La intérprete dos veces nominada al Oscar charla en exclusiva con El Planeta Urbano sobre Secretos de un matrimonio, la miniserie que reversiona el clásico de Ingmar Bergman y explora los roles de género y la desintegración del amor a través de la lente de una pareja actual.


Jessica Chastain entra en el set, la ayudan con su abrigo, un asistente le alcanza un café. Pero de modo imperceptible se transforma en Mira, una mujer que se entera de un embarazo inesperado en plena crisis de pareja. Arranca el primer episodio y los límites entre la realidad y la ficción arrastran al espectador. Para Chastain, Secretos de un matrimonio fue una experiencia única, “de esas que se te dan una vez en tu vida profesional”, dice convencida.

Pasó casi una década desde que la rompió y consiguió su primera nominación al Oscar por La noche más oscura (Zero Dark Thirty; también tiene otra por Historias cruzadasThe Help-), sin embargo, siente que la nueva miniserie que protagoniza junto a Oscar Isaac para HBO Max es un desafío personal y un material increíblemente exigente. Después de ver la infinita complejidad de su personaje hay que darle la razón, es un tour de force para cualquier actriz; uno de esos papeles que pueden ser consagratorios o peligrosísimos porque caminan por la cornisa.

Detrás del proyecto está el guionista y director Hagai Levi, creador de la inolvidable serie In Treatment, quien retoma el original de Ingmar Bergman. Y reconozcamos que se necesita mucha valentía para animarse a reversionar un clásico de la cultura contemporánea como Escenas de la vida conyugal, que se convirtió en película y también en obra de teatro con sus correspondientes versiones locales, desde la mítica puesta con Norma Aleandro y Alfredo Alcón hasta la más cercana protagonizada por Ricardo Darín y Valeria Bertuccelli, Érica Rivas o Andrea Pietra en sucesivas temporadas.

“Un ejercicio superinteresante podría ser que el público mirara primero la serie original (1973) y después la nuestra. Ahí te das cuenta cómo los roles de género han cambiado en los últimos cincuenta años.”

Chastain cuenta que se asomó por primera vez al proyecto gracias a Oscar Isaac: amigos desde hace más de veinte años, ambos estudiaron en Juilliard, el templo neoyorquino de la actuación, y cuando se enteró de que estaba dando vuelta la posibilidad, picó al instante.

“Pasó casi un año hasta que empezamos a filmar –recuerda–. Oscar, a quien conozco desde siempre, me mandó un e-mail que decía: ‘HBO está trabajando en una versión de Escenas de la vida conyugal llamada Secretos de un matrimonio. ¡La tenemos que hacer juntos!’. Me pareció genial… pero ni él estaba todavía en el proyecto, aunque cuando dijo que Hagai estaba involucrado, no sabía cómo pero tenía que darse”, recuerda Jessica, y se reserva una vuelta de tuerca: “Teníamos muchos planes, pero fue antes del covid. Imaginate, se suponía que iba a estar haciendo Casa de muñecas en el West End. Pero llegó la pandemia y mi agenda se liberó bastante (se ríe). Ahí volvió a aparecer Oscar y me confirmó que se hacía. Fue en el momento perfecto”.

Chastain confiesa que el papel ya estaba en su mente: “Siempre creí que iba a hacerlo, incluso antes de aquel primer e-mail de Oscar. Sobrevolaba la idea, es como si presintiera que en algún momento iba a suceder. Y en cuanto leí el guion, lo supe, era para mí”.

Escenas de la vida conyugal, de Bergman, se emitió por primera vez en la televisión sueca en 1973, protagonizada por Erland Josephson y Liv Ullmann como Johan y Marianne, una pareja aparentemente feliz cuyo vínculo comienza a erosionarse cuando él tiene una aventura. Proyectada en seis episodios, la serie hizo estallar el rating: la vieron 3,5 millones de personas, casi la mitad de la población sueca en ese momento, y las cifras se mantuvieron hasta el último episodio, cuando todavía el mundo no sabía lo que era maratonear.

La versión de Levi es una reinvención contemporánea, un rescate honesto, doloroso y conmovedor de una pareja que se ama pero va rumbo a un divorcio inevitable. A lo largo de cinco episodios, la serie explora los roles de género, el amor, el odio, el deseo, la monogamia y la desintegración del matrimonio a través de la lente de una pareja actual.

Isaac interpreta a Jonathan, un profesor de Filosofía, y Chastain es Mira, una importante ejecutiva de tecnología y principal fuente de ingresos familiares, mientras su marido hace home office y se ocupa de su hija. En un mundo que habla de empoderamiento femenino y nuevas masculinidades, a veces la realidad no está tan apegada a la agenda y las cosas van a complicarse.

