Decir que es el primer bakery judío de Buenos Aires ya suena tentador de por sí. Pero probar sus delicias caseras, es como sentir el cielo en la boca. Aquí, los más puristas defensores de la cocina típica judía se pueden deleitar con un hot pastrami y la fórmula infalible: pan pletzalej, pastrón casero, pepinos en vinagre, cebolla caramelizada y mostaza dijon (sale con hummus y chips de pan pita, $900), o con la picada Moisha (incluye bocados como knishes, bohios, kippes, varenikes, lajmayin, pretzels y keftes de puerro, $1.620, para dos personas).

Aunque también hay clásicos reversionados, pensados para un público más joven. “Nuestra intención es que la comida judía sea cada vez más popular, por eso combinamos las recetas más tradicionales con guiños modernos. Inventamos la jalanesa, por ejemplo, un sándwich de pan jalá y milanesa (va con lechuga, tomate, cebolla morada y mayonesa de albahaca, $760). Esa fusión fue mágica”, cuenta Cynthia Helueni, su dueña.

La idea más innovadora fue intervenir la jalá, un pan trenzado y amasado para expresar bendiciones en shabat, con nuevos sabores: pesto, queso, caprese, aceitunas, fugazza (todas las opciones, $450). ¿Lo dulce? También la rompe. Café de especialidad en mano, baklava en la mesa y a seguir el día con una sonrisa.

Manuela Pedraza 2288, Núñez, y sucursales

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