara. No es muy común que pase algo así. Esos pequeños detalles hacen grande a la gente, y por eso la adaptación quizá se me hizo mucho más fácil. No sólo por los jugadores sudamericanos, sino por todos. Es lo que lo hace enorme al Atlético de Madrid.

–¿Qué es lo que más extrañás de la Argentina?

–Mi familia: mi mamá, mi abuela, mis amigos, mis hermanos. Uno ya lleva muchísimo tiempo en Europa y se va adaptando, la calidad de vida acá es muy diferente.

Igualmente, yo creo que lo más valioso que tenemos en la vida es el tiempo, y a veces siento que me estoy perdiendo de ciertas cosas con la gente que amo, que al final ese tiempo no vuelve y nunca se recupera. Pero, bueno, fueron decisiones y tampoco me arrepiento.


–“Paso a paso”, dijo otro racinguista, pero ¿te desvela Catar 2022?

Te mentiría si te dijera que no pienso todos los días en el Mundial, es un sueño cumplido. Estoy seguro de que la Argentina va a competir, va a ser el último Mundial de Leo y vamos a tratar de hacer todo lo posible para hacerlo feliz a él y llevar esa alegría a todos los hogares del país.

La Scaloneta en primer plano: Paredes, Di María, Messi, De Paul, Gómez, Dybala

Ping-Paul

1. Un lugar en el mundo.

–Cualquiera con mi familia.

2. Comida favorita.

–Asado con amigos, las milanesas de mi mamá.

3. Una película o serie.

–Todas las de Rocky.

4. ¿Sarandí o Madrid?

–Sarandí.

5. Un director técnico.

–De todos aprendí.

6. ¿Messi o Milito?

–Messi.

7. Un amigo del fútbol.

–Nico Otamendi.

8. Una canción.

–Me gusta mucho la cumbia.

9. Un socio dentro de la cancha.

–Messi; nos entendemos con una mirada. Leo Paredes también, crack.

10. Próximo tatuaje.

–Esperemos hasta el año que viene, y ojalá sea muy significativo.

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