Jessica Chastain tiene una conexión personal con la serie original de Bergman por un motivo muy particular: fue dirigida por Liv Ullmann en La señorita Julia, película de 2014 que protagonizó junto a Colin Farrell. Antes de que comenzara el rodaje de Secretos de un matrimonio, le escribió. “Nos mantuvimos en contacto y, como quien no quiere la cosa, le mandé un e-mail: ‘¿Qué tal, cómo andás? Estoy haciendo esto…’. Ella se dio cuenta enseguida del peso del asunto porque me respondió: ‘Sé que la gente se pone nerviosa con Escenas de la vida conyugal y puedo comprenderlo. Porque para mí es una obra perfecta, en el lugar y el momento en que se hizo’.”

Siempre creí que iba a hacer este papel, sobrevolaba la idea. Es como si presintiera que en algún momento iba a suceder. Y en cuanto leí el guion, lo supe, era para mí.”

Una pareja no es la misma en los 70 y en 2021. Si bien dicen que en cuanto al amor las preguntas son siempre las mismas, cambian radicalmente las respuestas. Chastain insiste: “Esta es una mirada moderna al matrimonio. Un ejercicio superinteresante podría ser que el público mirara primero la serie original y después la nuestra. Ahí te das cuenta cómo los roles de género han cambiado en los últimos cincuenta años”.

En contraste con la original, la nueva serie transcurre casi completamente en la casa de Mira y Jonathan, en las afueras de Boston, y constituye un personaje más dentro de la historia. Secretos de un matrimonio se filmó en un estudio de Nueva York que recrea el interior de la casa: al principio, un hogar feliz, hasta que Mira anuncia su partida en una escena memorable.

Esa vivienda fue construida por el diseñador de producción Kevin Thompson y es uno de los pilares del relato, una especie de campo de batalla donde Chastain e Isaac van develando meticulosamente el esqueleto de su relación en cada gesto de ternura y también en las discusiones más brutales.

Ahí también se desnuda la inversión de los roles de género tradicionales que propone Levi. Chastain se enciende cuando habla del guion. “Desde el momento en que lo leí y llegué al segundo episodio, sentí el peso del cambio de paradigma porque lo que contamos se volvió tremendamente real. Me sentí parte y creo que Mira realmente representa a las mujeres actuales, plenamente conscientes, realizadas en lo profesional.

Isaac y Chastain son amigos hace 20 años. Fue él quien le propuso el proyecto de hacer la serie.

Cuando miraba la serie original, Liv Ullmann es como una diosa, una especie de ángel, una musa y todo es hermoso… pero Johan es un personaje bastante machista. Me gustó mucho la idea de explorar a una mujer real con todas sus complejidades. ¡Eso fue tan emocionante!”

Le pregunto a Jessica cuál es el costo de adentrarse en la intimidad de una pareja sin saber adónde te llevará, y dispara: “Reflejar cinco años de vida familiar en una miniserie fue intenso, desafiante, crudo y, te digo más, a veces doloroso. Cuando conocemos a Mira, ella siente que su matrimonio no funciona, pero niega la sofocación que le provoca, fue muy interesante explorar todo eso con un amigo como Oscar”.

Necesito preguntarle si su compañerismo con Isaac hizo la diferencia y coincide: “Sí, cuando estás filmando esas escenas con alguien a quien realmente querés, porque hay un amor profundo entre Oscar y yo, se vuelve muy complejo y difícil de llevar porque se está poniendo una cuota de verdad, y eso se ve en el trabajo. Fue un rodaje arduo para los dos”.

¿Puede cambiar la relación de amistad cuando se mueven esos sentimientos en la ficción? Jessica contesta sin dudar. “Gracias a Dios, nuestra amistad está re bien, hablamos siempre y nos hemos ido de vacaciones juntos con nuestras familias. Pasamos un montón de tiempo juntos. Pero mientras lo estábamos filmando, al principio, lo miré directamente y dije: ‘¿Vamos a seguir siendo amigos después de esto?’, porque todo era demasiado intenso y perturbador. Pero, bueno, volviendo a tu pregunta, estoy muy feliz de decirte que todavía somos muy buenos amigos.”

Mira (Chastain) y Jonathan (Isaac) en una de sus sesiones de terapia matrimonial.

Le comento a Jessica que en consonancia con sus palabras, Hagai Levi describió la filmación como “agotadora, hermosa y verdadera”; ella asiente. “Te despierta una dualidad de sentimientos porque, honestamente, una toma de veinte minutos puede ser divertida como si estuvieras surfeando una ola de energía. Pero también es algo que te enfrenta a tus peores fantasmas.

Y la forma en que trabaja Hagai, debido a que tiene tanto conocimiento sobre psicoanálisis, es distinta. Sentís todos los llamados a la Mira que vive dentro de vos. Pero te digo algo: estoy muy muy feliz de haber estado involucrada en algo que recuerdo con alegría. Espero trabajar con Hagai y Oscar muchas veces, y ambos lo saben, aunque haya sido una experiencia compleja.”